Escuela para padres

Escuela para padres IV (Educación preescolar)

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-El leguaje del niño se acelera si se le habla con claridad y concisión.

-El sistema nerviosos del niño es muy frágil; hay que evitarle, por tanto, el ruido excesivo, el bullicio y las emociones fuertes.

-Es preciso no abusar del niño, haciéndole repetir las gracias y juegos que tanto divierten a los mayores.

-A los tres años sobreviene en el niño la crisis de oposición. El niño dice a todo que no, Se rebela ante la autoridad totalitaria de sus padres y afirma su “yo” de la única manera que le es factible hacerlo: negándose a obedecer.

-Los trastornos graves en el desarrollo son siempre el amargo resultado de las desavenencias conyugales.

-A los niños les gusta contraer responsabilidades que estén a su alcance. Es bueno darles oportunidad.

-No se debe interrumpir bruscamente a un niño en sus juegos.

-Los defectos en el niño, como la mentira o el hurto, no revisten la gravedad que tendrían en la edad escolar. El no distingue aún entre la realidad y sus fantasías.

– Los niños tienen un sentido innato de lo justo y de lo injusto; no los decepcionemos obrando a la ligera.

-Los padres son responsables de la envidia y la vanidad de los niños. No se debe establecer comparaciones entre niños, ni obligarles a realizar exhibiciones de pequeños prodigios.

-Los niños deben jugar, pintar y garrapatear a su antojo; un niño que no lo hace debe inspirarnos serias preocupaciones.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Escuela para padres III (Desarrollo psicomotor del niño)

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-Los padres no deben intentar la anticipación de determinado desarrollo. Del mismo modo no se le debe obligar a que ande antes de haber adquirido el sentido del equilibrio y la fuerza física necesaria, tampoco se debe exigir de él esfuerzos de comprensión y razonamiento que no estén a nivel de sus posibilidades.

-A los períodos de rápida asimilación por parte del niño, seguirán otros de estancamiento e incluso de aparente regresión. Este hecho es normal y no debe preocupar.

-Hablad a tu hijo sin preocuparte de que te entienda o no, El niño necesita oír hablar, y hablar bien, sin gesticulaciones, gritos ni esas medias palabras ñoñas con que muchas madres suelen dirigirse al niño creyendo que no le entiende.

-Hablarle al niño en tono normal. No usar onomatopeyas ni palabras deformadas. Es el hijo el que debe imitar el lenguaje de los padres y no éstos al niño. Aunque el hable mal ya irá mejorando su pronunciación.

-Responder siempre a las preguntas de tu hijo, por muy pesado que se ponga.
El bilingüismo no es perjudicial. El niño puede aprender muy bien dos idiomas al mismo tiempo sin que ello implique una limitación en su vocabulario.

-La utilización del “yo” y del “mí” denota el comienzo de la segunda infancia: el niño se ha descubierto a sí mismo (alrededor de los tres años).

-El niño emplea las mismas palabras que los adultos, pero el significado que les da es muy diferente. No debemos por tanto alarmarnos si sus explicaciones resultan a veces muy confusas.

-Hasta loa tres años, el juego del niño es eminentemente individual. Si se forman grupos, son casuales y de breve duración. A partir de entonces, el juego cobra un valor social incalculable. El carácter del niño se perfila claramente.

-El juego es para el niño una ocupación importante; no burlarse nunca de sus juegos.

-Los métodos del instruir deleitando podrán ser muy antiguos, pero no han perdido actualidad.

-Al niño no hay que obligarlo a jugar. El juego deja de serlo si se transforma en obligación.

-Si su hijo es zurdo no hay que contrariar su tendencia habitual, aunque si convendría enseñarle a manejar ambas manos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Escuela para padres II (Desarrollo afectivo del niño)

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-El grito o el llanto es el lenguaje del bebé.

-No conviene dejar que el niño llore reclamando el alimento; él tomará el retraso como un abandono y sentirá gran angustia. Otras causas de llanto puede ser: malestar orgánico, incomodidad o necesidad de afecto.

-La severidad o los mimos excesivos impedirán su normal desarrollo afectivo.

-Desde el principio el niño debe acostumbrarse a estar solo, a ejercitar sus propias facultades, su inteligencia y su imaginación, en el descubrimiento del mundo que le rodea.

-La educación higiénica y de los hábitos fisiológicos del niño no debe afectar nunca las buenas relaciones entre madre e hijo.

-El niño aprende mejor por imitación, que por obligación.

-La moral de los padres será la de los hijos.

