Escuela para padres

Las convulsiones en el niño

0

Las convulsiones deben considerarse como una de las mayores emergencias.

Un niño que presente una convulsión, no sólo debe ser visto por un médico, sino que debe ser de inmediato, ya que mientras más tiempo pase convulsionando, más daño cerebral existirá.

Lo más importante es que el niño no se haga daño a sí mismo golpeando la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo mientras convulsiona; para evitarlo debe colocar una almohada pequeña o un paño doblado como una almohada en la cabeza, debajo de los brazos y las piernas.

Si se dispone de paletas de madera o en cualquier caso un pañuelo enrollado fuertemente, se colocará entre los dientes con el fin de mantener la lengua dentro y evitar así que sufra heridas por las mordidas.

Jamás trate de colocar de pie a un niño convulsionando; no lo abofetee, ni lo sacuda y mucho menos trate de suministrarle algún medicamento.

Luego de hacer lo prescrito anteriormente, tomará al niño en sus brazos en posición horizontal y se dirigirá, con la mayor prontitud posible, al centro de salud más cercano.

Si la convulsión se inició conjuntamente con fiebre alta, suele tener buen pronóstico. Será una convulsión inducida por fiebre y generalmente dura menos de 5 minutos.

Dr. Avilio Méndez Flores

LUDOPATÍA (Adicción a los juegos)

2


El no poder dejar de apostar es característico de personas que padecen ludopatía. La ludopatía es la adicción a los juegos de azar en sus múltiples variedades. El jugador patológico es aquella persona que fracasa progresivamente y reiteradamente en su intento de resistir el intento de jugar, aunque tal implicación en el juego le provoque problemas en su vida.

Al tratarse de juegos de azar, muy pocas veces se gana, y una vez que la persona empieza a jugar en exceso, las pérdidas son cada vez mayores, de modo que el jugador se ve impulsado a seguir jugando y a recurrir a diversas estrategias, como pedir dinero prestado, empeñar objetos de valor o cometer desfalcos, intentando hacer frente a los gastos. Esto termina convirtiéndose en un círculo vicioso, donde la persona juega para hacer frente a las pérdidas ocasionadas por el juego. Además, como tiene miedo a ser descubierto, tiende a esconder el problema. Las mentiras son frecuentes y, junto a las crecientes pérdidas, deteriora las relaciones familiares. El juego se convierte en lo más importante de su vida. Se enoja fácilmente cuando se le contradice y sus relaciones sociales se circunscriben cada vez más a la gente relacionada con esta actividad.

Se plantean cuatro fases en las que se desarrolla la adicción por el juego. En la primera “fase de ganancias” la persona juega poco aún. No es extraño que consiga algún premio, y comience a dar gran importancia a las ganancias y minimizar las pérdidas. Esto aumenta su optimismo y autoestima. Luego en la “fase de pérdidas” va aumentando la frecuencia y la cantidad de dinero invertido en el juego, lo que incrementa las pérdidas. Para hacer frente a las mismas, la persona se va endeudando, por lo que juega para obtener dinero con el que hacer frente a éstas, de modo que entra en un círculo vicioso del cual se le hace difícil salir. Comienza el deterioro familiar y laboral. Está cada vez más irritable y se distancia de amigos y familiares. Existe una falta de control de los impulsos. En esta fase es difícil que la persona reconozca el problema. Cuando la familia descubre las consecuencias del juego, es poco probable que lo identifique como un trastorno psicológico, de modo que presionan al jugador para que deje de hacerlo. Piensan que si quisiera pudiera dejarlo. Como salida a estas presiones, el jugador promete que no va a jugar más, dando lugar a una pequeña tregua. La familia suele hacerse cargo de las deudas, y con ello hace difícil que el jugador asuma sus responsabilidades.

