Es una bacteria que se encuentra en la mucosa gástrica y que causa más del 90% de las úlceras duodenales y más del 80% de las úlceras gástricas.

El microbio debilita el revestimiento mucoso que protege el estómago y el duodeno, lo cual permite que el ácido afecte la superficie sensible que se halla por debajo. Por efecto tanto del ácido como de la bacteria, esa superficie delicada se irrita y se forma una lesión ulcerosa.

El diagnóstico de la bacteria se hará por:

1- La gastroscopia: es un método de exploración que se realiza mediante un tubo de luz para ver la mucosa del esófago, estómago y duodeno. Desde el exterior, el médico puede observar, gracias al sistema del endoscopio, lo que ocurre en las vías digestivas. También hay un sistema auxiliar para tomar biopsias y recoger muestras con las cuales se determinará la presencia del Helicobacter pylori.

2- Examen de sangre: permite establecer si hay anticuerpos contra la bacteria.

3- Prueba del aliento (también usada para el seguimiento y control de la infección). Se administra carbono marcado y úrea. Si el paciente tiene la bacteria, ocurrirá una reacción química y se liberará CO2. El paciente infla un globo, ese aire se conecta a un aparato para evaluar el resultado. Si es de color rojo, la persona todavía tiene el Helicobacter pylori.

Dr. Avilio Méndez Flores

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