-Si ha de llegar un nuevo hermanito, prepárese con anticipación, haciendo que el niño se sienta dispuesto a proteger y a cuidar del recién nacido; jamás crear sentimiento de rivalidad entre ambos.

-Un matrimonio mal avenido destrozará el equilibrio psíquico de los hijos y su saludable desarrollo.

-A cualquier edad el cariño de la madre es tan importante como el alimento.

-La madre debe aprender a dominarse. Todo educador debe ser capaz de gobernarse a sí mismo antes de gobernar a los demás.

-Las debilidades de los padres provocan las de los hijos. Nunca deben contagiar su miedo al niño; por el contrario, es conveniente que le dejen correr algunos riesgos razonables que le perjudicarán mucho menos que las constantes advertencias de “te vas a caer”, “te llevará el hombre del saco”.

-Si se engaña al niño, el educador pierde su autoridad y el niño la confianza en sí mismo. La mentira de los padres suscita la de los hijos.

-No condicionar el cariño a “si el niño se porta bien”. El chantaje afectivo es tan vergonzoso como el chantaje vulgar. Además, el niño aprenderá muy pronto a utilizarlo con sus padres.

-Los padres no deben nunca discutir ante sus hijos y menos todavía tomarlos como “aliados” frente al otro cónyuge.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Riesgos en guarderías

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Las enfermedades, entre ellas las respiratorias, y esos malestares que solemos confundir con virosis y resfriados, no son más que el producto de las partículas contaminantes que circulan por los espacios internos, sobre todo en aquellos en que los pequeños pasan la mayor parte del día: los preescolares y los hogares, Igualmente son factores de riesgo las infraestructuras en las cuales estudian los infantes: si no tienen suficiente ventilación, el contacto directo con otros que estén enfermos, la alimentación y en algunos casos la presencia de animales.

Determinar la causa-efecto de las enfermedades producidas por el ambiente no es fácil, porque en el aire hay muchos contaminantes que provocan diferentes reacciones.. Sin embargo es bien sabido que muchas de las afecciones alérgicas son disparadas, sobre todo en los niños propensos, porque en su medio no mantienen las normas mínimas de saneamiento y los alimentos que consumen no son los más adecuados. Por lo general el riesgo es mayor en la población susceptible, pero eso no significa que los otros pequeños estén fuera de peligro. Influyen muchos factores como el contacto directo, el hacinamiento en los salones y la higiene del lugar.

Habitualmente cuando los niños entran a un preescolar o una guardería comienzan a tener contacto con ambientes diferentes a los que estaban acostumbrados, a compartir y convivir con otros pequeños. Evitar que este proceso natural suceda y resguardarlos en el hogar no es lo más indicado. Lo ideal es aprender a controlar aquellos factores que puedan ser detonantes de enfermedades, siguiendo ciertas normas que no acaban con los factores de riesgo, pero que sí los disminuyen considerablemente.

En el caso de los niños, quienes están en pleno proceso de formación, los riesgos pueden ser mayores. El polvo es uno de los principales enemigos que se deben combatir en los espacios internos, al igual que los hongos, los ácaros y otros insectos, pues son los principales causantes de enfermedades. El cambio de ambiente hace a los niños más propensos a sufrir enfermedades respiratorias como: rinitis, sinusitis, asma, bronquiolitis, infecciones respiratorias por virus o bacterias. Por lo general, cuando los padres confunden los procesos alérgicos con virosis o simple gripe vienen los tratamientos inadecuados con antibióticos. Usan antitusígenos para que la tos desaparezca y no hay nada más dañino que esto porque no habrá drenaje y se formarán tapones en todo el árbol bronquial con gran riesgo para la vida del niño.

Manejo:

Para contrarrestar los factores de riesgo es necesario que se tomen ciertos cuidados. Materiales como los peluches y las alfombras no son recomendables, al igual que la utilización de productos de olores fuertes, tales como pinturas, insecticidas, ambientadores y algunos productos de limpieza. Existen soluciones para contrarrestar esos agentes dañinos; por ejemplo, en el caso de las colchonetas es importante que se use un plástico protector especial, cuya membrana no permite el paso de ácaros. En cuanto a la limpieza, no se debe usar ni escoba ni plumeros, pues se ha comprobado que elevan el polvo, que se acumula en ciertos sitios, a nivel de la nariz. Lo recomendable es que se pase coleto hasta que se recoja todo el polvo y se limpien las mesas y estanterías con un trapo mojado. El uso de ventiladores también es contraindicado, pues lo único que hacen es levantar polvo. En caso de que el salón no sea lo suficientemente ventilado se recomienda usar aire acondicionado, siempre y cuando se le haga un mantenimiento constante, porque las bacterias viajan a través de los ductos. Las cocinas donde se preparan los alimentos deben estar debidamente acondicionadas y libres de insectos. El piso ideal puede ser desde parquet hasta cemento, cualquiera que se pueda coletear. Igualmente las paredes deben ser lavables para que frecuentemente se haga una limpieza a fondo, eso sí, sin químicos fuertes y cuando los niños no estén en el lugar. Y en cuanto a los animales, no son recomendables en espacios cerrados, pues sus pelos, caspa y saliva son dañinos para la salud.

