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El esguince

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Nombre relativo:

Torcedura

Consideraciones generales:

Constituyen las lesiones más frecuentes en la práctica traumatológica. En general no son lesiones graves que precisen de grandes tratamientos, pudiendo ser tratadas por la propia persona, por el entrenador, el preparador físico, por otro compañero y en última instancia por personal sanitario, lo que en ocasiones lleva a malos resultados y recidivas frecuentes sobre todo en el mundo deportivo.

Es frecuente escuchar a la gente decir “que un esguince puede ser peor que una fractura”.

Definición:

Un esguince o torcedura es la rasgadura, torsión, distensión o estiramiento excesivo de algún ligamento (banda resistente de tejido elástico que une los extremos óseos en una articulación).

Características:

Los esguinces causan dolor, inflamación e impotencia funcional. Su tiempo de recuperación varía en función de la gravedad y la cronicidad de la lesión. Se distingue entre esguinces leves, los ligamentos están simplemente distendidos, y esguinces graves cuando los ligamentos están rotos.
Son más comunes en el tobillo, codo, muñeca, pulgar, cuello y algunas zonas como la columna vertebral, aunque también afectan a otras regiones corporales. Las lesiones en los deportistas suelen ser esguinces de tobillo; en general el ligamento lateral externo. Son frecuentes en balonmano, baloncesto, skateboarding, fútbol y salto largo. En el tobillo, el ligamento que se ve afectado en un 90% de los casos es el ligamento del astrágalo, peroné o calcáneo.
Un esguince puede ocasionar una parálisis temporal en el miembro en el cual es afectado y un dolor intenso.

Causas:

Se produce debido a un movimiento brusco, caída, golpe o una fuerte torsión de la misma, que hace superar su amplitud normal. No debe confundirse con la luxación, la cual es una lesión más severa que involucra el cambio de posición de la articulación y la separación de sus huesos.

Generalmente suelen deberse a traumatismos de baja o moderada intensidad. Habitualmente en un traumatismo que origina un esguince o una contusión, el paciente puede referir que inicialmente no presentó ninguna limitación, apareciendo ésta al paso del tiempo siendo frecuente la expresión: ” en caliente no me dolía”. Y en ocasiones resulta difícil establecer una relación entre el momento del traumatismo y la aparición de los síntomas por el tiempo transcurrido, motivando ello cierta incertidumbre al paciente.

Las contusiones pueden afectar a cualquier parte del organismo y son el resultado de un golpe directo contra un objeto o persona. La intensidad es variable. Si es muy elevada puede ocasionar la rotura de los elementos de sostén, que son los huesos, produciéndose una fractura. Las zonas más afectadas suelen ser las extremidades seguidas del tórax.

Los esguinces por el contrario solo pueden producirse a nivel articular ya que afectan a las estructuras estabilizadoras que hacen posible la unión de dos estructuras óseas que son los ligamentos y las cápsulas articulares. Cuando una articulación es forzada más allá de los límites anatómicos normales se pueden distender y desgarrar el tejido y en ocasiones los ligamentos pueden arrancar las inserciones óseas. Las articulaciones más vulnerables de sufrir esguinces son los tobillos, rodillas, dedos de la mano y muñeca.

Las causas de los esguinces son diversas. Algunas caídas, torceduras o golpes pueden desplazar la articulación de su posición normal, distendiendo o rompiendo los ligamentos que mantienen esa articulación. Un esguince puede ocurrir cuando uno se:
• Cae en un brazo
• Cae en un lado del pie
• Tuerce una rodilla.

Los esguinces más frecuentes son los de:
• Tobillo
• Rodilla
• Hombro
• Codo

Los esguinces ocurren más a menudo en el tobillo. Los esguinces en la muñeca se pueden producir al caerse sobre la mano. Los esguinces del pulgar son comunes en actividades deportivas como el esquí.

Síntomas:

• Dolor intenso, que además aumentará conforme intentemos mover la zona.
• Amoratamiento o enrojecimiento de la zona afectada.
• Incapacidad de movimiento.
• Hinchazón o inflamación.

