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Enfermedad por virus del papiloma humano

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Otros nombres:

Verrugas, papilomas, pólipos, condilomas, crestas de gallo.


Definición:

Son lesiones cutáneas producidas por el virus del papiloma humano. Este mismo virus puede originar diferentes tipos de estas excrecencias.

Frecuencia:

La aparición de verrugas es más frecuente durante la infancia. Esto se debe a que el sistema inmunológico de un adulto ya ha creado defensas contra el virus del papiloma humano o, al menos, contra alguno de sus tipos.

Por el contrario, el sistema inmune de un niño que nunca ha estado en contacto con el virus todavía no ha desarrollado anticuerpos contra él.

Cada 2 minutos muere una mujer en el mundo a causa del cáncer del cuello uterino, asociado directamente al virus del papiloma humano.

Dos terceras partes de las personas que tienen contacto sexual con una persona infectada por el virus del papiloma humano (VPH), desarrollan también la infección en un período de tres a seis meses, según indican las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. Con tal índice, el VPH es considerado una de las trasmisiones de infección sexual más frecuentes, y sin embargo, es poco lo que se ha difundido sobre esta dolencia.

La mayor incidencia de las infecciones por este virus recaen en la población femenina, ya que en el cuello uterino se encuentra una zona conocida como ectopia cervical, área altamente vulnerable al ataque de los agentes infectantes, por ser muy delgada y sensible, que es la eversión o salida del tejido endocervical que normalmente está en el canal cervical y no es visible hacia fuera, de manera que resulta visible solo cuando exploramos la vagina con el espéculo. Además, por efecto hormonal, esta zona se hace más evidente y activa en mujeres jóvenes, en embarazadas y en aquellas que usan anticonceptivos hormonales, convirtiéndolas en población de alto riesgo a esta infección.

Clasificación:

Actualmente existen más de 150 tipos conocidos de este virus en humanos, treinta de ellos ubicados especialmente en el área genital. Sus cepas se dividen en dos grupos: de bajo riesgo (que no producen cáncer, pero si las llamadas verrugas genitales o condilomas) y los de alto riesgo, que pueden producir lesiones intraepiteliales que, de no ser tratadas, pueden evolucionar hasta generar un cáncer invasor de cuello uterino.

Contagio:

Las verrugas se transmiten por contacto directo. Necesitan una puerta de entrada, que suele ser una pequeña rotura en la piel o en las mucosas.

Pero estas lesiones no sólo se contagian de persona a persona. También es posible contraerlas tocando un objeto o pisando un lugar contaminado con el virus, algo que puede ocurrir en piscinas, gimnasios o duchas.

Sin embargo, es falsa la creencia popular que afirma que la sangre procedente de una verruga es capaz de trasmitir estas lesiones cutáneas a cualquier parte de la piel con el que entre en contacto. Esto se debe a que el virus no está en la sangre, sino en la piel.

Además, hay otro tipo de patologías cutáneas a las que coloquialmente se llama verrugas pero no lo son. Se trata de lunares abultados, de fibromas y de distintos tipos de tumores benignos de la piel.

Elementos de riesgo:

Adicionalmente, existen varias condiciones que ayudan a que el VPH desarrolle lesiones en el organismo que puedan degenerar en cáncer.; éstas son:
• Estados de desnutrición.
• Antecedentes de múltiples partos.
• El uso prolongado de anticonceptivos orales.
• Otras infecciones ginecológicas.
• Presencia de enfermedades autoinmunes.
• Y en especial el tabaquismo.

El VPH es menos frecuente en los hombres ya que, a diferencia del área ectópica en la mujer, la piel del pene es más gruesa y se encuentra queratinizada. De manera que para que el virus penetre en el epitelio, debe haber presencia de micro fisuras en la piel del pene o el escroto, que pueden ocasionarse por la frotación durante el coito.

Síntomas:

Pueden surgir en diferentes partes del cuerpo, pero lo más común es que se den en la cara, en las manos y en los pies, las zonas más expuestas a traumatismos. De esta manera, si se producen pequeñas heridas, por ahí penetra el virus.

Las verrugas vulgares se presentan como elevaciones papulosas, de tamaño y número variable, con una superficie en cresta de gallo. Por su parte, las verrugas filiformes son delgadas, están unidas a la piel por un estrecho pedículo y aparecen generalmente en los párpados.

Las planas suelen ser múltiples y localizarse en la cara, mientras que las plantares se dan en las plantas de los pies y son más frecuentes en personas que tienen la costumbre de caminar descalzas.

Asimismo, las verrugas ano genitales, también llamadas condilomas acuminados, se caracterizan por esta peculiar localización y por su posible transmisión sexual.

En el caso de trasmisión sexual, la única señal externa de esta enfermedad es la aparición de verrugas genitales, que en el caso de la mujer se ubica en la vulva, pared vaginal, ano y periné; en el caso del hombre, se desarrollan en el prepucio, glande, cuerpo del pene, escroto y región perianal (en el caso de las relaciones anales). En algunos casos estas lesiones pueden estar acompañadas de prurito o sensación de escozor. Sin embargo, la mayoría de las personas infectadas no sufren los efectos del contagio, ya que el VPH puede permanecer en estado latente por mucho tiempo sin producir cambios aparentes. De allí que muchos portadores ni se enteran que tienen el virus, pero tienen la posibilidad de infectar a otros.

