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El cáncer

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Definición:

El cáncer lo constituye todo tumor maligno, el cual se caracteriza por una multiplicación anormal y desordenada de células, las cuales tienen la propiedad de invadir los tejidos adyacentes (metástasis).

El principal atributo de los tumores malignos es su capacidad de diseminación fuera del lugar de origen. La invasión de los tejidos vecinos puede producirse por extensión o infiltración, o a distancia, produciendo crecimientos secundarios conocidos como metástasis. La localización y vía de propagación de las metástasis varía en función de los cánceres primarios.
Cuanto más agresivo y maligno es un cáncer, menos recuerda a la estructura del tejido del que procede, pero la tasa de crecimiento del cáncer depende no sólo del tipo celular y grado de diferenciación, sino también de factores dependientes del huésped. Una característica de malignidad es la heterogeneidad celular del tumor. Debido a las alteraciones en la proliferación celular, las células cancerosas son más susceptibles a las mutaciones.

Clasificación:

El cáncer, que puede originarse a partir de cualquier tipo de célula en cualquier tejido corporal, no es una enfermedad única sino un conjunto de enfermedades que se clasifican en función del tejido y célula de origen.
Existen varios cientos de formas distintas, siendo tres los principales subtipos:
Los sarcomas proceden del tejido conectivo como huesos, cartílagos, nervios, vasos sanguíneos, músculos y tejido adiposo.
Los carcinomas proceden de tejidos epiteliales como la piel o los epitelios que tapizan las cavidades y órganos corporales, y de los tejidos glandulares de la mama y próstata. Los carcinomas incluyen algunos de los cánceres más frecuentes. Los carcinomas de estructura similar a la piel se denominan carcinomas de células escamosas. Los que tienen una estructura glandular se denominan adenocarcinomas.
En el tercer subtipo se encuentran las leucemias y los linfomas, que incluyen los cánceres de los tejidos formadores de las células sanguíneas. Producen inflamación de los ganglios linfáticos, invasión del bazo y médula ósea, y sobreproducción de células blancas inmaduras.

Causas:

Ciertos factores son capaces de originar cáncer en un porcentaje de los individuos expuestos a ellos. Entre éstos se encuentran la herencia, los productos químicos, las radiaciones ionizantes, las infecciones o virus y traumas. Los investigadores estudian como estos diferentes factores pueden interactuar de una manera multifactorial y secuencial para producir tumores malignos. El cáncer es, en esencia, un proceso genético. Las alteraciones genéticas pueden ser heredadas, o producidas en alguna célula por un virus o por una lesión provocada de manera externa.

Herencia:

Se calcula que de un 5 a un 10% de los cánceres tienen un origen hereditario. Algunas formas de cáncer son más frecuentes en algunas familias: el cáncer de mama es un ejemplo de ello. El cáncer de colon es más frecuente en las familias con tendencia a presentar pólipos de colon. Una forma de retinoblastoma sólo aparece cuando está ausente un gen específico. Estos genes, denominados genes supresores tumorales o anti oncogenes, previenen en condiciones normales la replicación celular. Su ausencia elimina el control normal de la multiplicación celular. En algunos trastornos hereditarios, los cromosomas tienen una fragilidad intrínseca; estos procesos conllevan un riesgo elevado de cáncer.

Sustancias Químicas:

El alquitrán de hulla y sus derivados se consideran altamente cancerígenos. Sus vapores en algunas industrias (ej. Refinerías) se asocian con la elevada incidencia de cáncer del pulmón entre los trabajadores
Hoy en día se sabe que el benzopireno, sustancia química presente en el carbón, provoca cáncer de la piel en personas cuyos trabajos tienen relación con la combustión del carbón.
El arsénico se asocia con cáncer del pulmón, pues los trabajadores de minas de cobre y cobalto, fundiciones y fábricas de insecticidas presentan una incidencia de este tipo de cáncer mayor de lo normal. En los trabajadores de las industrias relacionadas con el asbesto, la incidencia es de hasta 10 veces más que lo normal.
Una sustancia producida por el hongo Aspergillus flavus, llamada aflatoxina, y que contamina alimentos mal conservados, ocasiona cáncer de hígado en algunos animales. Se ha encontrado que en países donde la contaminación de alimentos por mohos es frecuente, la incidencia de cáncer del hígado y estómago es alta.

El tabaco:

Es otro agente cancerígeno, se ha determinado que la muerte por cáncer del pulmón es 6 veces mayor entre fumadores que entre no fumadores. El cigarrillo es tan pernicioso debido a las sustancias que contiene; nicotina, ácidos y óxidos de carbono y alquitrán.

El alcohol:

Es también un importante promotor; su abuso crónico incrementa de manera importante el riesgo de cánceres que son inducidos por otros agentes.

Radiaciones:

Las radiaciones ionizantes son uno de los factores causales más reconocidos. La radiación produce cambios en el ADN, como roturas o trasposiciones cromosómicas en las que los cabos rotos de dos cromosomas pueden intercambiarse. La radiación actúa como un iniciador de la carcinogénesis, induciendo alteraciones que progresan hasta convertirse en cáncer después de un periodo de latencia de varios años. Los rayos ultravioletas del sol y los rayos X aumentan la propensión a adquirir cáncer de la piel y leucemia. La excesiva exposición a los rayos solares, por parte de personas de piel blanca, aumenta el riesgo.

Infecciones:

Existen cada vez más evidencias de que algunas infecciones pueden llegar a provocar cáncer y, en concreto, aquellas relacionadas con los cánceres de estómago, hígado, cérvix y con el sarcoma de Kaposi (un tipo especial de cáncer que aparece en enfermos de SIDA). Se ha relacionado la bacteria Helicobacter pylori con el cáncer de estómago. Distintos estudios demuestran que personas infectadas con esta bacteria tienen cuatro veces más probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer.
Los virus son la causa de muchos cánceres en animales. En el ser humano, el virus de Epstein-Barr se asocia con el linfoma de Burkitt y los linfoepiteliomas, el virus de la hepatitis con el hepatocarcinoma, y el virus herpes tipo II o virus del herpes genital con el carcinoma de cérvix. Todos estos virus asociados a tumores humanos son del tipo ADN. El virus HTLV, sin embargo, es del tipo ARN, o retrovirus, como la mayor parte de los virus asociados a tumores en animales. Produce una leucemia humana. En presencia de una enzima denominada transcriptasa inversa, induce a la célula infectada a producir copias en ADN de los genes del virus, que de esta manera se incorporan al genoma celular. Estos virus del tipo ARN contienen un gen denominado oncogén viral capaz de transformar las células normales en células malignas. Distintas investigaciones han demostrado que los oncogenes virales tienen una contrapartida en las células humanas normales: es el protooncogén, u oncogén celular. Los productos de los oncogenes (las proteínas que producen) son factores de crecimiento (o proteínas necesarias para la acción de tales factores de crecimiento), que estimulan el crecimiento de las células tumorales

Traumas:

Se considera perjudicial la irritación mecánica producida sobre una porción de la piel y la fricción ejercida sobre lunares. El cáncer de labio en los fumadores de pipa se asocia con la irritación crónica producida por la pipa sobre un grupo de células en el labio. En la India, una alta incidencia de cáncer del abdomen y la ingle se relaciona con la vestimenta (una especie de guayuco) de uso muy generalizado.

