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Alimentación artificial del lactante

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¿Por qué no debe darse tetero?

Porque es una alimentación antinatural. Su composición es a base de leche de vaca o de fórmulas lácteas que de ella se derivan, lo cual supone alguna deficiencia de nutrientes específicos para el lactante .La leche de vaca a esa edad es para los becerros. Por otra parte, su preparación comporta riesgos de contaminación, así como puede suceder con la tetina del biberón. Además, en los casos en que el niño recibe alimentación mixta (pecho y tetero) la tetina compite con el pezón de la mama, provocando confusión y la posibilidad de que la lactancia natural sea desplazada. Por otra parte, los alimentos a base de leche de vaca no deberían darse antes del año de edad, y debe limitarse el uso del chupón.

¿Cuáles son las desventajas para el niño?

Los trastornos que puede generar el tetero son innumerables. Comenzando por malnutrición (llámese desnutrición u obesidad), anemias, bajas defensas que lo expone a enfermedades infecciosas, parasitosis intestinal, alergias, y posteriormente, diabetes, hipertensión arterial y hasta retardo mental.

¿Cuáles son las desventajas para la madre?

Al amamantar, la madre no se recupera normalmente de los efectos del embarazo y del parto, con riesgo inmediato a su propia salud, y, posteriormente, existe propensión a contraer cáncer del seno o de los ovarios, y, después de los 50 años, o menos, artritis reumatoide.

¿Qué efectos psicológicos negativos produce?

El vínculo madre-hijo puede desmejorar. No hay el contacto íntimo “piel con piel” y, además, cualquiera puede suministrarle el alimento aún en presencia de la madre En su vida adulta puede mostrarse desapegado y desagradecido. Acaso tenga que ver en algunos casos con la denominación de un adolescente como “rebelde sin causa”?

¿Cuál sería el costo de la alimentación a tetero y cómo se calcula?

Si tomamos en cuenta el costo actual de la leche de vaca completa, llámese en polvo o líquida, y más aún las llamadas fórmulas infantiles, del agregado de harinas, de azúcar, el costo de los biberones y la reposición de tetinas, el consumo frecuente de gas para hervir o tibiar el agua y para esterilizar los biberones y tetinas, el suministro de compotas, luego la indicación obligada de vitaminas, y después, indirectamente, las frecuentes visitas médicas por el mayor riesgo a enfermarse, podemos afirmar que el costo en dinero es muy alto lo cual sería la ruina económica para muchas familias.

¿De qué manera influye la alimentación a tetero en la malnutrición del niño?

Los 2 grandes riesgos son: como dijimos antes, la desnutrición y la obesidad. La primera por disminución de la cantidad de alimento o la calidad (atoles con muy poca cantidad de leche). La segunda, aún cuando se prepare de acuerdo a instrucciones, ese alimento se da en grandes cantidades al niño, complementadas con compotas, gelatinas, jugos, etc.

¿Habría alguna condición por la cual haya que aceptar la alimentación artificial en el lactante?

Sólo existiría una indicación obligada de este tipo de alimentación en los primeros meses, cuando el niño al nacer la madre desaparezca (muera o lo abandone y no haya otra mujer que lo amante). En todo caso, el alimento debe darse por gotero, cucharilla o taza, jamás con biberón.

¿Por qué está tan difundida la alimentación artificial en el lactante?

Empecemos porque muchos de nosotros los médicos no hacemos especial hincapié en lo dañino de este tipo de alimentación, la promoción publicitaria masiva de la industria láctea de fórmulas infantiles. Incluso, en las propias políticas de salud del Estado no se ve mayor énfasis en incentivar y proteger el amamantamiento natural; luego los mitos que existen a favor del tetero y en contra de la alimentación al pecho.

Es muy fácil decirle a una madre que le dé pecho, esto no necesitaría argumentos; lo que es difícil para muchos es decirle que no le dé tetero, porque entonces, habría que exponerle las razones bien argumentadas y creíbles, aclarando, a su vez y en el momento todas sus dudas, para lograr convencer a esa madre.