Finalmente, el adicto a los juegos entra en una “fase de desesperación”, al cabo de poco tiempo, recae en su conducta de juego, pero trata de ocultarlo ante su familia y allegados con mentiras, excusas sobre la falta de dinero o préstamos con lo que se demuestra que ha vuelto a jugar. Así, termina viéndose desbordado por los problemas financieros y las deudas, lo que en ocasiones le lleva a cometer actos ilegales con los que conseguir dinero para seguir jugando.

Una investigación realizada por expertos en ludopatía revela que cada vez son más los jóvenes que sufren el juego patológico y apunta a la posibilidad de que entre el hábito de las apuestas y el uso abusivo de videojuegos puede darse una relación de desarrollo.

Los jóvenes que llegan a las asociaciones de ludopatía como jugadores patológicos tienen como antecedentes un abuso de los videojuegos. Por dicho motivo, los especialistas en la materia piensan que el abuso de los videojuegos puede guardar una relación directa con una ulterior adición al juego. “Esto no quiere decir que todos los niños que juegan con videojuegos vayan a acabar siendo ludópata, pero hay que advertir que ello puede suceder”. Los padres han de educar a sus hijos para que utilicen estas máquinas de manera adecuada.

Se ha encontrado un incremento progresivo en la proporción de niños que acuden a las salas recreativas a jugar con máquinas tragamonedas o de premios. Al buscar las causas de este hecho se ha observado que a mayor número de horas diarias pasadas ante un videojuego, mayores problemas de juego con apuestas se tienen posteriormente. El 40% de los jugadores patológicos de España tienen una edad comprendida entre los 18 y los 30 años.

Los miembros de la familia del jugador son los más afectados por su falta de control sobre el juego y las consecuencias que esto tiene a nivel social, económico, legal y de relación. Estas tres áreas se interrelacionan de modo que un mayor deterioro en la situación económica, agrava los problemas de relación, que a su vez pueden llevar a la persona a jugar, como un modo de olvidar los problemas, lo que ocasiona más problemas económicos. Además con frecuencia los familiares son un modo de obtener recursos para seguir jugando, facilitando así, el juego. Pero también suelen ser el principal motivo para dejar de seguir jugando. De manera que los miembros de la familia funcionan, tanto como un elemento facilitador, como inhibidor del juego.
Las personas más afectadas son la pareja y los hijos. Se ha estudiado más a los cónyuges femeninos, debido a que la mayor parte de los jugadores que buscan tratamiento son hombres. Se ha encontrado una alta tasa de trastornos psicosomáticos y depresivos entre las mujeres de los jugadores patológicos.

Las consecuencias negativas del juego patológico sobre los hijos, son múltiples y variadas, tanto por las condiciones negativas en las que viven, como por los modelos parentales a los que se ven sometidos. Esto hace que sea una población de riesgo para el desarrollo de conductas problemáticas, como el juego patológico mismo u otras conductas aditivas, así como ansiedad, depresión y problemas escolares.

El tratamiento psicológico será necesario para todas aquellas personas que, a pesar de sufrir unos efectos perjudiciales en sus vidas, se ven incapaces de dejar el juego aunque lo deseen. Si usted ha intentado alguna vez jugar menos o dejar de jugar, y sabe que al poco tiempo vuelve a lo mismo, es conveniente que examine su situación y evalúe la necesidad de buscar ayuda especializada.

Dr. Avilio Méndez Flores

Los vómitos en el niño

0

Son un signo de alarma importante y, tal vez, deban considerarse como una de las mayores emergencias en las que nos podamos encontrar.

Ellos nos avisan que algo ocurre en el aparato digestivo (estómago e intestino), desde una infección hasta una intoxicación por cualquier sustancia (venenos o alimentos en mal estado).

Cuando un niño vomita, pierde líquidos y sales hasta tres veces más que con las diarreas, esto explica el gran decaimiento que presentan al vomitar; y si los vómitos son frecuentes se puede llegar rápidamente a la deshidratación grave, la cual si no es tratada con urgencia puede llevar a la muerte.