Diagnóstico:

Es invalorable la ayuda que han prestado las técnicas modernas de detección en la lucha contra el cáncer. Entre los exámenes comúnmente practicados para descartar tumores tenemos:

Útero:

La citología cervical o Papanicolau es un examen sencillo, rápido, no causa dolor y consiste en la toma de una muestra de secreción de cuello del útero para obtener algunas células y extenderlas en una lámina. Se procesa en el laboratorio mediante técnicas de fijación, para luego estudiarlas en el microscopio. Este examen no sólo indica si hay sospecha de cáncer, sino la presencia de alguna otra infección.
Es recomendable que toda mujer que haya tenido sus relaciones sexuales se le practique el examen periódicamente (una vez al año o cada 2 años) o cuando el médico lo indique.

Mama:

Autoexamen de la mama
Examen clínico
Mamografía (estudio radiológico).

Estómago:

Radiología de doble contraste
Gastroscopia y biopsia de mucosa

Pulmón:

Radiología
Citología del esputo
Broncoscopia.

Próstata:

Examen médico anual (tacto rectal)
Determinación del antígeno prostático

Existen otros exámenes como son:
Determinación de células malignas en sangre, orina y líquido cefalorraquídeo (este último en caso de tumores cerebrales).
Gammagrafía (uso de isótopos radiactivos).
Ecosonografía
Tomografía computarizada (consiste en cortes transversales del órgano a estudiar).
Resonancia magnética (de uso muy reciente)

Tratamiento:

Las medidas terapéuticas tradicionales incluyen la cirugía, la radiación y la quimioterapia. En la actualidad se estudia la utilidad de la inmunoterapia y la modulación de la respuesta biológica.

Cirugía:

La principal estrategia para el tratamiento curativo del cáncer es la escisión de todas las células malignas mediante una intervención quirúrgica. En el pasado, esto implicaba la escisión de todo el tejido afectado y de la mayor cantidad posible de tejido potencialmente afectado, incluidos los tejidos vecinos y los ganglios linfáticos. Para algunos tumores, y en especial el cáncer de mama, no es precisa una cirugía tan ablativa (mastectomía) en la mayor parte de los casos. Las mejoras en las técnicas quirúrgicas, los conocimientos en fisiología, en anestesia y la disponibilidad de potentes antibióticos y hemoderivados, han permitido realizar cirugías más limitadas, con menos secuelas y más pronta recuperación. Sin embargo, muchos cánceres están demasiado extendidos en el momento del diagnóstico para que la cirugía curativa sea posible. Si la extensión local del tumor afecta a tejidos vecinos que no pueden ser resecados, o si existen metástasis a distancia, la cirugía no será un tratamiento curativo. Sin embargo, puede ser beneficiosa para el alivio sintomático de ciertas situaciones como la obstrucción, o puede tener el objetivo de disminuir la masa tumoral para permitir una mejor respuesta al tratamiento quimioterapéutico o radioterapéutico sucesivo.

Radioterapia:

Las radiaciones ionizantes pueden ser electromagnéticas o por partículas y producen una destrucción tisular. La radiación electromagnética incluye los rayos gamma, una forma de emisión radiactiva, y los rayos X, que se producen cuando un haz de electrones impacta en un metal pesado. La radiación de partículas incluye haces de electrones, protones, neutrones, partículas alfa (núcleos de helio) y piones.
La sensibilidad de los tumores a las radiaciones es muy variable. Son tumores sensibles aquellos cuya sensibilidad es superior a la de los tejidos vecinos normales. Cuando tales tumores son además accesibles (los tumores superficiales o los tumores en órganos como el útero en el que se puede introducir una fuente de radiación) pueden ser curados mediante radioterapia. La propiedad de la radiación de respetar hasta cierto punto los tejidos normales permite el tratamiento de tumores en localizaciones donde no es posible la cirugía por la proximidad de tejidos vitales o porque el tumor ha empezado a infiltrar estructuras adyacentes que no pueden ser sacrificadas. La radioterapia también se emplea con frecuencia como tratamiento paliativo, sobre todo en las metástasis.
La radioterapia puede ser útil como coadyuvante a la cirugía. La radiación preoperatoria puede esterilizar las células tumorales con rapidez, impidiendo su diseminación en el acto quirúrgico. También puede disminuir la masa tumoral facilitando la cirugía, o transformando un tumor inoperable en otro operable. En otros casos la radioterapia se emplea en el postoperatorio.

Quimioterapia:

Consiste en la utilización de fármacos para el tratamiento del cáncer. Puesto que los fármacos se distribuyen en el organismo a través del sistema circulatorio, la quimioterapia es útil para aquellos tumores cuya diseminación los hace inaccesibles a la cirugía o a la radioterapia. Existen multitud de fármacos anticancerosos, la mayor parte de los cuales actúan interfiriendo la síntesis o función del ADN. Por tanto las células en división son más sensibles a la quimioterapia.
La sensibilidad de ciertos tumores a la quimioterapia es tal que es posible la curación en un alto porcentaje: esto sucede en el cáncer uterino; las leucemias agudas (sobre todo en los niños); la enfermedad de Hodgkin y los linfomas difusos de células grandes; el carcinoma de testículo; el carcinoma de ovario; los carcinomas de células pequeñas del pulmón, y gran parte de los cánceres infantiles. Muchas veces estos procesos cancerosos se han diseminado en el momento del diagnóstico y no existe otra opción terapéutica. Otros cánceres avanzados tienen buena respuesta a la quimioterapia y pueden ser controlados durante periodos prolongados, por lo que se utiliza con frecuencia como tratamiento paliativo.
Los dos principales problemas que limitan la utilización de la quimioterapia son la toxicidad y la resistencia. Las técnicas que evitan o controlan la toxicidad y disminuyen el riesgo de resistencias se han ido perfeccionando. Es importante la instauración precoz del tratamiento, la utilización de dosis óptimas del fármaco, la repetición de los ciclos con intervalos cortos si es posible, siempre que se permita la recuperación del paciente de los efectos tóxicos.