Seguridad en guarderías y centros educativos:

Actualmente ya existen muchos profesionales del sector (sobre todo privados), que cuentan con los servicios de auditorías y prevención de riesgos infantiles en sus centros. Son profesionales que se desmarcan de la ley actual y que van más allá de sus obligaciones legales, todo por el bien de los más pequeños. Además de tener un centro escolar con el sello de calidad en seguridad infantil, incluyen esta opción en su modelo de escuela, lo que ofrece un valor añadido para los padres y ante todo para el feliz desarrollo de los niños.
Cuando una guardería, jardín de infancia o ludoteca, contrata este servicio, tiene asegurado que todos los defectos de seguridad infantil se han detectado y se cubren a la perfección, además el personal recibe una formación en prevención de accidentes infantiles y en primeros auxilios infantiles que les será de gran ayuda para poder ayudar y otorgar a los más pequeños espacios libres de riesgos, donde jueguen, se desarrollen y hagan sus amistades de forma más saludable.

Consejos para la tranquilidad de los padres:

Asegurarse de que cada centro cumple con la normativa legal existente.
Accesos y entorno: el control del acceso al interior del centro, la protección de los menores ante extraños y transeúntes, entornos señalizados como zona escolar, zonas de estacionamiento rápido (carga y descarga) y seguro para poder entrar y sacar a los niños del automóvil sin correr riesgos de otros coches o motos.

Interior y mobiliario

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Clases diferenciadas por edad, ratio de alumnos como marca la normativa.
Si hubiera escaleras, adaptadas a los niños y con escalones protegidos y sin huecos, libres de paso y con buena iluminación.
Mobiliario, paredes y acondicionadores con protecciones antigolpes.
Puertas con antipilladedos en los dos ángulos, la mayoría de centros olvida el ángulo interior de la puerta.
Ventanas inaccesibles para los niños y con protección de redes de seguridad (las rejas pueden ser un obstáculo en caso de evacuación).
Muebles auxiliares estables, cambiadores, tronas y hamacas equipadas con anclajes de sujeción.
Enchufes altos y protegidos (hay que recordar que los niños aprender rápido a escalar).
Aulas y zonas de juego diferenciadas por edades.
Zona de juegos exterior con juguetes estables, suelos acolchados y material adecuado a cada edad, sin piezas pequeñas o desmontables, y con limpieza diaria.
Comedor separado de la cocina, los niños no pueden acceder a la cocina ni a los alimentos.
Material de limpieza, higiene y medicamentos inaccesibles para los menores.
Detectores de humos, gases y monóxido de carbono, así como material antiincendios según normativa vigente y revisada periódicamente para su buen funcionamiento.
Limpieza e higiene absoluta.
Planes de evacuación, salidas de emergencias señalizadas, visibles y sin obstaculizar y teléfonos de emergencia en zonas visibles.

Nuestra responsabilidad como padres:

Involucrarnos en la vida educativa de nuestros hijos, es beneficiosos para todos, asistir a las reuniones periódicas del centro educativo, conocer a otros padres y pequeños, sugerir programas educativos que sean del interés general, tanto de los padres como de los educadores, proponer beneficios para el entorno, etc. son actos que nos harán establecer una confianza con el centro y sus profesionales, nos tranquilizará y sabremos que hemos dejado a nuestros hijos en buenas manos.

Cuando debemos desconfiar:

Si el personal que cuida a nuestro hijo o sus responsables, no acceden a nuevas propuestas o reuniones con otros padres por el interés general.
Si evitan darnos respuestas a las preguntas lógicas que como padres tenemos al inicio de una relación educacional de nuestro pequeño.
Si no está en absoluto interesado en aceptar a los padres como miembros de la comunidad educativa, realizar reuniones, formaciones, excursiones, etc.
Si ocurren accidentes de forma muy frecuente y no se soluciona de inmediato.
Si nuestro hijo cambia muy a menudo de educador/a, rotación de personal.
Si se niegan a dar las normas del centro escolar, o cambian muy a menuda sin tener en cuenta la seguridad tanto física como emocional de los menores.
Un buen centro, siempre invita a los padres a formar parte de la comunidad, con reuniones, jornadas de puertas abiertas, charlas, fiestas infantiles, etc. si no es el caso pregunte por los motivos, es probable que tengan algo que ocultar.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Obesidad infantil

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Consideraciones generales:

La obesidad infantil Se ha convertido en la otra cara del hambre en América Latina, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La obesidad es igualmente malnutrición y va a comprometer en materia de salud y desarrollo a las nuevas generaciones.