En conclusión, la leche materna es el alimento natural e imprescindible para la cría humana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Diarrea infantil

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En la mayoría de los niños, especialmente lactantes, la diarrea aguda es de causa viral, sobre todo si ocurre en épocas de comienzo o final del período lluvioso, y se caracteriza por ir precedida de vómitos explosivos aislado y que no van más allá de las 24 horas, quedando la diarrea y la fiebre de variable intensidad, para al final ceder al tercer o cuarto día, si no se complica con deshidratación. Por lo que es recomendable ofrecer mucho líquido, pero no se le deben dar gaseosas ni bebidas que son para deportistas, ni cereales azucarados, ya que ello empeoraría la diarrea.

Las “dietas” a base de sopas de pollo, con o sin zanahorias, así como las de topocho, ó plátano verde, son buenas para evitar la desnutrición.

Los niños que son amamantados, se les seguirá alimentando igual; no se les quitará el pecho por ningún motivo, ya que es su mejor fuente de alimentación.

No se deben suministrar medicamentos conocidos como “antidiarreicos”, pues ellos producen una falsa mejoría, actuando como “tapón” sin resolver el problema infeccioso intestinal, a menos que su pediatra se lo indique.

Recuerde que en muchas ocasiones el hacer algo que ha “oído por ahí”, o tal vez por recomendación de algún vecino, puede ser peligroso Si no se tiene experiencia en este tipo de situaciones, lo más recomendable es evitar estos consejos, ya que ningún amigo o vecino se hará responsable de lo que le diga.

Hay que hacer hincapié que en caso de vómitos muy frecuentes, deberá no sólo tratar de localizar al pediatra, sino estar preparados para acudir al centro de salud más cercano.
Si, en cambio, son ocasionales, usted observará cómo el niño evoluciona dándole tiempo para consultar a su médico tratante.

Un signo de claro empeoramiento es el decaimiento del niño, pero no debemos llegar a este extremo nunca: a la mínima duda ¡acuda al médico!, y mucho más si se trata de un recién nacido.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La fiebre en el niño

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La fiebre es la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5ºC y la rectal por encima de 38ºC. Es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no bajársela a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos. Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.

Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Sudoración excesiva. Piel seca y caliente al tocarla. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oído. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

• Ofrézcale líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.
• Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.
• Bañarlo o impregnarlo con agua ligeramente tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.
• El uso de antipiréticos se hará en base a las recomendaciones del médico, según el peso y la edad del niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Cómo bañar a su bebé

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En ocasiones el baño del bebé es una de las actividades más difíciles de realizar para una madre primeriza, e incluso para una experimentada, ciertamente es un proceso que se aprende con la cotidianidad y el contacto con el recién nacido. Sin embargo, hay técnicas y recomendaciones que facilitan el proceso.

Inicialmente, el primer baño del recién nacido no debe realizarse hasta que los signos vitales estén estables; este procedimiento es ejecutado por el personal de salud pertinente y consiste en la limpieza del exceso de vérnix caseosa, una delgada capa de material grasoso que reviste y protege la piel del neonato.

Posteriormente el aseo del recién nacido será con los llamados baños de esponja, en el cual se limpia suavemente la piel del bebé pero sin sumergirlo en el agua, debido a que se debe tener especial cuidado con el cordón umbilical; este paso es fundamental en la rutina del baño, el cual se realiza limpiando con un hisopo el cordón y la piel circundante.
La mayoría de los pediatras prefieren aconsejar el baño de inmersión luego que el cordón umbilical se haya caído, para ello se debe colocar al recién nacido dentro de la bañera, con el agua templada, dejando fuera del agua sólo la cabeza y el cuello, limpiando el cuerpecito con productos de aseo adecuados a su delicada piel, al finalizar se debe secar inmediatamente al bebé con paños suaves, especialmente en las zonas de pliegues. Para el baño del recién nacido, es preferible utilizar un producto que sea especial para el aseo de la cabeza y del cuerpo del bebé, de ésta manera le será más fácil realizar esa tarea.

Los baños sucesivos suelen ser un poco más prolongados, permitiendo que el bebé disfrute del momento de limpieza, dándole la posibilidad de jugar y gozar del contacto con el agua, considerando -en todo momento- la seguridad y supervisión del infante dentro de la bañera.