En realidad es poco lo que se puede hacer sin la ayuda del pediatra. Puede ofrecer al niño agua filtrada y hervida, en pocas cantidades a la vez (sorbo a sorbo) sin forzarlo.

En caso de que los vómitos se hubiesen presentado en otras ocasiones, es probable que se tenga en la casa sobres para preparar soluciones de hidratación que, una vez disueltas en agua, pueden darse a tolerancia o por pequeñas tomas sin obligarlo.
De persistir, no se debe tardar en acudir a su pediatra o algún centro de salud.

Recuerde también que es riesgoso suministrar al niño remedios para vómitos si no han sido prescritos por un médico.

Dr. Avilio Méndez Flores

Anatomía y fisiología de la mama

0

En el feto, a la quinta semana del embarazo, se forma la areola y el pezón, a las 15 semanas ya hay esbozo de los segmentos mamarios. Al octavo mes ocurre la canalización y diferenciación de las estructuras alveolares y el desarrollo de la musculatura lisa de la areola y el pezón.

Al nacimiento solamente están presentes los conductos galactóforos principales de los segmentos mamarios. Sin embargo, las hormonas placentarias que entran en la circulación fetal en los últimos estadios del embarazo Pueden estimular la producción de leche en la mama del neonato.

El pezón en el extremo de la mama contiene gran inervación responsable de los reflejos de la lactancia. La areola, superficie circular que rodea al pezón, de color más oscuro que el resto de la mama, también tiene gran inervación y glándulas sebáceas encargadas de protegerla y que se conocen como glándulas de Montgomery.

La glándula en sí se forma de los alvéolos, grupo de células donde se produce la leche, los lobulillos, grupos de 10 a 100 alvéolos aglutinados alrededor de un conducto, son los encargados de expulsar la leche que desemboca en los conductos galactóforos, los que al llegar a la base del pezón, forman los senos lactíferos o galactóforos que son los depósitos de la leche en el amamantamiento.

En la pubertad, por influencia de varias hormonas (prolactina, estrógenos, progesterona, hormona de crecimiento, etc.), se produce un alargamiento y ramificación de los conductos, a partir de los cuales brotan los lobulillos, cambios que ocasionan un aumento en el tamaño y densidad de las mamas. Los cambios son más pronunciados en las nulíparas y en las que no han amamantado. Durante las menstruaciones y durante el embarazo, aumentan de volumen y se hacen más firmes, la piel se oscurece, los pezones crecen y durante la menopausia disminuyen de volumen por reducción de los niveles de estrógenos en la mujer.

En el tercer trimestre del embarazo, los niveles plasmáticos de prolactina están muy elevados pero su acción lactogénica permanece bloqueada por los niveles de esteroides placentarios, especialmente progesterona, pero al expulsarse la placenta, descienden estas hormonas, permitiendo la acción de la prolactina, lo que aunado al instinto natural de la madre de amamantar al estímulo del pezón por el niño, conducen al aumento de la prolactina y por consiguiente, a la síntesis y producción láctea. Al mismo tiempo, la producción de ocitocina que facilita la emisión de la leche y en las primeras semanas contribuye a la contracción y reducción del tamaño del útero a su condición de reposo.

Para que se sostenga la producción láctea es necesario que se mantengan niveles altos de prolactina, lo que se consigue con el vaciamiento adecuado y frecuente de la mama.

Dr. Avilio Méndez Flores

La niñez

0

Es el período de vida que va desde el nacimiento hasta los 12 años de edad. El cual, a su vez, se divide en:

• Recién nacido: hasta el primer mes.
• Lactante: hasta los 2 años.
• Preescolar: hasta los 6 años.
• Escolar: hasta los 12 años.