En la última década las ciudades de todo el mundo han sido invadidas por una explosión de franquicias de comida rápida. Si sumamos a su éxito la cantidad de tiempo que pasan los chicos y chicas frente al televisor o el ordenador, así como la vida sedentaria, obtenemos un incremento en el número de niños, niñas y jóvenes con sobrepeso.

Estamos ante un problema grave ya que el número de niños obesos aumenta. Se ha demostrado que si la obesidad infantil se manifiesta o persiste en la segunda década de vida y no se corrige a tiempo es muy probable que se sufra obesidad en la edad adulta.
Se podría decir que la familia juega el papel más importante en la educación de un niño. La niñez es una etapa en la que es factible cambiar conductas, de ahí la importancia que tiene estar dentro de una familia en la que se practiquen hábitos correctos. Un niño que llega a la adolescencia con sobrepeso estará muy propenso a ser obeso en su edad adulta,

En Venezuela es común regocijarse al ver a lactantes y preescolares rellenos, con sus brazos y piernas gorditas, con una prominente barriguita y sus pies cubiertos por una piel esponjosa. Pero esta no es la imagen ideal de un pequeño saludable (es normal que a un niño se le vean sus costillas). Este tipo de percepción errónea puede marcar el futuro del pequeño.

Los pediatras disponen de varias tablas que permiten medir el crecimiento de los niños y de las niñas. Su estudio puede servir para identificar alteraciones y los ayuda a definir cambios necesarios para prevenir o manejar el problema.

Es necesario hacer seguimiento y monitorear el peso desde el nacimiento, pues los niños demasiado grandes al nacer podrían tener una alta probabilidad de sufrir problemas de salud como el sobrepeso/obesidad y mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro. De la misma forma, la relación talla-peso (ya sea como IMC o porcentaje de peso ideal) no debe ser descuidada. Para sorpresa de muchos padres, en el caso de los niños menores de dos años y cuando solamente se utilizan las curvas de peso/edad, “si el peso se encuentra arriba del 85avo percentil para su edad, podríamos estar ante un futuro niño mayor y, probablemente, adulto joven obeso.

Definición:

La obesidad puede describirse de múltiples formas. Con el objetivo de simplificar las interpretaciones, hoy en día la mayoría de las academias de Medicina califica como obeso al niño que tiene un peso corporal 20% superior al que le corresponde por su edad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC) para evaluar la proporción peso/estatura. Este índice se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2) y, entre otros aspectos, permite saber si un individuo está creciendo lo necesario y si su peso está cerca del promedio para quienes tienen su misma edad.

Los padres generalmente se preguntan si su hijo está bien nutrido, pero suelen tranquilizarse cuando alguien lo califica de gordito o rollizo, pero esta imagen debe preocupar y deben actuar rápidamente ante la sospecha de obesidad infantil, pues un pequeño con kilos de más tiene mayores probabilidades de llegar a adulto con el mismo problema.

Esquema de evaluación:


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Frecuencia:

La obesidad es un serio problema en todo el mundo. Cada año aumenta la cifra de obesos en Venezuela, así como en todos los países en vías de desarrollo.

Veinte de cada 100 niños, tanto de los países desarrollados como de los que están en vías de serlo, tienen sobrepeso u obesidad. Se trata de una cifra sumamente alta y alarmante si se considera que las principales causas de muerte (enfermedad cardiaca, diabetes y distintos tipos de cáncer) están cercanamente relacionadas con esas condiciones.
Según los datos recientemente dados a conocer por el organismo internacional, Argentina lidera los porcentajes de obesidad en niños menores de cinco años en países de América Latina, con un 7,3 por ciento de prevalencia, seguida por Brasil, con uno de cada tres niños de cinco a nueve años con exceso de peso.
En tanto, en México uno de cada cuatro niños de entre 5 y 11 años de edad tiene sobrepeso u obesidad, mientras que en Chile, el 9,8% de los niños menores de seis años de las familias con menores recursos sufre de obesidad.

