Escuela para padres

Diarrea infantil

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En la mayoría de los niños, especialmente lactantes, la diarrea aguda es de causa viral, sobre todo si ocurre en épocas de comienzo o final del período lluvioso, y se caracteriza por ir precedida de vómitos explosivos aislado y que no van más allá de las 24 horas, quedando la diarrea y la fiebre de variable intensidad, para al final ceder al tercer o cuarto día, si no se complica con deshidratación. Por lo que es recomendable ofrecer mucho líquido, pero no se le deben dar gaseosas ni bebidas que son para deportistas, ni cereales azucarados, ya que ello empeoraría la diarrea.

Las “dietas” a base de sopas de pollo, con o sin zanahorias, así como las de topocho, ó plátano verde, son buenas para evitar la desnutrición.

Los niños que son amamantados, se les seguirá alimentando igual; no se les quitará el pecho por ningún motivo, ya que es su mejor fuente de alimentación.

No se deben suministrar medicamentos conocidos como “antidiarreicos”, pues ellos producen una falsa mejoría, actuando como “tapón” sin resolver el problema infeccioso intestinal, a menos que su pediatra se lo indique.

Recuerde que en muchas ocasiones el hacer algo que ha “oído por ahí”, o tal vez por recomendación de algún vecino, puede ser peligroso Si no se tiene experiencia en este tipo de situaciones, lo más recomendable es evitar estos consejos, ya que ningún amigo o vecino se hará responsable de lo que le diga.

Hay que hacer hincapié que en caso de vómitos muy frecuentes, deberá no sólo tratar de localizar al pediatra, sino estar preparados para acudir al centro de salud más cercano.
Si, en cambio, son ocasionales, usted observará cómo el niño evoluciona dándole tiempo para consultar a su médico tratante.

Un signo de claro empeoramiento es el decaimiento del niño, pero no debemos llegar a este extremo nunca: a la mínima duda ¡acuda al médico!, y mucho más si se trata de un recién nacido.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La fiebre en el niño

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La fiebre es la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5ºC y la rectal por encima de 38ºC. Es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no bajársela a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos. Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.

Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Sudoración excesiva. Piel seca y caliente al tocarla. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oído. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

• Ofrézcale líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.
• Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.
• Bañarlo o impregnarlo con agua ligeramente tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.
• El uso de antipiréticos se hará en base a las recomendaciones del médico, según el peso y la edad del niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Cómo bañar a su bebé

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En ocasiones el baño del bebé es una de las actividades más difíciles de realizar para una madre primeriza, e incluso para una experimentada, ciertamente es un proceso que se aprende con la cotidianidad y el contacto con el recién nacido. Sin embargo, hay técnicas y recomendaciones que facilitan el proceso.

Inicialmente, el primer baño del recién nacido no debe realizarse hasta que los signos vitales estén estables; este procedimiento es ejecutado por el personal de salud pertinente y consiste en la limpieza del exceso de vérnix caseosa, una delgada capa de material grasoso que reviste y protege la piel del neonato.

Posteriormente el aseo del recién nacido será con los llamados baños de esponja, en el cual se limpia suavemente la piel del bebé pero sin sumergirlo en el agua, debido a que se debe tener especial cuidado con el cordón umbilical; este paso es fundamental en la rutina del baño, el cual se realiza limpiando con un hisopo el cordón y la piel circundante.
La mayoría de los pediatras prefieren aconsejar el baño de inmersión luego que el cordón umbilical se haya caído, para ello se debe colocar al recién nacido dentro de la bañera, con el agua templada, dejando fuera del agua sólo la cabeza y el cuello, limpiando el cuerpecito con productos de aseo adecuados a su delicada piel, al finalizar se debe secar inmediatamente al bebé con paños suaves, especialmente en las zonas de pliegues. Para el baño del recién nacido, es preferible utilizar un producto que sea especial para el aseo de la cabeza y del cuerpo del bebé, de ésta manera le será más fácil realizar esa tarea.

Los baños sucesivos suelen ser un poco más prolongados, permitiendo que el bebé disfrute del momento de limpieza, dándole la posibilidad de jugar y gozar del contacto con el agua, considerando -en todo momento- la seguridad y supervisión del infante dentro de la bañera.