Recomendaciones para bañar a su bebé

• Verifique que el agua este tibia (38º) y sea suficiente para sumergir a su bebé hasta los hombros. Para asegurarse que no esté muy caliente, pruebe el agua introduciendo su muñeca o codo.
• Utilice diariamente productos de limpieza suaves, con pH neutro y glicerina, la cual es un humectante excelente que ayudará a fortalecer la piel como mecanismo de barrera.
• El contacto con la piel del bebé debe ser muy suave, aplique el baño líquido en el agua o en la esponja.
• Los baños de los recién nacidos no deben tener una duración mayor a cinco minutos; luego de unos meses pueden extenderse hasta los 10 minutos.
• Limpie delicadamente y de forma separada los ojitos (del lagrimal hacia afuera), la cara, la nariz, el cuello y la parte trasera de las orejas con agua tibia, previamente hervida.
• Asegúrese de secar al bebé completamente, sobre todo en los pliegues de piernas y brazos, con suaves toques sin frotar la toalla en su delicada piel.
• Luego del baño humecte la piel de su bebé masajeándolo suavemente con cremas hipoalergénicas de fragancias suaves.

No olvide consultar a su pediatra. Es imprescindible que los bebés mantengan el debido control médico; cuidar los primeros años de vida de los niños es encaminarles hacia una vida sana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Espasmos de sollozo

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Los niños, por lo general, lloran con facilidad y suelen acompañar el llanto con sollozos, o sea, movimientos del cuerpo y respiraciones ruidosas. Pues bien, en algunos niños, al llorar o sollozar, a veces también ante un susto o una sorpresa, se produce un cese momentáneo de la respiración que puede provocar un cambio en la coloración de la piel (pálida o azulada), pérdida de conciencia e, incluso, movimientos convulsivos (sacudidas de brazos y piernas). Se suele decir que el niño se ha privado.

A pesar de lo aparatoso del cuadro, la respiración se reanuda de manera espontánea al cabo de unos segundos (habitualmente menos de 1 minuto) sin necesidad de llevar a cabo ningún tipo de maniobra y el niño se recupera completamente en unos instantes. Los padres tardan algo más).

Le ocurre a un 5 % de todos los niños sanos y suele aparecer por primera vez entre los 6 y 18 meses y desaparecer antes de los 7 años de edad.

No se conoce la causa, aunque se sabe que puede influir la herencia, porque sucede con una frecuencia mucho mayor cuando lo ha sufrido algún otro miembro de la familia (35 % de los niños).

La frecuencia en que se producen es muy variable: hay niños que tienen espasmos del llanto varias veces al día y otros en los que se presentan de manera ocasional.

Los espasmos no producen ningún daño inmediato ni tardío al niño. Tampoco tienen relación con la muerte súbita del lactante.

Ante un espasmo de sollozo lo más importante es mantener la calma. Algo fácil de decir pero difícil de llevar a cabo. Conviene recordar que tienen una naturaleza benigna y que se resuelven sin complicaciones en unos segundos, por lo que no habrá que llevar a cabo ninguna maniobra de resucitación o de otro tipo que podría conllevar, por sí misma, un riesgo mayor de lesiones. Es recomendable situar al niño en la postura de decúbito supino (tumbado boca arriba) para favorecer el flujo cerebral y prevenir accidentes. Debe mantenerse la calma en todo momento, evitando golpear, gritar o zarandear al niño.

Al cesar el episodio es recomendable adoptar una actitud neutra sin mostrar preocupación o enfado delante del niño -o sea, “llevar la procesión por dentro”-, y sin que éste perciba ninguna ventaja por haberlo experimentado. En estos niños es especialmente importante establecer unas normas de conducta claras y coherentes, dado que, una vez que conocen sus límites, las situaciones de frustración que podrían conducir a crisis de llanto y espasmos de sollozo se reducen, como ocurre con las rabietas.

Todas las personas que se ocupan del cuidado del niño deben estar advertidas de que el niño puede tener espasmos del sollozo y deben procurar comportarse con la misma calma que los padres.

En principio, tienen un carácter involuntario, el niño no lo hace a propósito, pero cabe la posibilidad de que algunos niños aprendan a utilizarlo para llamar la atención o conseguir algún beneficio, lo que habrá que tener en cuenta especialmente en aquellos niños en los que se repite con mucha frecuencia, para asegurarnos de que, con su actitud, no obtienen ninguna recompensa.

Si los padres están preocupados por estos episodios, quieren confirmar que son espasmos del sollozo o necesitan apoyo, puede ser conveniente consultar. También si aparecen antes de los 6 meses, después de los 7 años o si son muy frecuentes, puede ser aconsejable que el pediatra examine al niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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