Terapia hormonal:

Muchos cánceres procedentes de tejidos que son sensibles a la acción hormonal, como la mama, la próstata, el endometrio y el tiroides, responden al tratamiento hormonal. Consiste en la administración de diferentes hormonas o antihormonas o en la anulación de la hormona estimulante correspondiente.

Prevención:

Es muy importante el hecho de que muchos de los agentes que se consideran cancerígenos son manejados por el hombre. En este sentido, al conocerse la relación entre un tipo de cáncer y un factor determinado, podemos dirigir nuestra acción hacia la eliminación del agente.
Con este fin se deben tomar medidas como las siguientes:
No fumar
Evitar exponerse al sol por tiempo prolongado (especialmente personas de piel blanca o sensible).
Mantener una adecuada higiene genital.
Controlar el consumo de bebidas alcohólicas. Evitar los excesos de bebidas.
Una dieta adecuada, rica en fibras vegetales, frutas y baja en grasas.
En los grupos de alto riesgo como lo son los trabajadores de ciertas industrias, se deben tomar las precauciones adecuadas para protegerlos y mantener un control médico periódico.
Evitar la exposición a radiaciones (Rayos X, etc.) pues a la larga pueden causar trastornos.

En sus primeros estudios se puede decir que el 50% de los tumores malignos son curable, de aquí la importancia dl diagnóstico precoz.
Las invasiones metastásicas generalmente ocurren cuando el tumor primario ya ha adquirido un tamaño considerable, ese lapso depende del tipo de tumor, algunos son de evolución muy rápida como el cáncer del testículo, otros de diez o más años (algunos tipos de cáncer de la tiroides); pero lo más frecuente es que el tumor alcance su pleno desarrollo en un lapso de cinco años.

Conclusión:

La medida más eficaz en la prevención del cáncer es la eliminación del consumo de tabaco, ya que el 30% de las muertes por cáncer son producidas por su consumo. El control de la dieta también reduce la mortalidad: disminuir la ingesta calórica para evitar la obesidad, reducción de las calorías procedentes de la grasa a un 20% de la dieta, reducción del consumo de carnes rojas, aumento de la ingesta de fibra (cereales, frutas y verduras) y alimentos protectores (con contenido en vitaminas C y A, verduras como el repollo, la coliflor, el brócoli o las coles de Bruselas). Debe limitarse el consumo de alimentos ahumados, en salazón o ricos en nitritos, así como el consumo de alcohol.
El control sobre los factores ambientales incluye la eliminación de productos cancerígenos en el lugar de trabajo y en el hogar, como por ejemplo la eliminación de la exposición a las fibras de asbesto o la reducción del gas radón en el hogar.
Las técnicas de detección precoz pueden realizarse para el cáncer de cérvix (cuello uterino), mama, colon, recto y próstata. Es recomendable la realización de un chequeo anual a partir de los 40 años incluso en la ausencia de síntomas; los países con sistema público de salud no siempre ofrecen este servicio y el paciente debe sufragar el gasto. El cáncer de mama se considera uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados y muchas mujeres mueren cada año por esta causa. Las mujeres mayores de 50 años son las que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama y el riesgo máximo lo presentan las pacientes con una edad superior a 75 años. La citología ha demostrado ser un método eficaz para la detección precoz de cáncer de cérvix. Se recomienda la realización de una citología cada 3 años siempre que se hayan detectado 2 citologías negativas en intervalos anuales. En muchos países desarrollados el aumento en el número de personas que disfrutan sus vacaciones en países de clima cálido ha producido un aumento en el cáncer de piel. Se recomiendan las medidas preventivas, como el uso de cremas o pantallas protectoras frente a la acción potencialmente lesiva de los rayos ultravioletas solares.

La adopción generalizada de las medidas de detección precoz podría reducir la incidencia de cáncer de mama y colon, e incrementar la tasa de curación del cáncer de mama, colon, recto, cuello uterino y próstata.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Cáncer de colon

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Frecuencia:

El cáncer del colon y el recto es el segundo cáncer más frecuente de todos los cánceres del organismo, después del cáncer de seno en las mujeres y después del cáncer de próstata en varones, definitivamente es el más frecuente del aparato digestivo. El cáncer del colon y el recto es una enfermedad tratable y a menudo curable cuando NO está avanzada. La cirugía es la forma primaria de tratamiento y da como resultado la curación de aproximadamente el 50% de los pacientes. Los casos avanzados y las recurrencias después de algún tipo de tratamiento es un problema serio y a menudo es la causa definitiva de muerte.

Anatomía del colon y el recto:

El colon y el recto forman parte del sistema digestivo. El colon es la primera sección del intestino grueso.
En el colon se siguen absorbiendo líquidos (agua) de los alimentos que han sido ingeridos, como ocurre en el intestino delgado, y sirve de contenedor y de transporte para el material de desecho (heces). Este material va avanzando hasta el recto, última parte del intestino grueso, hasta que es expulsado al exterior a través del ano (defecación).

El colon se divide en cuatro segmentos: ascendente, transverso, descendente y sigmoides. El recto se une y sigue al colon sigmoides.
Tanto el colon como el recto están formados por varias capas de tejido. Según esté afectada una u otra capa, así será el pronóstico del cáncer.

Detectar la enfermedad en etapa inicial, eleva la tasa de supervivencia de los pacientes al 90%.

Realizarse exámenes médicos periódicos es fundamental para detectar precozmente el cáncer colorectal y facilitar su tratamiento. Los especialistas afirman que a partir de los 50 años, las personas deben hacerse estudios de colon (como la colonoscopia) cada cierto tiempo para descartar la enfermedad. En Venezuela, el cáncer colorectal es una de las cinco primeras causas de muerte por cáncer. Según cifras del Ministerio de Salud, en 2006 se registraron alrededor de 1.170 decesos por esta causa.

Esta es una enfermedad en la que la mayoría de los pacientes se curan si son diagnosticados a tiempo ya que existen buenas opciones terapéuticas y especialistas preparados para tratarla.

Es de vital importancia la detección temprana de esta enfermedad para frenar la posibilidad de metástasis, debido a que cuando el cáncer colono rectal hace metástasis, ya no tiene cura y los tratamientos que se aplican solo prolongan la expectativa de supervivencia del paciente y mejoran su calidad de vida.