Causas:

Hay diversos factores que contribuyen con esta ola de obesidad. Existen los de tipo hereditario, que son, sin lugar a dudas, unos de los principales. Y es que un hijo de padre obeso tiene cinco veces más probabilidades de tener, a su vez, un niño obeso.

Hay genes que predisponen la acumulación de grasa excesiva, pero el niño también copiará algunos comportamientos del padre obeso. Es por ello que se habla de factores socio-culturales incluyendo los hábitos alimentarios de la madre durante el embarazo-, que afectan la correcta alimentación de los niños. Si una mujer embarazada tiene un aumento de peso desproporcionado, y sumó más de 10 kilos, es probable que tenga un bebé muy grande. Los bebés muy grandes recién nacidos suelen tener algún problema de sobrepeso y diabetes en el futuro.

Los hábitos alimentarios de la familia tienen mucho que aportar a un niño. Si en la familia no se consumen frutas, vegetales y suficiente agua, el niño jamás aprenderá a ingerirlos en la escuela. Las comidas a deshoras y el exceso de carbohidratos y comidas fritas confunden al cuerpo, el cual, en muchos casos, puede comenzar a tener problemas con la insulina.

La dedicación al trabajo por parte de los padres, quienes se ven obligados a cumplir horarios cada vez más difíciles para así sustentar económicamente a la familia, también afecta la nutrición de los niños. En muchos casos se recurre a la comida rápida, a los alimentos fáciles de cocinar o empacados, procesados y eso implica que estos niños están nutriéndose muy mal, y en general, dejan de recibir nutrientes especiales como fibra y vitaminas que sólo vienen en los vegetales y frutas.

Otro aspecto, ligado íntimamente al tema laboral, es que cada vez se deja más de lado la lactancia materna. En muchos países, menos de 25% de los bebés menores de dos meses reciben lactancia materna exclusiva. Hacia los nueve meses, sólo 5% de los bebés la recibe. El uso de las fórmulas alternativas no ofrece las grandes propiedades nutricionales, inmunológicas y afectivas de la lactancia materna. La leche materna constituye el mejor alimento para cualquier niño menor de seis meses en cualquier lugar del mundo.

Las meriendas de los colegios así como los almuerzos, no suelen ser los de mejor calidad nutricional para los niños. Los padres deben asegurarse que los niños reciban una alimentación balanceada en casa. Generalmente, fuera de ella la posibilidad de comer frutas, legumbres, verduras y derivados de leche es mucho menor, y es alta la oferta de carbohidratos, como pastas y papas fritas, lo que ha impactado fuertemente en la obesidad.

En el hogar, los niños están realizando menos actividad física. La inseguridad acosa a los hogares de miles de personas en todo el planeta, por lo que se convierte en la excusa de los padres para permitir muchas más horas frente al televisor, conectados a Internet o con los videojuegos. Los pequeños hacen menos deportes, están menos expuestos al sol y ni siquiera salen a jugar con los padres durante el fin de semana.

Las horas frente al televisor están muy involucradas con la obesidad (ocho horas de TV diarias incrementan cinco veces la posibilidad de obesidad). Otros factores que inciden son el no desayunar en casa y no dormir lo suficiente.

También se unen las fuertes campañas de marketing emprendidas por grandes compañías que comercializan comida rápida, atrayendo a los niños mediante el reclamo de juguetes coleccionables muy apetecibles para ellos y que hace que la asistencia a este tipo de restaurantes sea masiva.

Consecuencias secundarias:

• Los niños obesos dañan sus pies
• Se ha determinado que los niños obesos tienen pies más anchos y más largos de lo normal.
• Asimismo, los niños obesos tienen problemas de equilibrio y caminan a un paso más lento.

Los expertos advierten que la obesidad pone a los niños en riesgo de sufrir problemas a largo plazo en los pies, piernas y espalda.

Cada pie contiene 26 huesos, unos 19 músculos y un gran número de ligamentos, tendones, vasos sanguíneos y nervios y está diseñando para absorber el impacto que produce el caminar y el correr.

Los podólogos afirman que el peso excesivo y la obesidad pueden dañar los delicados pies de los niños, dejándolos vulnerables a sufrir deformidades y anormalidades.

Los pies de los niños obesos son 15 milímetros más largos y siete más anchos que los pies de los niños normales.

En los niños con obesidad extrema, los pies son un promedio de 18 milímetros más largos y 15 milímetros más anchos.

Dado que los niños obesos tienen más dificultad para hacer ejercicio, los médicos recomiendan prevenir, más que curar.

Los niños obesos tienden a perder el equilibrio al caminar y que lo hacen más lentamente.