Promedio de aumento del peso y la talla a lo largo de ese tiempo:

• Nace con un peso promedio de 3 kilogramos, y una talla promedio de 50 centímetros.
• A los 3 meses habrá duplicado ese peso (6 kgrs.)
• A los 8 meses tendrá 8 kgrs.
• Al año de edad tiene 10 kgrs. de peso y 75 cms. de talla.
• Alos 2 años 12 kgrs. 82 cms.
• A los 4 años 16 kgrs. y 100 cms.
• A los 7 años 22 kgrs. y 122 cms.
• En adelante el aumento será de 2 kgrs y 2 cms. por año de edad hasta los 12 años aproximadamente.

Otros aspectos progresivos que se pueden observar en el desarrollo:

• Sostiene la cabeza al 1 ½ mes de nacido.
• Se sienta solo y brota el primer diente a los 6 meses.
• Dice las primeras palabras a los 8 meses.
• Gatea a los 9 meses.
• Controla las evacuaciones y camina al año.
• Avisa las micciones a los 2 años.
• A partir de los 2 años se le debe comenzar a enseñar buenos hábitos higiénicos.

Nota: Estos son datos promedio que pueden experimentar algunas variaciones en un niño en particular y que muchas veces responden a una predisposición familiar. Ante la duda consulte a su pediatra.

Recordar que la personalidad del niño comienza a moldearse desde el embarazo, por lo que es importante que éste sea aceptado y controlado y exista armonía en la pareja. Por lo que se infiere que múltiples factores están involucrados, principalmente la herencia que le puedan transmitir sus padres. Un embarazo tormentoso puede predisponer en ese niño a trastornos orgánicos, como dermatitis atópica y asma bronquial.

Dr. Avilio Méndez Flores

Espasmos de sollozo

0


Los niños, por lo general, lloran con facilidad y suelen acompañar el llanto con sollozos, o sea, movimientos del cuerpo y respiraciones ruidosas. Pues bien, en algunos niños, al llorar o sollozar, a veces también ante un susto o una sorpresa, se produce un cese momentáneo de la respiración que puede provocar un cambio en la coloración de la piel (pálida o azulada), pérdida de conciencia e, incluso, movimientos convulsivos (sacudidas de brazos y piernas). Se suele decir que el niño se ha privado.

A pesar de lo aparatoso del cuadro, la respiración se reanuda de manera espontánea al cabo de unos segundos (habitualmente menos de 1 minuto) sin necesidad de llevar a cabo ningún tipo de maniobra y el niño se recupera completamente en unos instantes. Los padres tardan algo más).

Le ocurre a un 5 % de todos los niños sanos y suele aparecer por primera vez entre los 6 y 18 meses y desaparecer antes de los 7 años de edad.

No se conoce la causa, aunque se sabe que puede influir la herencia, porque sucede con una frecuencia mucho mayor cuando lo ha sufrido algún otro miembro de la familia (35 % de los niños).

La frecuencia en que se producen es muy variable: hay niños que tienen espasmos del llanto varias veces al día y otros en los que se presentan de manera ocasional.

Los espasmos no producen ningún daño inmediato ni tardío al niño. Tampoco tienen relación con la muerte súbita del lactante.

Ante un espasmo de sollozo lo más importante es mantener la calma. Algo fácil de decir pero difícil de llevar a cabo. Conviene recordar que tienen una naturaleza benigna y que se resuelven sin complicaciones en unos segundos, por lo que no habrá que llevar a cabo ninguna maniobra de resucitación o de otro tipo que podría conllevar, por sí misma, un riesgo mayor de lesiones. Es recomendable situar al niño en la postura de decúbito supino (tumbado boca arriba) para favorecer el flujo cerebral y prevenir accidentes. Debe mantenerse la calma en todo momento, evitando golpear, gritar o zarandear al niño.

Al cesar el episodio es recomendable adoptar una actitud neutra sin mostrar preocupación o enfado delante del niño -o sea, “llevar la procesión por dentro”-, y sin que éste perciba ninguna ventaja por haberlo experimentado. En estos niños es especialmente importante establecer unas normas de conducta claras y coherentes, dado que, una vez que conocen sus límites, las situaciones de frustración que podrían conducir a crisis de llanto y espasmos de sollozo se reducen, como ocurre con las rabietas.