Fisiopatología:

El cáncer del colon o del recto es la transformación de las células de la mucosa intestinal (la mucosa es la parte rosada que tenemos dentro de la boca y en todo el intestino) en células anormales que tienen un crecimiento descontrolado. Estas células forman tumores que pueden sangrar u obstruir el intestino o también invadir y destruir el tejido que se encuentra a su alrededor. Si penetran en el torrente sanguíneo o linfático, pueden extenderse a cualquier parte del organismo y producir daños en otros órganos. A este proceso de expansión se le denomina metástasis y puede darse con frecuencia al hígado, pulmones, cerebro, etc. Si no es diagnosticado y tratado tempranamente produce complicaciones severas y graves en el aparato digestivo o complicaciones de las metástasis que de manera indefectible conducen a la muerte del paciente.

Causas:

Este tipo de cáncer se origina por el crecimiento anómalo de las células que forman sus tejidos, en forma de pólipos o lesiones que pueden tomar años en convertirse en malignas. Tal crecimiento puede producirse por múltiples causas, entre las cuales destacan las enfermedades inflamatorias crónicas del colon, las dietas altas en grasas y bajas en fibras y el consumo del cigarrillo.

Síntomas:

El cáncer que comienza en el colon, se denomina cáncer de colon y el que comienza en el recto, cáncer de recto. Según esté afectada una parte u otra, los síntomas serán distintos y las pruebas diagnósticas serán distintas y más eficaces para detectar el cáncer según la zona donde aparezca.

Entre los síntomas visibles del padecimiento se encuentran: alteraciones del ritmo intestinal, dolor abdominal frecuente acompañado de gases o hinchazón, náuseas y vómitos espontáneos, rastros de sangre en las heces, pérdida de peso sin motivo aparente, entre otros.

Cuando se produce sintomatología, el cáncer colo-rectal suele estar avanzado y las posibilidades de curación pueden ser son muy escasas. Por este motivo, es fundamental un diagnóstico precoz basado principalmente en la observación de sangre en las heces.

Los pacientes pueden presentar alguno de estos síntomas:
• Cambio en los hábitos intestinales: diarrea o estreñimiento. Se considera como norma que las diarreas son características de los casos de cáncer de ciego y colon ascendente. Mientras que el estreñimiento lo es de los localizados en descendente y sigma. La diarrea se produce por el proceso de irritación y el estreñimiento debido a que el tumor está estrechando la luz del intestino y no permite el paso de la materia fecal.
• Sensación constante de tener ganas de defecar que no se alivia al hacerlo (Cáncer de recto).
• Debilidad, cansancio y disminución del apetito: estos síntomas se dan cuando el cáncer está avanzado.
• Dolor abdominal, sensación de plenitud o molestia indefinida, a veces difusa y otras veces localizada. Cuando se produce un cuadro de obstrucción.
• Dolor rectal: se ocasiona debido a las infiltraciones peri-rectales de las estructuras nerviosas.
• Ictericia: coloración amarillenta de la piel y los ojos debido a una afectación hepática.

Atención!!! La percepción de alguno de estos síntomas son solo elementos de alarma para su médico, no son indicativos que usted tenga cáncer del colon o del recto, pues otras enfermedades menos importantes también pueden causar estos síntomas.

Diagnóstico:

Algunas veces, el diagnóstico del cáncer colono-rectal puede confundirse con otras alteraciones del sistema digestivo como la gastritis y el síndrome de colon irritable. Esto hace que los pacientes acudan a diferentes especialistas, retrasando la detección temprana y por ende, la aplicación del tratamiento adecuado.

Casi todas las enfermedades que provocan sangrado defecatorio, diarrea o constipación, en algún momento pueden simular síntomas de “Cáncer de colon o recto”, por ello es fundamental el diagnostico precoz, y el tratamiento temprano, pues estas enfermedades son mucho más leves y de resolución simple que necesitan solo tratamiento médico y no deben retrasar medidas para diagnostico de Cáncer.

Diagnostico temprano:

Las pruebas que permiten realizar un diagnostico temprano del cáncer de colon o de recto son:
• Sangre oculta en heces (se realiza en una muestra de heces fecales)
• Tacto rectal (debe ser realizado por un médico, como parte del examen clínico, cada año)
• Endoscopia digestiva baja (observación directa del tubo digestivo)
• Colon por enema (radiografías contrastadas del colon y recto)

Para ello es importante comprender que existen 3 grupos diferentes en los cuales se puede realizar diagnostico temprano:

• Personas sin antecedentes familiares o personales, sin ninguna sintomatología digestiva, debe comenzar a los 50 años: (riesgo normal):
– Sangre oculta en heces (cada año)
– Endoscopia digestiva baja (cada 5 años)
– Colon por enema (cada 5 años)

• Personas con antecedentes familiares o personales de cáncer colorectal: (riesgo elevado)
– Sangre oculta en heces (cada año)
– Endoscopia digestiva baja (cada año)

• Personas con “síntomas”: sangrado o diarrea crónicas (más de 2 meses) (riesgo moderado) (especialmente por encima de los 50 años)
– Endoscopia digestiva baja
– Colon por enema

Diagnóstico de cáncer colorectal:

El elemento fundamental del diagnostico es la realización de una endoscopia con toma de biopsia, que tendrá que derivarse a un patólogo para la confirmación de que se trata de “cáncer” (generalmente se identifican “adenocarcinomas”)

Luego: el examen clínico del paciente, realizado por el cirujano, buscan principalmente hallazgos en el abdomen y el examen recto-anal (tumor palpable por ejemplo), y la presencia de anemias u otros signos generales o signos de metástasis, en general no aporta mayores datos.

Los exámenes aportan una aproximación diagnostica respecto a qué tan avanzado se encuentra el tumor, lo exámenes indispensables son:
• Colon por enema de doble contraste, ecografía hepática y abdominal,
• Tomografía axial computarizada de abdomen (cáncer de colon) y
• Abdominopelvica (cáncer de recto),
• Laboratorio (con varias pruebas) que están destinadas a determinar el estado nutricional y el estado de la inmunidad del paciente y planificar el tratamiento.

La realización y la planificación del tipo de cirugía se efectiviza con la suma lógica de los hallazgos clínicos, los resultados de los exámenes y a veces de la exploración quirúrgica, para determinar si la lesión es o no probable de resecar y ofrecer al paciente un tratamiento radical (de potencial curación) o solamente paliativo (para mejorar calidad de vida, no curación).