A veces cuando ocurre la lesión se puede sentir un crujido o una ruptura. Un esguince puede ser leve, moderado o fuerte.

Clasificación:

Según la gravedad de la lesión, los esguinces pueden ser de distintos tipos:
• Grado I: distensión parcial del ligamento (tratamiento conservador, farmacoterapia, fisioterapia, masoterapia)
• Grado II: rotura parcial o total del ligamento (tratamiento conservador o quirúrgico, en función de la lesión).
• Grado III: rotura total del ligamento con arrancamiento óseo (tratamiento quirúrgico).La rotura de varios ligamentos puede causar una luxación si se pierde completamente la congruencia articular.

Esguinces benignos:

Los esguinces benignos, a veces llamados entorsis, corresponden a un estiramiento violento de los ligamentos articulares, sin verdadera rotura ni arrancamiento.
Son frecuentes en enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Ehlers-Danlos y el Síndrome de Hiperlaxitud articular.

En el examen clínico, la articulación suele aparecer hinchada y es muy dolorosa, pero pueden efectuarse los movimientos, y estos son normales. La radiografía no revela ninguna lesión.
El tratamiento consiste en aplicar una inmovilización ligera, mediante una férula o vendas adhesivas (vendaje compresivo), lo que permite la cicatrización del ligamento. Si el esguince es muy doloroso, puede colocarse un yeso para inmovilizar mejor la extremidad o la articulación lesionada. Se recomienda mantener reposo.

Esguinces graves:

Los esguinces graves se caracterizan por la producción de un desgarre o un arrancamiento del ligamento. Ellos dan lugar a movimientos anormalmente amplios de la articulación. En el examen clínico, la articulación es dolorosa y aparece hinchada, pero -en algunas ocasiones- muy poco más que en el caso de un esguince benigno. La radiografía es indispensable para detectar los esguinces graves, que pueden dejar secuelas (dolores persistentes, rigidez, inestabilidad y fragilidad de la articulación). Puede bastar con una inmovilización durante varias semanas, pero generalmente es necesario realizar una intervención quirúrgica. Esta consiste en reparar el ligamento arrancado o sustituirlo por uno artificial de materiales sintéticos. En todos los casos, un tratamiento con fisioterapia puede ayudar al paciente a recuperar la movilidad de la articulación y una función muscular normal.

Primeros Auxilios en caso de esguince:

• Elevar la extremidad afectada, incluso durante las noches.
• Reposo absoluto de la zona.
• Aplicación de frío local, con hielo, pero nunca en contacto directo.
• Envolver el hielo en una tela limpia y aplicarlo en intervalos de tiempo.

Traslado a un centro hospitalario para las correspondientes pruebas y en caso necesario inmovilizar con una férula o escayola.
Se deberá guardar reposo durante varios días, siempre dependiendo del grado de gravedad del esguince.
Por lo general, será de 10 días para esguinces leves y 3 a 5 semanas para esguinces graves.
Puede ser necesario que la persona lesionada necesite el uso de muletas para caminar.

Pruebas complementarias:

No se debería realizar un estudio radiológico a todos los pacientes que acudan por traumatismos banales sin antes realizar una anamnesis y exploración, ya que el estudio radiológico simple no aporta datos significativos diagnósticos ni pronósticos en el caso de contusiones y esguinces. Por lo tanto solo debe ser practicado si existe sospecha de fractura o luxación.

En contra de esto se encuentra el miedo al error diagnóstico o por omisión, que lleva en muchas ocasiones a realizarlas olvidando los efectos secundarios que, aunque mínimos, los hay.