El pie plano también puede traer otras consecuencias como por ejemplo problemas en las rodillas, que a su vez, pueden generar complicaciones en el futuro en la espalda y la pelvis.

Algunos niños nacen con los pies más planos que el promedio, y para ellos, subir de peso puede agravar este problema.

Otros nacen con los pies normales, pero el aumento excesivo de peso igualmente puede causarles problemas.

Los podólogos sugieren que esto pone una presión extra en las articulaciones del pie, lo cual puede aparejar problemas en relación a su formación y funcionamiento.

Tener en cuenta que:

Los niños obesos tienen menos estabilidad cuando caminan y no pueden caminar eficientemente.

Hay evidencia no sólo del efecto de la obesidad en el desarrollo del pie, sino también de la manera en que el pie y las extremidades inferiores funcionan durante el acto de camina

Los médicos están al tanto de algunos problemas particulares asociados con la obesidad en los niños, no sólo del efecto de la obesidad en el desarrollo del pie, sino también de la manera en que el pie y las extremidades inferiores funcionan durante el acto de caminar.

La obesidad en los niños genera un círculo vicioso ya que los problemas en los pies limitan la capacidad de los niños de hacer ejercicio.

Recomendación general:

Para prestar atención al problema de la obesidad infantil, la FAO ha propuesto a los gobiernos considerar el tema de la educación alimentaria tal como lo ha hecho con la preocupación por erradicar la pobreza extrema y el hambre.
Ese tema ha sido abandonado porque se cree que todos saben qué comer y cuáles son los alimentos que se pueden reemplazar y eso no es así.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La hiperquinesia

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Sinónimos:

La hiperquinesia ha recibido varios nombres: disfunción cerebral mínima, hiperactividad, o trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, que es el más correcto ya que así está clasificada como enfermedad.

Definición:

Hiperquinesia es un término usado años atrás para designar sencillamente conductas caracterizadas por un exceso de actividad, inquietud e impulsividad en niños a los que se suponía afectados por algún daño cerebral orgánico. Con el tiempo, y en la medida que fue imposible demostrar ese supuesto mal, fue sustituido por el de “daño cerebral leve” y, por último, quedó en pie algo tan vago como disfunción cerebral mínima

Actualmente, la definición de hiperquinesia, según la Organización Mundial de la Salud, debe ser aplicada para aquellos trastornos en que la extrema hiperactividad, pobremente organizada y regulada, la distraíbilidad y la impulsividad son sus más importantes características. El trastorno no es secundario, en forma clara, a ningún otro síndrome psiquiátrico. La agresión y las marcadas fluctuaciones de los estados de ánimo son también síntomas comunes a ella.

Es así como, una última revisión de esta afección, considera que un rasgo esencial, unido a la hiperactividad, es la manifiesta dificultad que presentan todos estos niños para mantener la atención.
De tal modo que se ha propuesto un nuevo término para categorizarlo, poniendo énfasis en el trastorno de la atención, a saber trastorno con déficit de la atención e hiperactividad.

Frecuencia:

Es la enfermedad mental más frecuente en los niños. En general, entre el 4% y el 10% de los niños, y el 1% y el 3% de las niñas pueden recibir el diagnóstico preciso de hiperquinesia.

Tipos de comportamiento hiperquinéticos:

En la hiperquinesia hay dos tipos de comportamiento anormal: la hiperactividad/impulsividad y la falta de atención.
La hiperactividad se manifiesta como inquietud constante, desplazarse o mover4se todo el tiempo “como si el niño tuviera un motor”, incapacidad para aguardar turnos, interrumpir a otros, etc.
La falta de atención se presenta como desorganización, distracción fácil, falta de concentración: el niño parece no escuchar o pierde todas sus cosas, etc.

Causas:

Los hiperquinéticos, como grupo, tienden a provenir de hogares problemáticos. Sin embargo, no es claro si esta situación es causa o consecuencia. Podría ser que niño hiperquinético se vuelva peor en un ambiente de ese tipo, y por eso más probable sea diagnosticado como hiperquinético. O quizá un hogar se convierte en un caos cuando un niño hiperquinético vive en él. Ambas aseveraciones son parcialmente ciertas.

Hiperquinesia no es igual a “mal comportamiento”
La hiperquinesia es distinta al mal comportamiento o la simple inquietud. En la hiperquinesia el niño no puede controlar su comportamiento, y más importante, no puede terminar lo que emprende. A veces ni siquiera es capaz de jugar solo o en grupo: saca todos los carritos y los deja tirados porque ya no sabe qué hacer con ellos, o abandona la portería a medio partido de futbol. Esto provoca rechazo en adultos y amigos, y por eso algunos hiperquinéticos son niños en conflicto y poco felices.