Diagnóstico diferencial:

Causas de “sangrado en defecación o en las heces”:

  • Enfermedad diverticular del colon
  • Malformaciones arterio-venosas
  • Angiodisplasia de colon
  • Enfermedad inflamatoria del intestino
  • Tumores de intestino delgado
  • Parasitosis masiva
  • Divertículo de Meckel
  • Ulceras rectales
  • Varices rectales
  • Pólipos rectales
  • Proctitis
  • Enfermedad hemorroidal
  • Enfermedad fisuraria
  • Abscesos y fístulas perianales

Causas de constipación:

  • Déficit de fibra en la dieta
  • Dolicomegacolon
  • Megacolon de altura
  • Constipación idiopática

Causas de diarrea:

  • Colon irritable
  • Diarreas Bacterianas
  • Diarreas Virales
  • Diarreas por intoxicación alimentaria
  • Diarreas por parásitos
  • Colitis ulcerativa crónica
  • Otras colitis

Tratamiento:

Como parte de su tratamiento, la cirugía sigue siendo la primera opción para extirpar este tipo de tumor pero, dependiendo de la patología de cada paciente, el oncólogo puede prescribir tratamientos coadyuvantes con quimioterapia o radiación. Actualmente existen nuevas alternativas terapéuticas que, combinadas con otros tratamientos, le otorgan una mejor calidad de vida al paciente, ya que atacan directamente las células malignas, sin tantos efectos adversos para el paciente.

El tratamiento del cáncer temprano del colon o el recto, se realiza generalmente por endoscopia o por cirugías pequeñas y consiste en la resección de las lesiones pequeñas y no complicadas, en ocasiones a veces ni es necesario hospitalizar al paciente. Por ello es ideal realizar el diagnostico en este estadio, que no pone en riesgo al paciente.

 

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El tratamiento de lesiones más avanzadas se basa principalmente en tres elementos que son: la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.
La cirugía es el único tratamiento con capacidad curativa en este cáncer. La técnica que se emplee dependerá de donde se encuentre localizado el tumor. Cuando el tumor está localizado en el colon, la operación que se realiza generalmente es la resección segmentaria que consiste en la extirpación del tumor y un segmento de tejido normal a cada lado del cáncer. Las secciones que quedan se vuelven a unir. Puede que, temporalmente, se tenga que realizar una colostomía que consiste en unir el colon a una salida artificial en la pared del abdomen. Se coloca una bolsa adhesiva en la piel que recogerá los excrementos.
los tumores que son grandes suelen bloquear la salida de las heces, a esto se le denomina obstrucción intestinal. Cuando no se pueden extirpar estos tumores se tiene que realizar una colostomía para dar salida a los excrementos. En este caso la colostomía será permanente.

El cáncer de recto, puede tratarse como las lesiones en colon, pero si el tumor se encuentra localizado más cerca del ano, es necesaria una resección abdominoperineal.
Tras ésta, será necesaria una colostomía definitiva pues no es posible conseguir la unión del recto con el colon.
De acuerdo a la aproximación del estudio que se realiza previamente a la cirugía, y con certeza luego de la misma y del estudio de patología de los tejidos resecados, se tienen que recurrir a terapias adicionales como:

La quimioterapia consiste en la administración de medicamentos que destruyen o dañan las células cancerosas. Existen varias vías de administración, pero las más frecuentes son la vía oral y la vía intravenosa. El tratamiento quimioterápico en el cáncer de colon se realiza como terapia adyuvante, es decir, sumada a la cirugía.

La radioterapia consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas. Es un tratamiento local usado básicamente para el cáncer de recto y se utiliza principalmente en este tipo de cáncer cuando el tumor está unido a otro órgano o tejido de forma que impide su extirpación mediante cirugía, se utiliza después o previamente a ella. Lesiones avanzadas a otros órganos o la presencia de metástasis, son tributarias de tratamientos más complejos y se relacionan con pobres o malos resultados en la supervivencia del paciente.

La observación y seguimiento del paciente con cáncer es de por vida, teniendo que controlarse periódicamente

Prevención:

La prevención del cáncer colono-rectal pasa por la revisión médica periódica, la concientización por parte de las autoridades sanitarias y de los médicos sobre su existencia y por la adopción de hábitos de vida sanos, esto es especialmente importante para aquellas personas que están predispuestas genéticamente o por otros síndromes a padecer la enfermedad.

Está comprobado que algunas medidas dietéticas y de estilo de vida pueden disminuir el riesgo de sufrir este padecimiento, entre ellas se encuentran: ejercitarse regularmente, llevar una dieta alta en fibras y baja en grasas, acostumbrar al colon a una hora precisa para ir al baño, mantener un consumo moderado de alcohol y eliminar el cigarrillo.

Riesgos:

El cáncer colorectal es el más estudiado de todos los cánceres, y se conocen muchos de los fenómenos que se producen cuando una persona lo padece.
Las personas con antecedentes familiares o personales de cáncer colorectal (además de las personas con antecedentes de poliposis colónica o rectal, poliposis familiares, colitis ulcerativa crónica) tienen el doble de riesgo de padecerlo, en comparación a la población sin estos riesgos, no obstante todos tenemos el potencial de desarrollarlo, ahí es donde toman importancia los factores externos ( de dieta y del medio ambiente) que serian determinantes para que las células se transformen en células malignas.

Medidas de prevención:

1. Detección y extirpación de pólipos en sus primeras etapas, antes de la formación del cáncer.
2. Disminuir o variar aquellos factores de riesgos:
– Mantener una actividad física diaria moderada.
– Tomar una dieta con bajo contenido en grasas.
– Dieta rica en fibra, verduras y frutas.
– Dieta adecuada en vitaminas, zinc, calcio, magnesio.
– Dejar de fumar.
– Escaso o nulo consumo de alcohol.

Sospecha:

En primer lugar, lo más importante es evitar la automedicación para el sangrado en la defecación (usar supositorios o pomadas que se tengan en casa o que hayan sido prescritos para un familiar o un amigo), también hay que evitar el concurrir a una farmacia y requerir un medicamento para diarrea, constipación, dolor abdominal o los otros síntomas de alarma.
En segundo lugar, considerar que las causas más comunes y benignas del sangrado en las heces, diarrea, constipación y dolor abdominal son originadas mayormente por enfermedades no graves del ano o el intestino o por excesos en calidad o cantidad de la ingesta de alimentos. Estos ceden de manera espontánea al cabo de poco tiempo. La persistencia de los mismos deberá ser motivo de consulta a su médico de confianza.
Y en tercer lugar, recordar que el diagnostico de lesiones tempranas pueden curarse con procedimientos de poca complejidad como la endoscopia y que los cánceres más avanzados necesitaran de cirugía y otros métodos adicionales. Por ello es fundamental tener la conciencia de realizar estudios sin tener síntomas, a la edad adecuada, y cuando se presente sintomatología acudir prontamente a un centro médico para que un profesional realice el examen médico respectivo y determine si es necesario realizar exámenes complementarios y ser valorado por un especialista para que se determine el diagnóstico y la resolución del problema.