Tratamiento:

El tratamiento de los esguinces depende del tamaño de la lesión y de la articulación involucrada. Algunos medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos pueden utilizarse para aliviar el dolor. El peso que debe soportar la lesión deberá incrementarse gradualmente dependiendo de la tolerancia del paciente al dolor. En general, el tratamiento más común es:
• Descanso/Reposo: La lesión debe permanecer inmóvil y no se debe aplicar fuerza adicional en el sitio del esguince: por ejemplo, en el caso de un esguince de tobillo, se debe evitar el caminar.
• Hielo: Se debe aplicar hielo inmediatamente en el esguince para reducir el dolor e hinchazón producidos por la lesión. Puede ser aplicado durante 10-15 minutos (una aplicación más prolongada puede agravar la lesión en lugar de curarla), de 3 a 4 veces al día. El hielo puede combinarse con un vendaje para proporcionar soporte al miembro afectado.
• Compresión: Es necesario usar apósitos, vendajes u otro tipo de envolturas para inmovilizar la lesión y brindar soporte. Cuando se hace el vendaje de un esguince, debe aplicarse más presión en la parte más distal de la lesión y disminuirla en dirección del corazón; esto permite que parte de los fluidos de la herida sean dirigidos hacia el torrente sanguíneo y se reciclen. En ningún caso la compresión deberá cortar o comprimir drásticamente la circulación del miembro comprometido.
• Elevación: Mantener elevado el miembro afectado por un esguince (en relación con el resto del cuerpo) permitirá minimizar aún más la hinchazón y ayudará a disminuir los moratones.

El hielo y la compresión (terapia de compresión fría) no quitarán del todo el dolor y la inflamación, pero ayudarán a reducirlo lo suficiente mientras el esguince se cura por sí solo. El tratamiento cuidadoso de la inflamación es crucial para el proceso de curación ya que el fluido de esta puede saturar el área de la lesión.

La articulación tendrá que ser ejercitada prontamente: en los casos de esguinces leves, puede hacerse de 1 a 3 días tras la lesión. A veces son necesarios ejercicios especiales para poder recuperar la fuerza y ayudar a reducir el riesgo de problemas subsecuentes. La articulación podría necesitar de soporte como ortesis o férulas para así protegerla de posibles nuevas lesiones.

Para reducir la hinchazón y el dolor durante el primer o segundo día, los médicos por lo general indicarán al paciente:
• Mantener el área lesionada en reposo. Si el tobillo o la rodilla están lesionados, el médico podrá recomendarle que use muletas o un bastón.
• Colocar bolsas de hielo sobre la lesión durante periodos de aproximadamente 20 minutos. El médico le puede indicar que repita esto de cuatro a ocho veces al día.
• Comprimir la lesión usando vendajes especiales, una férula o yeso, botas o tablillas. Su médico le aconsejará cuál es la mejor para usted y cuán ajustada debe estar.
• Elevar el tobillo, la rodilla, el codo o la muñeca lesionada usando una almohada.
• El médico tal vez le recomiende que tome medicamentos tales como aspirina o ibuprofeno.

Después de tratar el dolor y la hinchazón, los médicos generalmente recomiendan ejercitar el área lesionada. Esto ayuda a prevenir la rigidez y aumenta la fuerza. Algunas personas necesitan fisioterapia. Tal vez se tenga que ejercitar el área lesionada o ir a fisioterapia por varias semanas. Su médico o su fisioterapeuta le indicarán cuando puede comenzar sus actividades normales, incluyendo las actividades deportivas. Si comienza muy pronto, puede volver a lesionarse.

Rehabilitación funcional:

Una inmovilización prolongada usualmente conlleva a la aparición de atrofia muscular y rigidez de la articulación. Los componentes de una rehabilitación efectiva de todas las lesiones por esguinces involucran el aumento del rango de movimientos y el fortalecimiento muscular con ejercicio

Prevención:

Para ayudar a prevenir los esguinces hay que:
• Evitar hacer ejercicio o actividades deportivas cuando esté cansado o tenga dolor.
• Tener una dieta balanceada para mantener los músculos fuertes.
• Mantener un peso saludable.
• Evitar las caídas.
• Usar zapatos que queden bien
• Conseguir zapatos nuevos si el tacón se ha gastado por un solo lado.
• Hacer ejercicios diariamente.
• Mantener una buena condición física para practicar deportes.
• Hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento antes de practicar un deporte.
• Usar equipo protector mientras juega.
• Correr en una superficie plana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La gota

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Es una enfermedad de las articulaciones producida por la acumulación de cristales de urato monosódico, debido a hiperuricemia. Hiperuricemia es elevación del ácido úrico en la sangre. Gota deriva de gutta, gota en latín, ya que en la edad media se creía que se debía a una gota de humor maligno que alguien colocaba en las articulaciones.