Se inicia el mismo, por lo general, alrededor de los dos o los tres años e incluso antes, pero resulta incómodo y manifiesto al comienzo de la escolaridad. La descripción de estas conductas es bastante característica. El niño “no está un momento quieto”, “no puede quedarse sentado”, y la actividad —que es extrema— no parece guardar un propósito determinado. No es rara la destructividad, y, en cuanto a la escuela, es imposible su adaptación a ningún tipo de disciplina. Hay un constante tocar y manipular objetos que, al fin, terminan rotos. El niño se distrae con cualquier tipo de impresión por irrelevante que sea, y es casi imposible hacerle mantener la atención. Consecuencia lógica, la escolaridad y el aprendizaje se resienten seriamente.

Es importante consignar que la gran mayoría de estos niños no presentan trastornos neurológicos conocidos, aunque pueda haber disfunciones perceptuales y motoras. El problema máximo de diagnóstico se presenta al tratar de diferenciarla del exceso de actividad secundaría a la ansiedad o a la depresión. En este último caso, va acompañada generalmente de miedos, preocupaciones, trastornos del sueño o pesadillas. Con todo, es imposible asegurar que la ansiedad no sea el verdadero motor de la hiperquinesia. Algunos autores ha sugerido cierta similitud con la esquizofrenia.

Diagnóstico:

La hiperquinesia es un diagnóstico grave.
Algunos niños hiperquinéticos tienen rasgos de hiperactividad y falta de atención, otros sólo son hiperactivos y algunos más sólo tienen el déficit de atención. Estos últimos tienen más problemas, porque su diagnóstico puede pasarse por alto y como parece que sueñan con los ojos abiertos o no terminan las tareas, suelen ser etiquetados como flojos o mal diagnosticados como disléxicos.

Tratamiento:

Un niño o niña con hiperquinesia que no reciba tratamiento tiene más probabilidades de desarrollar alcoholismo, farmacodependencia, depresión y/o conducta antisocial entre otros trastornos. No es una condición pasajera o, como algunos padres erróneamente creen, una situación ventajosa. En efecto, ha habido mucha gente brillante con hiperquinesia. También ha habido farmacodependientes, alcohólicos y deprimidos muy famosos, pero esto no quiere decir que estos problemas deban ignorarse.
El tratamiento siempre requiere la combinación de medicamentos y psicoterapia. Es inútil iniciar una terapia psicológica si el niño no puede estarse quieto. En el otro extremo, el uso de fármacos sin terapia sólo controla la hiperquinesia pero no enseña al niño a vigilar su conducta.
El medicamento pertenece al grupo de los psicoestimulantes, que en el niño hiperquinético tiene un efecto paradójico. Si en alguien normal un psicoestimulante provoca aumento de la actividad, en el niño con hiperquinesia la disminuye. Esto es porque en él, el psicoestimulante actúa sobre la corteza cerebral inhábil para controlar la conducta. Al recibir un estímulo extra con el medicamento, la corteza alcanza un nivel capaz de controlar los impulsos.

El psicoestimulante bien manejado no provoca daños, ni adicción, ni otros problemas que otros insisten en atribuirle. Es la única solución para la mayoría de los hiperquinéticos. A la fecha, ningún producto natural, cambio en la dieta, eliminación de colorantes y otras alternativas han producido mejorías fuera de algunas anécdotas.

Es importante hacer el diagnóstico con certeza. En esta enfermedad no vale probar si el medicamento mejora al niño, porque los fármacos psicoestimulantes producen mejoría de la conducta aun en los niños no hiperquinéticos: un niño normal al que se da psicoestimulantes se comporta mejor pero corre el riesgo de desarrollar adicción. Por otro lado, el hiperquinético suele tomar su última dosis en la adolescencia o vida adulta y no tiene problema al dejar de golpe el fármaco.

La niña con hiperquinesia tiene un pronóstico más sombrío que el niño, ya que su comportamiento impulsivo y temerario tiende a ser rechazado socialmente: si un niño hiperquinético es molesto, una niña hiperquinética es insoportable. Además, son más rebeldes al tratamiento farmacológico. Y como por cada 10 niños hiperquinéticos sólo hay una niña, el diagnóstico es más fácilmente pasado por alto en ellas.

Consecuencias:

No es claro el futuro de estos niños librados de esta suerte a sus propios recursos. Lo cierto es que la hiperquinesia acarrea en potencia la posibilidad de serias consecuencias respecto al desarrollo de la personalidad, aunque antiguamente se creyese que esas manifestaciones decrecían con el transcurso del tiempo hasta desaparecer completamente en la adolescencia.