Consejos:

• Nunca crea que la presencia de sangre en las heces es provocada solo por hemorroides
• No se auto medique
• No obtenga medicamentos en las farmacias sin receta médica
• Consulte prontamente a su médico de confianza cuando presente sangrado en la defecación, diarrea, constipación, dolor abdominal o sensación constante de querer defecar.
• Pida a su médico la realización de exámenes de diagnostico precoz de cáncer colorectal
• Pida a su médico un diagnostico luego de su revisión y si se le realizaron exámenes
• Requiera siempre ser valorado por un especialista
• Puede elegir libremente una segunda opinión
• Si va a ser operado, pida se le explique detalladamente las características de la cirugía y las probables complicaciones (consentimiento informado)
• Debe ser informado también de las características, potenciales riesgos y complicaciones de la anestesia

Tratamiento alternativo:

No existe información científica que demuestre que algún tratamiento alternativo provoque curación del cáncer.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El chimó (Jalea de tabaco)

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– El consumo de tabaco en cualquiera de sus formas constituye una de las principales causas de muerte prematura en el mundo.
– El chimó se obtiene de la cocción de las hojas de tabaco. Esta pasta Tiene mucha venta, especialmente en los pueblos del interior, pero es tan dañina como el cigarrillo.
– El chimó contiene cancerígenos, irritantes de la mucosa y trazas de elementos radiactivos (como uranio y polonio). Adicionalmente posee concentraciones variables de nicotina, una de las sustancias aditivas más potentes que conocemos.
– A corto plazo, el usuario del tabaco de mascar podría estar expuesto a niveles de nicotina en sangre cercanos o superiores a los que presenta un fumador promedio de cigarrillos.
– Por ser un vasoconstrictor, la nicotina produce un gran impacto en el sistema cardiovascular, y altera la presión sanguínea. Por lo tanto, podemos decir que el tabaco de mascar puede asociarse con el desarrollo de problemas cardiovasculares.
– A mediano plazo, se hacen evidentes problemas bucales como manchas en los dientes, atrofia de las encías y lesiones en la mucosa.
– El riesgo más importante a largo plazo es el desarrollo del cáncer bucal. Un mecanismo potencial sería el contacto directo de cancerígenos presentes en el tabaco de mascar sobre el epitelio bucal.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La radiación

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Consideraciones generales:

La radiación no es misteriosa. Sus orígenes, sus leyes, sus efectos son perfectamente conocidos. Basta con consultar cualquier texto de física nuclear, de física moderna o de radioquímica para encontrar todos los detalles o las fórmulas que se requieran. El hecho de que sea invisible a nuestros ojos no debe molestarnos: también lo son las ondas de radio o televisión, los microorganismos y el oxígeno que respiramos.

La radiación no es esotérica ni mágica; es perfectamente mundana. Cualquiera que lo desee la puede usar, aunque naturalmente es importante tener la capacitación adecuada y el entendimiento de su naturaleza.

La radiación sí es de cuidado. Puede causar daños, al igual que cualquier otra aplicación de la tecnología. En este caso los daños pueden ser quemaduras u otros cambios químicos en los tejidos y cambios genéticos. Existe un código, elaborado en base a la experiencia acumulada, sobre el uso de las radiaciones, código que recomienda diferentes niveles de dosis de radiación que no deben rebasar los diversos sectores de la población. Las precauciones que exige el uso de la radiación no son distintas, en el fondo, de las que demandan otras tecnologías: evitar derrames, diseñar protecciones adecuadas, capacitar al personal, tener monitores apropiados, seguir ciertas reglas de conducta.

La radiación sí puede ser benéfica si se usa correctamente. Han salvado incontables vidas las radiografías v otros métodos de radiodiagnóstico. También la radioterapia ha salvado o prolongado gran número de vidas. Las múltiples aplicaciones no médicas de los radioisótopos, los aceleradores y los reactores han ayudado a avances tecnológicos de maneras insospechadas; y por otro lado, en la producción de energía eléctrica por reactores nucleares son las radiaciones producidas por la fisión nuclear las que calientan el fluido que mueve las turbinas. En algunos países la energía nuclear predomina sobre las otras fuentes, por lo que es indiscutible beneficio para esos países.

Historia:

El fenómeno de la radiactividad fue descubierto casualmente por Henri Becquerel en 1896. Estudiaba los fenómenos de fluorescencia y fosforescencia, para lo cual colocaba un cristal de Pechblenda, mineral que contiene uranio, encima de una placa fotográfica envuelta en papel negro y las exponía al sol. Cuando desenvolvía la placa la encontraba velada, hecho que atribuía a la fosforescencia del cristal. Los días siguientes no hubo sol y dejó en un cajón la placa envuelta con papel negro y con la sal de Uranio encima. Cuando sacó la placa fotográfica estaba velada, y no podía deberse a la fosforescencia ya que no había sido expuesta al sol. La única explicación era que la sal de uranio emitía una radiación muy penetrante. Sin saberlo Becquerel había descubierto lo que Marie Curie llamaría más tarde radiactividad. Mme. Curie siguió trabajando y fue la primera mujer que ocupó un puesto en la Universidad de la Sorbona en Paris. Siguió investigando junto a Ernest Rutherford, quien encontró que la radiación que emitían las sustancias radiactivas, tenía tres componentes que denominó: alfa, beta y gamma.

Radiación alfa

Es un tipo de radiación poco penetrante que puede ser detenida por una simple hoja de papel. Rutherford sugirió que los rayos alfa son iones de átomos de Helio (He2+) moviéndose rápidamente, y en 1909 lo demostró experimentalmente.

Radiación beta

Su poder de penetración es mayor que las alfa. Son frenadas por metros de aire, una lámina de aluminio o unos cm de agua. Existen varios tipos de radiación beta:

Radiación Beta menos
Radiación Beta más

Radiación gamma

En este tipo de radiación el núcleo no pierde su identidad. Mediante esta radiación el núcleo se desprende de la energía que le sobra para pasar a otro estado de energía más baja. Emite rayos gamma, o sea fotones muy energéticos. Este tipo de emisión acompaña a las radiaciones alfa y beta.

Es una radiación muy penetrante, atraviesa el cuerpo humano y sólo se frena con planchas de plomo y muros gruesos de hormigón. Al ser tan penetrante y tan energética, de los tres tipos de radiación es la más peligrosa.