También fue llamada “enfermedad de los reyes”, debido a que ocurre con mayor frecuencia en las clases acomodadas.

La enfermedad ocurre con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, con una relación de 5:1. En los hombres ocurre entre los 40 y 50 años, y en las mujeres después de los 60 años. La artritis gotosa es la principal causa de artritis inflamatoria de pacientes mayores de 40 años. La enfermedad predomina en las clases acomodadas.

Los alimentos que pueden producir gota son las carnes rojas, especialmente las vísceras, como los sesos e hígado. Las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza y el vino. Las frutas y los productos lácteos son los alimentos con menor cantidad de purinas.

El alcohol aumenta la producción de ácido láctico, el cual disminuye la excreción ácido úrico. Además el ácido láctico acelera la degradación del ATP en ácido úrico. Por otra parte la cerveza y el vino contienen guanosina, que es un precursor del ácido úrico.

Los pacientes obesos tienen menor excreción renal de uratos, también la hiperlipidemia está relacionada con la aparición de gota.

En el cuadro típico de gota el paciente se despierta en la madrugada con dolor intenso en el dedo gordo del pie, el tobillo o la rodilla. El dolor va aumentando durante la noche a menos que tome un analgésico.

Los tofos son acumulaciones de ácido úrico en los tejidos blandos y articulaciones. El lugar más frecuente de aparición de tofos es la bursa olecraniana, que es un tejido justo debajo del codo.
El tratamiento consiste en Antiinflamatorios no Esteroideos Colchicina, Alopurinol e infiltraciones intraarticulares de esteroides. El médico debe decidir cuál es el tratamiento más indicado en cada caso.

Existe un principio que dice que la gota no ataca articulaciones cercanas a la columna ni a mujeres premenopáusicas. Sin embargo, en medicina nada es una verdad absoluta.

En casi la mitad de los casos la gota afecta el dedo gordo del pie. La afección de este dedo se llama podagra. Sin embargo la gota puede afectar otras articulaciones como la rodilla, tobillo, codos. Las articulaciones pueden afectarse simultáneamente, o ser migratoria, es decir, aparecer en una articulación y luego en la otra.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La artritis empieza en las manos

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Aunque es la misma enfermedad, una característica diferencia a la artritis reumatoide venezolana de la del resto del mundo: se presenta, primero que nada, en las manos.

El primer síntoma que perciben las personas afectadas por artritis reumatoide en otros países del mundo es inflexibilidad en los pies. En Venezuela, una persona con principio de artritis sufre rigidez matutina en los dedos de la mano, que puede durar entre 30 y 60 minutos.

La artritis reumatoide parece una enfermedad de las articulaciones pero, en realidad, se trata de una patología del sistema inmune, que causa dolor permanente y deterioro irreversible en muñecas, manos, codos, hombros, tobillos y rodillas. En fase grave puede afectar órganos como los ojos, pulmones, corazón y riñones.

Según explicó Luis Gutiérrez, médico internista y reumatólogo de Clínica El Ávila, la causa aún no está definida, pero algunos estudios se refieren a cierta tendencia genética en la que existe algún factor disparador como la infección por el virus de Epstein Barr, que desencadena la producción de autoanticuerpos que afectan las articulaciones, lo cual se traduce en erosiones y deformidades óseas. Gutiérrez advierte que no todas las artritis son iguales. Explica que la reumatoide es autoinmune, puede afectar más de tres articulaciones, suele observarse de forma simétrica y es aditiva.

Para el médico, es imprescindible tratar esa rigidez matutina lo antes posible y, especialmente, cuando la rigidez de los dedos dura más de una hora. “Si no se trata a tiempo, puede evolucionar hacia la deformidad e incapacidad del paciente”, dice.