Recomendaciones para bañar a su bebé

• Verifique que el agua este tibia (38º) y sea suficiente para sumergir a su bebé hasta los hombros. Para asegurarse que no esté muy caliente, pruebe el agua introduciendo su muñeca o codo.
• Utilice diariamente productos de limpieza suaves, con pH neutro y glicerina, la cual es un humectante excelente que ayudará a fortalecer la piel como mecanismo de barrera.
• El contacto con la piel del bebé debe ser muy suave, aplique el baño líquido en el agua o en la esponja.
• Los baños de los recién nacidos no deben tener una duración mayor a cinco minutos; luego de unos meses pueden extenderse hasta los 10 minutos.
• Limpie delicadamente y de forma separada los ojitos (del lagrimal hacia afuera), la cara, la nariz, el cuello y la parte trasera de las orejas con agua tibia, previamente hervida.
• Asegúrese de secar al bebé completamente, sobre todo en los pliegues de piernas y brazos, con suaves toques sin frotar la toalla en su delicada piel.
• Luego del baño humecte la piel de su bebé masajeándolo suavemente con cremas hipoalergénicas de fragancias suaves.

No olvide consultar a su pediatra. Es imprescindible que los bebés mantengan el debido control médico; cuidar los primeros años de vida de los niños es encaminarles hacia una vida sana.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El médico pediatra

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Dentro de las múltiples ramas de la Medicina, la Pediatría ocupa un lugar preponderante por la gran cobertura de acción que ejerce en la vida del ser humano.

En nuestro país es particularmente importante debido a que nuestro pueblo es una comunidad donde son más numerosos los menores de 18 años.

Debemos señalar que el pediatra debe conocer del niño desde que está en el vientre materno y durante su vida de niño y luego de adolescente hasta los 18 años de edad; ejerciendo una vigilancia de las enfermedades que deben evitarse y de las que pueden tratarse.

El nacimiento del niño es un evento extraordinario, en el que se producen cambios biológicos notables, pero que sin embargo, el recién nacido los asimila rápidamente. En este momento la figura del pediatra es de gran importancia pues estará pendiente de la orientación a la joven madre en torno a la lactancia materna, alimento único e indispensable en los primeros meses de vida, el cual provee de nutrientes y defensas para su desarrollo. Luego asume la responsabilidad de asegurar el suministro de vacunas que abarca un tiempo prolongado y que exige un gran esfuerzo profesional, personal y académico, pues se trata de la prevención de las enfermedades evitables por este medio.

No es menos importante el tiempo que le dedica el pediatra a la orientación a la madre en relación a los alimentos que debe ir suministrando a su pequeño. Ello implica tener conocimientos muy amplios en el área de la nutrición, pues una adecuada y balanceada forma de preparar las comidas se refleja en el niño dándole gran capacidad de aprendizaje escolar y que se enfermen menos. La edad preescolar y escolar requiere del Pediatra el empeño en motivar a los padres con todo lo que tiene que ver con la estimulación, así como la prevención de nuevos daños como los accidentes, el maltrato, las enfermedades de transmisión sexual, el embarazo precoz y la prostitución infantil.

En fin, el Pediatra es un consejero, que es capaz de tender un manto de confianza y apoyo en torno ala salud del niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La limpieza y los juegos infantiles

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La suciedad es una consecuencia del juego, mecanismo de aprendizaje por excelencia en los niños. Por ello, es mejor relegar los cánones estéticos ante la necesidad de los infantes por conocer su entorno.

Es común que los niños pequeños se diviertan con la tierra de las plantas o jueguen con la comida y luego se limpien en la ropa. El hecho puede impacientar a los padres, sin duda, pero bien vale la pena reflexionar en por qué ocurren así las cosas, antes de regañar a sus hijos.

En edades tempranas el ser humano busca conocer su entorno antes que las normas de etiqueta social, así que la mugre es acompañante de andanzas y juegos, consecuencia del aprendizaje.