Usos y riesgos:

La radiación es un tipo de energía que forma parte de la naturaleza y controlada no representa ningún riesgo, pues de hecho las radiaciones conviven con nosotros en hospitales, industrias y hasta en ciertos gases que se encuentran en el suelo.

En el campo de la medicina, las radiaciones se utilizan para tratar el cáncer (radioterapia) y parta diagnosticar muchas enfermedades a través de rayos X. las radiaciones tienen muchos tipos de partículas, siendo las de tipo gamma, las más abundantes. Estas atraviesan sin dificultad los tejidos sin dificultad e impactan en el ADN de las células, produciendo mutaciones celulares y dando lugar a diversos tipos de cáncer, especialmente leucemia y cáncer de tiroides.

Efectos:

Los efectos que la exposición a la radiación tiene en el organismo humano son diversos. Las repercusiones dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona, su sensibilidad, las dosis y los materiales radiactivos emitidos.
A mayores dosis de radiación, mayores repercusiones en la salud, pues estas destruyen el sistema nervioso central y los glóbulos blancos y rojos, comprometiendo el sistema inmunológico y dejando a la víctima vulnerable ante las infecciones.
La población más vulnerable son los niños, pues cuanto más jóvenes, mayor es la sensibilidad a las radiaciones, las cuales pueden provocar incluso algún tipo de retraso en el desarrollo cerebral de los bebé.
La exposición puntual a altas dosis de radiación (muy por encima de 100 mili sieverts), puede provocar el denominado Síndrome de Radiación Aguda, es decir, ciertos efectos agudos en poco tiempo que incluyen: malestar, quemaduras de la piel, problemas respiratorios, diarreas, náuseas o vómitos, fiebres, caidas del pelo, entre otros. Mientras tanto, los daños acumulados pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo, fundamentalmente cáncer.
Cuando grandes cantidades de radiactividad entran en el cuerpo en muy poco tiempo, afecta a todos los órganos y cualquiera de ellos puede tener un fallo fulminante. Una única dosis de 5.000 mili sieverts, por ejemplo, mataría aproximadamente a la mitad de las personas expuestas en un mes.
Uno de los componentes más peligrosos que puede encontrarse en un reactor nuclear es el yodo radiactivo, el cual es absorbido por el organismo durante un accidente nuclear y tiende a acumularse en uno de los órganos más sensibles a la radiación: la glándula tiroides, ocasionado casos de cáncer y otros problemas de salud más adelante.
Tratamiento: en caso de haber estado expuesto a un alta radiación, se administran pastillas de yodo (yoduro de potasio), las cuales tiene como objetivo evitar los daños en la tiroides. A pesar de su elevada eficacia para proteger esta glándula, si se administran en las primeras horas de la exposición, las pastillas de yodo no protegen otras partes del organismo.
Cuando una persona ha estado expuesta a niveles excesivos de radiación, se habla de envenenamiento o radiación ionizante. Este tipo de radiación causa problemas graves que, después de la primera ronda de síntomas, puede provocar un período breve sin enfermedad aparente, sin embargo, en ese lapso hay lesiones potencialmente fatales en los órganos internos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El ayuno y la quimioterapia

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Hacer ayunar a ratones durante dos días permite proteger a las células sanas de su organismo contra los efectos tóxicos de la quimioterapia, un hallazgo potencialmente importante para tratar el cáncer, según estudios publicados el lunes en Estados Unidos.

Los ratones que recibieron dosis elevadas de quimioterapia luego de dos días sin alimentos continuaron mostrándose vigorosos mientras que la mitad de los del grupo testigo alimentados normalmente murieron.

Además, los sobrevivientes del grupo alimentado continuaron perdiendo peso y debilitándose, explicó Valter Longo, de la Universidad de California del Sur, el principal autor de esta investigación.
Pruebas realizadas con células humanas en probetas confirmaron esta observación.

Además, los ratones obligados a ayunar no mostraron “ninguna señal de estrés o dolor” tras sesiones de quimioterapia que eran de tres a cinco veces más fuertes que las aplicadas a humanos, según los datos del estudio.

Volver la quimioterapia más selectiva es el objetivo prioritario de la medicina desde hace décadas. Los médicos podrían así controlar mejor el cáncer, incluso curarlo, si la quimioterapia no fuera tan destructiva para el resto del organismo.

El doctor Pinchas Cohen, cancerólogo y profesor de pediatría de la Universidad de California en Los Ángeles (oeste), juzgó esta investigación “muy importante” ya que según él “establece un nuevo concepto en biología del cáncer”.

“Teóricamente, el hallazgo abre nuevas vías de tratamiento en los humanos que permitan dosis más elevadas de quimioterapia y esto merece ser estudiado en ensayos clínicos”, añadió.

“Este enfoque podría ser aplicable tal vez en la mayoría de los enfermos”, estimó por su parte el doctor David Quinn, cancerólogo y director médico del USC Norris Norris Hospital and Clinics (oeste).

Quinn piensa que numerosos cancerólogos estarían dispuestos a probar el concepto de ayuno descubierto por Valter Longo y aconseja a sus pacientes a estar atentos a los estudios clínicos que sean organizados en su zona.

Según Felipe Sierra, director del programa de biología del envejecimiento del Instituto del Envejecimiento, “no se trata solamente de otro tratamiento contra el cáncer sino de una importante diferencia conceptual”.

Mientras durante décadas los investigadores han trabajado en el desarrollo de tratamientos que apunten solamente a las células cancerosas, los trabajos de Valter Longo se concentraron en la protección de las otras células, explicó.

Valter Longo es un investigador en el terreno del envejecimiento que enseña gerontología y biología en la universidad de California (USC).

Observó que la idea de proteger células sanas contra los efectos nocivos del tratamiento de quimioterapia probablemente pareció difícil de realizar ya que el cuerpo posee células muy variadas que responden en forma diferente a los tratamientos.

Longo, que pidió la autorización de realizar así un estudio clínico a pequeña escala, espera que más resultados confirmen rápidamente sus primeras constataciones.

“Tendríamos que tener resultados bastante sólidos unas semanas después del inicio del estudio” y “si esto funciona, dentro de un año esto podría ser aplicado en numerosos hospitales”, vaticinó.

Fuente: Anales de la Academia nacional estadounidense de ciencias del 31 de marzo de 2008.

Creencias erróneas sobre el cáncer arruinan la prevención de la enfermedad

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Mucha gente está mal informada sobre los factores de riesgo de padecer cáncer y piensa que más vale comer frutas y verduras en abundancia que dejar de beber alcohol para no contraer la enfermedad, revela un estudio publicado en Ginebra.