Una investigación realizada por el Centro Nacional de Enfermedades Reumáticas del Hospital Clínico Universitario fue la que detectó que en los venezolanos esta patología se presenta de forma distinta al resto del mundo. “Este trabajo se realizó en 50 pacientes con la enfermedad con menos de un año de evolución. El primer daño se observó en manos y luego en los pies”, cuenta Gutiérrez.

El especialista recomienda a quienes sufren esta patología, que se cuiden las manos y eviten realizar trabajos que requieran cargar peso. Además, deben evitarse los ejercicios de alto impacto en las articulaciones, como kárate o montañismo, ya que las puede dañar aún más. El estrés y eventos traumáticos en la vida de los pacientes puede agravar la condición, por lo que el tratamiento puede complementarse con terapia psicológica. El tratamiento se completa con fármacos de distintas potencias, como el metrotexato, que disminuye la inflamación y evita la deformidad y los de terapia biológica, que pueden retroceder el daño articular y óseo, según explicó Gutiérrez. GCH

Fuente:EL UNIVERSAL

Reumatismo y artritis

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Son palabras que se utilizan casi siempre como significando lo mismo y que, sin embargo, aunque una esté contenida en la otra, no necesariamente tienen que tomarse como sinónimos. El diccionario español define al reumatismo como la enfermedad que se manifiesta generalmente por inflamaciones dolorosas en las partes musculares y fibrosas del cuerpo; a la artritis la define como la inflamación de las articulaciones. Estas definiciones no difieren esencialmente de las que proporcionan los diccionarios médicos. Por lo que podemos establecer que existe un reumatismo articular y otro no articular o de partes blandas.

El reumatismo no articular o de partes blandas comprende un grupo de afecciones que tienen como denominador común el dolor músculo-esquelético y la rigidez. Aquí encontramos una variedad de enfermedades tales como la bursitis, tendinitis, compresiones nerviosas, dolor de espalda, dolor de cintura, dolor del cuello, etc., que tienen un pronóstico algo diferente a la artritis.

En la vida diaria es más común ver personas con estos cuadros dolorosos, que no necesariamente padecen de artritis; incluso, se pueden quejar de numerosos dolores articulares, y no se percibe ningún elemento inflamatorio articular. En ocasiones, estas personas, por lo general mujeres en la edad media de la vida, no logran dormir bien, concibiendo un sueño superficial donde el organismo no descansa y se levantan en la mañana más cansadas que cuando se acostaron y usualmente con trastornos del comportamiento.

En la oportunidad de la consulta médica se les puede desencadenar parte de los dolores al presionar puntos determinados del cuerpo; esto es lo que se conoce con el nombre de complejo fibrisítico/fibromiálgico cuyas causales no se ha podido determinar con propiedad. En relación con el reumatismo articular o artritis, hay dos enfermedades que han capitalizado la atención médica a través de los tiempos: la osteoartritis y la artritis reumatoidea, tanto por el camino patológico que es diferente en cada una de ellas, como por los grados de incapacidad que generan.

Dr. Avilio Méndez Flores

Enfermedad de Paget

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Definición:

Se trata de una osteopatía caracterizada por agrandamiento irregular de algunos huesos debido a un desequilibrio en la función de las células renovadoras del hueso (osteoblastos y osteoclastos).

Esta enfermedad también en puede conducir a otros problemas de salud, tales como artritis y pérdida de la audición.

Puede aparecer en cualquiera de los huesos, pero es más común en la columna, la pelvis, el cráneo y las piernas. En general, puede afectar uno o varios huesos, pero nunca todo el esqueleto.

Frecuencia:

Es poco frecuente en la población más joven (menor de 40 años). Los varones son un 50% más propenso a desarrollarla que las mujeres. La enfermedad de Paget se observa más en Europa (excepto en Escandinavia), Australia y Nueva Zelanda que en América, África y Asia.