Limpiar a los niños en sus juegos sólo por cumplir con estrictas normas de limpieza y conducta puede entorpecer su desarrollo. Lo mejor es dar cierto margen de libertad para que puedan investigar y descubrir a sus anchas. Por ello, es mejor vestir a los pequeños con ropa holgada y resistente cuando visiten un parque por ejemplo, ya que tal inquietud los llevará recorrer el sitio con todos sus sentidos.

Más vale un momento de suciedad que un niño triste.

Sin embargo, esta solución no siempre es viable en fiestas y reuniones sociales en las que se deben cumplir algunas normas. Lo más recomendable, será, entonces, llevar una muda de repuesto.

En resumen, aunque la limpieza es un valor que las madres defienden a ultranza en la crianza de los niños, se sabe que dejarlos ensuciarse de vez en cuando puede ser beneficioso para su salud. Los juegos en el piso y al aire libre fortalecen su sistema inmunológico de manera natural.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Prevenir alergia infantil

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En lactantes de alto riesgo se debe evitar dar los alimentos mayormente productores de alergias, en los primeros meses de vida cuando el riesgo de sensibilización es mayor.

La lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad ayudará a evitar o a retardar el comienzo de la alergia, pero la madre también deberá seguir una dieta libre de los alimentos más alergénicos.

Cuando la madre no puede amamantar, la alternativa más segura es ofrecer una leche o fórmula hipoalérgica para lactantes.

Retarde la introducción de alimentos sólidos hasta los 6 meses de edad, la introducción de leche de vaca hasta el año de edad, huevos hasta los 2 años y maní, nueces y pescado hasta los 3 años.

Las alergias alimentarias que se desarrollan en los 3 primeros años de vida tiende a resolverse con la edad, por lo que cuando el médico lo indique deben reintroducirse los alimentos para asegurar que no se siguen restringiendo de manera innecesaria.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El niño zurdo

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La respuesta de por qué unos niños son zurdos y otros diestros está en una configuración cerebral diferente. El hemisferio derecho dirige los movimientos del lado izquierdo de nuestro cuerpo y el hemisferio izquierdo el derecho. La lateralidad es el predominio de una parte del cuerpo sobre la otra, esta lateralidad puede ser diestra o zurda. Es alrededor de los cuatro años cuando se establece la preferencia sobre una u otra, pero será alrededor de los siete a ocho años aproximadamente, cuando opta por la mano de la escritura, y se sabrá definitivamente si el niño es diestro o zurdo.

Es importante que el niño defina su lateralidad de manera espontánea, para que use la mano que maneja con más habilidad, sea la izquierda o la derecha.

No es de extrañar que un niño zurdo, por ataques por su condición, llegue a cambiar de actitud y sentirse frustrado, incomprendido, inseguro e introvertido. El ser izquierdo no tiene que ver con deficiencia física ni psicológica. La mayoría de los investigadores postulan que la lateralidad de la persona está influida tanto por factores genéticos como ambientales.

Se dice que los zurdos no son tan hábiles, pero se piensa que esto tiene que ver como se ha organizado el mundo en función de que hay mayoría de derechos. Muchos de los grandes pintores han sido zurdos, como el caso de Leonardo Da Vinci, aunque eran torpes con los instrumentos fabricados para los derechos. En los niños, la inquietud se debe a la torpeza motora fina que presentan al manejar las tijeras u otros instrumentos escolares. Y también, sentarse en pupitres para derechos, entre otras cosas.

La realidad es que todo niño es apto si se le enseña como, y en el caso de los zurdos hay que estar concientes que necesitan mayor atención y mayor estimulación dirigida a la habilidad motora fina para manejar instrumentos para derechos. Nunca impedirle ser zurdo, porque un niño a quien obligaron a usar la mano derecha en vez de su mano izquierda, pueden llegar a ser no tan hábiles con ambas y, en situaciones de peligro, torpes en las decisiones inmediatas.

Es fácil descubrir la lateralidad de su hijo. Fíjese en el pie que emplea para chutar un balón, o en la mano con la que abre un caramelo u hojea un libro; lo que debe tener presente es ayudar a su hijo a definir su lateralidad de forma correcta. Y que no incide para nada en la normalidad de un niño el hecho de que utilice perfectamente su lado izquierdo o su lado derecho.