Todas las personas que se ocupan del cuidado del niño deben estar advertidas de que el niño puede tener espasmos del sollozo y deben procurar comportarse con la misma calma que los padres.

En principio, tienen un carácter involuntario, el niño no lo hace a propósito, pero cabe la posibilidad de que algunos niños aprendan a utilizarlo para llamar la atención o conseguir algún beneficio, lo que habrá que tener en cuenta especialmente en aquellos niños en los que se repite con mucha frecuencia, para asegurarnos de que, con su actitud, no obtienen ninguna recompensa.

Si los padres están preocupados por estos episodios, quieren confirmar que son espasmos del sollozo o necesitan apoyo, puede ser conveniente consultar. También si aparecen antes de los 6 meses, después de los 7 años o si son muy frecuentes, puede ser aconsejable que el pediatra examine al niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

La ictericia del recién nacido

0

Existen 2 causas: por incompatibilidad sanguínea o por un proceso inflamatorio agudo infeccioso o no.

La incompatibilidad sanguínea se produce cuando el grupo sanguíneo y rh que el niño adquirido por herencia sean particularmente distintos al de la madre; la cual será grupo O, o rh (-) y el niño grupo A, o B, o AB, o rh (+). Esta condición se encuentra en los glóbulos rojos, y en este caso en particular, se comporta como un antígeno, contra el cual el organismo de la madre podría fabricar anticuerpos que tienden a destruir los glóbulos rojos del niño, incluso en algunos casos poco antes de nacer.

En el caso de un proceso inflamatorio adquirido después del nacimiento, este tinte amarillo se manifestará después de las 24 horas, generalmente durante la cicatrización del ombligo, donde también va a producirse destrucción de una pequeña parte de los glóbulos rojos, o en mayor cantidad si se desarrolla un cuadro infeccioso en el niño.

En cualquiera de los 2 casos, la destrucción de glóbulos rojos libera la hemoglobina que poseen y esta se transforma en bilirrubina, que es un pigmento de color amarillo, que al no ser procesado suficientemente por el hígado, pasa a los tejidos del organismo donde se deposita, y en la piel va ser visible su color.

Su riesgo depende de la causa. Cuando es debido a una incompatibilidad sanguínea, ésta es más peligrosa cuanto más temprano se presente la ictericia. Cuando se trata del proceso inflamatorio previo a la cicatrización total del ombligo, aparte de que se presenta más tardía, no suele ser muy intensa, pero igualmente amerita ser vigilada hasta su desaparición.

La complicación temible es el daño cerebral irreversible (kernícterus) que pueda causar cuando los niveles de bilirrubina suben excesivamente (más 20 mgs. %).

El manejo inicial inmediato es la fototerapia mientras el tinte amarillo sea leve y la bilirrubina se mantenga en niveles bajos. En casos agudos o de pronóstico reservado se recurre a la exanguinotransfusión la cual puede repetirse si es necesario.

Dr. Avilio Méndez Flores

La fiebre

0


Es un síntoma común a muchos trastornos como enfermedades infecciosas, intoxicaciones, golpes de calor, etc.

Se mide por la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5 ºC y la rectal por encima de 38 ºC. Generalmente es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no intentar bajarla a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos.

Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.
Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Piel seca o caliente al tocarla. Sudoración excesiva. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oídos. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría de las causas son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre alta no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

[ad code=1 align=left]

En el manejo de la fiebre en niños se le deben ofrecer líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.

Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.

Bañarlo con una esponja y agua tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.

En niños la mayoría de los procesos febriles son debidos a virus, los cuales evolucionan, casi siempre, con un retorno a una aparente normalidad en las pausas que transcurren sin fiebre, no siendo así cuando la causa es bacteriana.

Dr. Avilio Méndez Flores

Go to Top