Pronóstico:

La hiperquinesia es un problema crónico que puede controlarse con suficiente paciencia. Es un reto para las familias, que deben poner todo de su parte para que el pequeño hiperquinético pueda controlar su conducta y tener una vida feliz.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Tóxicos caseros

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Su casa puede estar llena de productos tóxicos que dicen ¡Peligro! ¡Precaución! ¡Cuidado! Y otros consejos similares, pero usted pagó por ellos y está dispuesto a usarlos.

Si resulta así, tome precauciones:

Compre la menor cantidad que necesite para hacer lo que tenga que hacer. No deje que le sobre nada en casa, caso contrario tendrá que desechar correctamente las sobras como desperdicios peligrosos.

Si una etiqueta recomienda “ventilación adecuada” o dice: “los vapores pueden ser tóxicos”, tome precauciones para no respirar aquello. Los sótanos y los cuartos de baño son casi imposibles de ventilar adecuadamente. Cuando trabaje en el interior, abra dos ventanas y ponga un ventilador en una de ellas. Párese donde pueda respirar aire fresco del exterior.

Trabaje afuera con el producto aire abajo. Si el producto es muy tóxico, como ciertos disolventes de pintura o limpiadores y puede olerlo sin adecuada ventilación, podría tener que comprar un “tapabocas” o alquilar un respirador de una tienda de productos para la seguridad.

Evite que los solventes y otros materiales tóxicos hagan contacto con su piel. Esto quiere decir que use guantes. Los guantes de látex ordinarios funcionan para ciertos productos, pero los solventes acabarán con ellos. Compre unos gantes apropiados para el trabajo.

• No use productos tóxicos durante el embarazo.

• No use lentes de contacto suaves mientras trabaja con solventes.

• Nunca ponga productos tóxicos en envases secundarios sin etiquetarlos con cuidado. Cuanto sea posible, manténgalos en su envase original.

• No use solventes, como adelgazadores o desmanchadores, en contenedores de plástico. Él solvente puede destruirlos.

• Lave sus manos con cuidado y cambie sus ropas luego de trabajar con compuestos tóxicos.

Si aún tiene esos productos almacenados pueden haber sido prohibidos o restringidos en años recientes, deséchelos.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La placenta

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La placenta ejerce un papel fundamental durante el embarazo, ya que actúa como vínculo entre la madre y el feto, al que proporciona nutrientes esenciales. Pero, como la placenta y el feto tienen un código genético diferente al de la madre, en teoría corren el riesgo de ser atacados por el sistema inmunológico de ésta. En investigaciones se ha encontrado que la proteína NKB de la placenta contiene la molécula fosfocolina, que también es utilizada por parásitos como los nemátodos (gusanos microscópicos) para evitar el ataque del sistema inmunológico del huésped en el que habitan. Se ha descubierto que muchas de las proteínas de la placenta poseen esta molécula de superficie que les hace pasar desapercibidas frente al sistema inmunológico. Desarrollar un mecanismo con el que se pueda hacer que las células sean invisibles al sistema inmunológico puede llevar a encontrar el remedio para muchas enfermedades.

La placenta es el órgano que relaciona estrechamente al bebé con su madre y atiende las necesidades de respiración y excreción del feto durante su desarrollo.

Se forma aproximadamente a las dos semanas de la concepción y toma su forma final aproximadamente al cuarto mes, aunque sufre algunos cambios menores hasta el final del embarazo. En el caso de un embarazo múltiple dicigótico puede ocurrir que durante el proceso de implantación del huevo, las placentas se unan y los embriones compartan placenta pero siempre con su propio saco amniótico (saco que envuelve el feto y que no se tiene que confundir con la placenta) Todos los nutrientes y el oxígeno llegan al feto, desde la madre, a través del cordón umbilical (que está definido a los 45 días de la gestación) y a la placenta. La placenta también interviene activamente en el alumbramiento, a través de generar las hormonas necesarias para iniciar el trabajo de parto. Además protege al feto de infecciones y sustancias nocivas. También se encarga de extraer los catabolitos: dióxido de carbono, urea, bilirrubina, etc. que genera el feto.

Este órgano llega a pesar unos 500 g, midiendo aproximadamente entre 15 y 18 cm, generalmente en forma de disco. Una vez que se ha producido el nacimiento del niño, la placenta carece de utilidad para la madre y es expulsada.

Dr. Avilio Méndez Flores

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