Fisiopatología:

En condiciones normales, las células que destruyen el hueso viejo (osteoclastos) y las que forman el nuevo (osteoblastos) trabajan en equilibrio para mantener la estructura y la firmeza del hueso. En la enfermedad de Paget, los osteoclastos y los osteoblastos se vuelven hiperactivos en algunas áreas del hueso, aumentando de manera significativa la rapidez de renovación del hueso. Las áreas hiperactivas se agrandan; sin embargo, su estructura es anormal y, por lo tanto, son más frágiles que las áreas normales.

Aunque la enfermedad de Paget es, con frecuencia, hereditaria, no se ha descubierto ningún patrón genético específico, aún se desconoce su origen.

Síntomas:

Generalmente son leves. En otros casos, los síntomas pueden incluir: dolor, huesos que aumentan de tamaño, huesos fracturados, daño del cartílago en las articulaciones.

Sin embargo, pueden aparecer otros síntomas, como rigidez de las articulaciones y cansancio que se desarrollan de forma lenta y sutil. Puede presentarse como un dolor profundo, a veces intenso, que empeora por la noche. El agrandamiento de los huesos puede comprimir los nervios (incrementando de ese modo el dolor) y llevar a una deformación ósea.

En ocasiones, provoca el desarrollo de una artrosis dolorosa en las articulaciones adyacentes.

Los síntomas también varían en función de los huesos afectados. El cráneo puede aumentar de tamaño dando un aspecto más prominente a la cejas y a la frente, lo que se puede advertir cuando el sombrero ya no se ajusta bien a la cabeza. Este incremento del tamaño del cráneo puede causar una pérdida de la audición debido al daño provocado en el oído interno (cóclea); puede haber cefaleas provocadas por la compresión de los nervios y puede constatarse la aparición de venas dilatadas en el cuero cabelludo, por un aumento de la circulación sanguínea en el cráneo. Las vértebras pueden ensancharse, debilitarse y deformarse, lo que lleva a una disminución de la altura de estos huesos. Las vértebras afectadas pueden comprimir los nervios de médula espinal, causando rigidez, hormigueo, debilidad e incluso parálisis en las piernas. Si los huesos de la cadera o de las piernas se ven afectados por esta enfermedad, el paciente puede tener las piernas arqueadas y dar pasos cortos e inestables. Un hueso anormal es más propenso a sufrir fracturas.

Diagnóstico:

Se detecta a menudo de manera accidental, al realizar exámenes o radiografías por otros motivos. Por otro lado, se puede sospechar el diagnóstico basándose en los síntomas y en la exploración física.
El diagnóstico se confirma mediante radiografías (que muestran anormalidades características de la enfermedad) y pruebas de laboratorio que miden en la sangre los valores de fosfatasa alcalina, una enzima producida por las células formadoras de hueso. Una gammagrafía de los huesos permite averiguar cuáles están afectados.

Tratamiento:

El individuo que padece esta enfermedad necesita tratamiento en caso de que los síntomas sean molestos o si existe un riesgo considerable de complicaciones (pérdida de la audición, artritis o deformación).

El dolor se alivia, por lo general, con aspirina, otros antiinflamatorios no esteroideos y analgésicos comunes como el acetaminofen. Si una pierna se arquea, las plantillas para elevar el talón pueden facilitar la marcha. En ocasiones, la cirugía es necesaria para aliviar los nervios comprimidos o para reemplazar una articulación con artrosis.

Se pueden administrar bifosfonatos (etidronato, pamidronato, alendronato) o calcitonina para retrasar la progresión de la enfermedad. Estos fármacos se administran antes de la intervención quirúrgica, para prevenir o reducir la hemorragia durante la misma. También se usan para tratar los dolores intensos causados por este trastorno, para prevenir o retrasar la progresión de la debilidad o parálisis en personas que no pueden ser operadas, y para intentar prevenir la artrosis, una mayor pérdida de la audición, o la progresión de las deformaciones. El etidronato y el alendronato se administran habitualmente por vía oral y el pamidronato por vía intravenosa. La calcitonina se administra en forma de inyección subcutánea o intramuscular o con pulverizador nasal.

Una buena dieta y ejercicio pueden ser de gran ayuda.

Nota: También se denomina enfermedad de Paget a un tipo de cáncer de mama.

Dr. Avilio Méndez Flores

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