Se deben conocer sus limitaciones en relación a los instrumentos del mundo “derecho” que lo rodea. Es necesario que los padres de familia sean tolerantes y entiendan su dificultad y debe existir respeto para que el niño use los objetos como mejor le acomode de acuerdo a sus condiciones y posibilidades.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Candidiasis del lactante

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Sinonimia: Moniliasis del lactante

La Candida albicans, está presente en la boca, tracto intestinal, la vagina y la piel sin ocasionar molestias en condiciones normales. Es un hongo levaduriforme de la familia de los Sacaromicetos y como parte de la flora intestinal cumple un papel importante en la digestión de los azúcares mediante un proceso de fermentación.

Desde el mismo momento del nacimiento y con la toma del primer alimento se siembra en el intestino donde pasará a formar parte de la flora intestinal junto con el lactobacilo manteniendo una especie de equilibrio. Al mes del nacimiento se comienzan a ver en los pliegues los signos de su presencia, especialmente el pliegue interno de ambos muslos, donde al abrirlos se puede observar un fondo lineal eritematoso y a cada lado una banda pulida y ligeramente despigmentada. Este detalle puede verse, más o menos igual en otras zonas de pliegues: inguinal, axilar y en la parte anterior del cuello. Con buen estado de salud y a medida que el niño va creciendo estas manifestaciones van desapareciendo espontáneamente y a partir del año de edad no debe haber vestigios de ellas.

En lactantes menores, luego de un proceso gripal de vías respiratorias superiores, de un cuadro diarreico infeccioso, por trasgresión alimentaria o por contagio a repetición de una madre que sufra candidiasis vaginal adquirida en el último trimestre de su embarazo, es cuando la cándida puede hacerse agresiva, y producir un aumento de las lesiones antes descrita manteniendo afectadas las vías digestivas, vías respiratorias superiores y pliegues de piel. En la mucosa buco faríngea habrá enrojecimiento generalizado y en muchos casos aparición de pequeñas placas blancas incluyendo la lengua (muguet), simulando costras de leche y acompañándose de dolor o ardor al alimentarse. Por otro lado, también estará afectada la nasofaringe provocando tos y aumento de la secreción nasal. El segmento intestinal también estará afectado provocando alteración de las evacuaciones por manifestaciones disentéricas (heces mocosas, verdosas y con estrías de sangre), cólicos y distensión abdominal por gases o crisis de estreñimiento.

En muchas partes de Venezuela, los síntomas que produce esta afección se les asignan algunos nombres populares como:
1-“Sapillo” a las lesiones que aparecen en la mucosa bucal cuyo nombre médico es muguet por su semejanza a una emblemática flor de Francia.
2-“Sereno” a la presencia de deposiciones diarreicas mocosas y verdosas
3-“Mal de ojo” a las periódicas crisis de llanto incontenible y que no puede encontrársele una explicación inmediata, pero con la creencia de que alguien había mirado fijamente al niño.

Todo este conjunto de signos y síntomas de desigual intensidad van a conformar el cuadro de Candidiasis del lactante que a veces confunde el diagnóstico cuando parece tratarse solo de catarro común, de una diarrea simple o de una dermatitis inespecífica. A pesar de esta sintomatología aparatosa, la vida del niño no está en riesgo toda vez que sus defensas van en aumento y su alimentación esté asegurada, especialmente si es con leche materna.

Con el diagnóstico preciso y el tratamiento específico (micostatin o ketoconazol) la curación es rápida. Pero en caso de desnutrición previa puede contribuir a un trastorno de malabsorción intestinal crónica empeorando la condición del niño.

En algunos casos puede asociarse a una pañalitis del lactante. En estos casos las lesiones serán más pronunciadas en el área del pañal, porque además de las manifestaciones agudas en las zonas profundas del los pliegues inguinales debido a la Cándida, habrá la irritación provocada por un pañal impregnado de excretas (orinas y heces) en contacto directo y prolongado con la piel del bebé.

Dr. Avilio Méndez Flores

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