“Muchos tienen creencias erróneas sobre lo que provoca cáncer y tienden a sobrestimar la amenaza de factores medioambientales, que tienen relativamente poco impacto, al tiempo que restan importancia a los peligros de su propio comportamiento”, según la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC).

El estudio, publicado por la UICC con motivo de la apertura en Ginebra de un Congreso mundial sobre la enfermedad, fue realizado en 2007 por Roy Morgan Research y Gallup International, entre una muestra de casi 30.000 personas de 29 países de todo el mundo.

Según la investigación, en los países de altos ingresos como Estados Unidos, el Reino Unido o España, el 59% de los encuestados estima que no comer suficientes frutas y verduras conlleva un peligro de cáncer, mientras que el 51% de las personas consultadas considera el consumo de alcohol como un factor de riesgo.

Y aún peor: el 42% de las personas interrogadas en los países ricos está convencido de que el consumo de alcohol no aumenta el riesgo de cáncer.

“Las pruebas científicas de un posible efecto protector de las frutas y verduras son mucho más flojas que las que establecen el carácter nocivo del consumo de alcohol”, destaca la UICC.

“En general, la gente tiende a creer que los factores que no pueden controlar (como la polución del aire) son más importantes que los factores que dependen de su comportamiento (como la obesidad o el tabaco)”, lamenta la organización.

Los habitantes de países con ingresos más modestos suelen adoptar, por su parte, una actitud fatalista frente a la enfermedad: el 48% de los encuestados en estos lugares estima que “no se puede hacer gran cosa” para curar el cáncer. En los Estados ricos sólo lo piensa el 17%.

“Esta opinión derrotista es muy preocupante porque disuade a la gente de participar en las campañas de detección, tan importantes para salvar vidas”, advierte la UICC.

Este estudio demuestra que hay “mensajes muy importantes que no se escuchan”, recalca el presidente de la UICC, David Hill.

“Las personas necesitan saber por qué deben cambiar; necesitan que se les enseñe cómo cambiar; necesitan medios o apoyo para cambiar; necesitan que se les recuerde que hay que cambiar”, insistió.

“El cáncer mata más que la malaria, el sida y la tuberculosis juntos”, recuerda la UICC.

“Cada año en el mundo se detectan más de 11 millones de nuevos casos”, señala.

“Si no cambia nada, antes de 2030 estas cifras aumentarán hasta casi 16 millones de nuevos casos y alrededor de 11,5 millones de decesos por año”, advierte la organización.

Fuente:AFP

¿Cómo reconocer el cáncer de mama?

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Muchas mujeres sólo buscan crecimientos cuando se revisan los pechos. Aunque la mayoría de las mujeres se revisa regularmente los pechos para buscar nódulos o crecimientos anormales, parece haber un gran desconocimiento sobre los signos que conducen a la enfermedad.

Ésa es la conclusión de una investigación llevada a cabo por la organización británica Breakthrough Breast Cancer (Avances en Cáncer de Mama). El sondeo llevado a cabo entre 1.190 mujeres mayores de 50 años en Gran Bretaña, afirma que los médicos deben hacer más para aclarar la confusión sobre la enfermedad.

El estudio descubrió que un 25% de las mujeres encuestadas cree que una tos persistente es un signo de cáncer de mama. Un 81% cree que tener un lunar en el seno también podría ser un síntoma de la enfermedad.
Y un 35% de las mujeres indicó que un pezón adicional es conducente al cáncer de mama. De hecho, dicen los investigadores, ninguno de éstos está directamente relacionado al cáncer de mama primario, aunque una tos persistente o cambios en los lunares pueden ser signos de otros tipos de cáncer.

“Todas las campañas de prevención de cáncer de mama están basadas en la enseñanza del examen de las mamas” dijo a BBC Ciencia la doctora Alicia Calderón, de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer.
“Y dentro de esa pequeña información que se da está la búsqueda de nódulos, de secreciones por pezón y mirarse al espejo para ver si existen depresiones o cambios de color”, agrega la experta.

El cáncer de mama sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer entre mujeres.
Cada año mueren en el mundo 502.000 mujeres por la enfermedad. Y muchas de estas muertes, afirman los expertos, podrían prevenirse con un diagnóstico y tratamiento temprano de la enfermedad.

Tal como señala la doctora Calderón “la realidad es que, por ejemplo en América Latina, el cáncer de mama comienza a tener mayor auge a medida que se prolonga la expectativa de vida”. “Esta enfermedad acontece principalmente entre las mujeres de 48 a 52 años”.

Es por eso, agrega la experta, que ahora se están haciendo fuertes campañas en toda la región sobre el auto examen mamario, para que las mujeres acostumbren a examinarse y sepan qué cosas buscar.

Pero tal como señala Alicia Calderón “si llevo a cabo una estadística y pregunto a las mujeres con qué relacionan el cáncer de mama, seguramente todas me van a responder: un nódulo”.

“Porque esa es la experiencia familiar o de conocidas que se han descubierto un nódulo y ha terminado siendo un cáncer”, afirma.

El sondeo llevado a cabo en Gran Bretaña encontró que 87% de las mujeres se consideran “concientizadas” de la enfermedad, pero desconocen toda la variedad de signos y síntomas que conducen a ésta.

Debido a que las mujeres no reconocen los signos cruciales del cáncer de mama, dice la organización, no hablan con sus médicos sobre cualquier cambio inusual en sus senos.

“Las mujeres siguen estando extremadamente confundidas sobre qué es lo que deben buscar cuando se revisan los senos”, afirma el estudio. “Por lo general, se concentran únicamente en la búsqueda de crecimientos anormales”, agrega.

Los signos que las mujeres deben buscar cuando se realizan el auto examen mamario son: La existencia de algún hundimiento, cambio de color en el pezón Cambios en la apariencia del pezón Una descarga en el pezón Cambios en la piel de los senos Cambios en el tamaño o forma del seno Nódulos o crecimientos anormales en el seno o la exila. Todos estos, afirman los expertos, pueden ser indicios de la enfermedad y deben notificarse al médico lo más pronto posible. Los expertos afirman que también parece haber un malentendido entre las mujeres mayores de 70 años sobre si deben continuar revisándose los senos.

Además del auto examen, los expertos recomiendan a las mujeres que a partir de los 40 años se hagan una mamografía por año. Y después de los 65 años, una mamografía cada dos años. “Hoy la lucha contra el cáncer está basada fundamentalmente en la prevención” dice Alicia Calderón.

“Lo más importante -agrega- es recordar que entre más pronto se logre un diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, mayores serán las posibilidades de supervivencia”.

Fuente:BBC Ciencias

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