Hay virus del papiloma humano capaces, incluso, de hacer que una verruga genital se transforme en cáncer. Sin embargo, otros tipos de este virus originan condilomas que no degenerarán en un tumor.

Diagnóstico:

La consulta con un especialista se convierte en la principal herramienta de diagnóstico. Esto se hace mediante un examen físico detallado y una citología aplicando el método de Papanicolaou, que es un medio de pesquisa para descubrir si hay células anormales en el área del cuello del útero. En caso de hallarlas, el ginecólogo pasa a revisar el cuello con un aparato llamado colposcopio y toma una muestra para realizar un análisis histológico, solo cuando el médico reciba el informe de la biopsia es cuando puede actuar; antes no puede haber diagnóstico ni tratamiento.

Tratamiento:

Existen tratamientos que acaban con las verrugas, pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Existen diferentes métodos para eliminar las verrugas. Estas excrecencias se pueden combatir con líquidos anti verrugas. Se trata de unas sustancias llamadas queratolíticos, que van pelando la dureza que tienen las verrugas y disminuyendo su tamaño hasta que finalmente las hacen desaparecer. También se pueden eliminar empleando nitrógeno líquido (lo que se denomina criocirugía) o bien se pueden quemar con bisturí eléctrico.

Otra técnica, más sofisticada y compleja, consiste en infiltrar ciertos fármacos en las verrugas.

Estos tratamientos acaban con las verrugas pero en ningún caso destruyen el virus que las produce, que quien finalmente elimina el virus es nuestro propio sistema inmunológico.

Cuando esto ocurre, las verrugas se desvanecen. Por eso algunas veces decimos los médicos que se eliminan con paciencia. El 30 por ciento desaparecen en seis meses y el 40 por ciento a los 2 años.

Aun cuando la mujer no haya logrado hacer desaparecer la enfermedad mediante su sistema inmunológico, tiene la posibilidad de tratarlo si es detectado oportunamente. “Nadie se acuesta sano y amanece con cáncer de cuello uterino”, por eso es injusto que sigan muriendo mujeres por esa enfermedad; ya que lo que hoy la está matando de una manera tan dolorosa, hace unos años era un pre cáncer que se hubiera podido tratar con atención médica sencilla, ambulatoria y no dolorosa.

Evolución:

En la mayoría de los casos, las infecciones por VPH, desaparecen espontáneamente sin ningún tratamiento, en un período entre los doce y veinticuatro meses; esto depende factores como el tipo de virus, de la cantidad de virus adquirida y la respuesta inmunológica del individuo. Aunque la resistencia del virus es baja, ya que el 2% de los casos infectados no logra eliminarlo, es necesario estar atento ante el riesgo que representa. “El cáncer de cuelo uterino es una enfermedad poco común, causada por una infección muy común”.

Prevención:

Algunas verrugas genitales se pueden prevenir con la vacuna del virus del papiloma humano. Pero debemos tener en cuenta que hay más de cien tipos de este virus del papiloma que se transmite entre las personas.

Actualmente se comercializa un tipo de vacuna contra el VPH, la cual previene la aparición de verrugas y un 70% del cáncer de cuello uterino. La misma es de naturaleza preventiva, de allí que se recomienda su aplicación en niñas y jóvenes que no han iniciado su vida sexual, por lo que no han sido expuestas al virus todavía.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Bronquiolitis

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La bronquiolitis también recibe otros nombres como bronquitis espástica, bronquitis disneizante o bronquitis asmatiforme.

Definición:

La bronquiolitis es la inflamación y constricción aguda de las vías aéreas más pequeñas, asociada a una infección viral, particularmente por virus sincicial respiratorio y, en menor proporción, rinovirus, metaneumovirus humano, virus de la influenza y parainfluenza. Afecta niños menores de dos años, mayormente a aquellos entre tres y seis meses.

Algunos niños, después de un primer episodio de bronquiolitis, siguen teniendo frecuentes resfriados con sibilancias, también llamados bronquitis obstructivas. Esta afección se debe a cierta hipersensibilidad de sus bronquios.

Los bebés y niños con hipersensibilidad bronquial pueden tener de nuevo tos, pitidos en el pecho y la respiración sibilante cuando hay cambios de clima. Sobre todo si respiran ambientes contaminados o son infectados por un nuevo virus. Por supuesto, no hay que olvidar que estos niños recaen en la enfermedad con más facilidad si en su hogar hay personas fumadoras.

Epidemiología:

En algunos países tiene mayor prevalencia en el invierno, en zonas tropicales como Venezuela, existen casos de Bronquiolitis durante todo el año.

El virus se transmite por contacto directo con las secreciones nasales, bien sea por gotas en el aire (tos) o contaminación de superficies, especialmente las manos.

Factores de riesgo:

Prematuridad, bajo peso al nacer, asistencia a guarderías, presencia de hermanos en edad preescolar, bajas condiciones socio-económicas, fumadores en el hogar (especialmente la madre), ausencia de lactancia materna, enfermedad pulmonar crónica, ciertas cardiopatías congénitas, enfermedades neuromusculares, inmunodeficiencia y edad menor de seis meses.

Síntomas:

Una bronquiolitis empieza como un resfriado común, moco nasal clarito, algo de tos y quizá un poco de fiebre.

Pero en uno o dos días, la tos empeora y le dificulta dormir. En ocasiones, le provoca vómitos, el bebé se queja, su respiración es jadeante y se puede escuchar algún “pito” dentro de su pecho.

Todo esto se debe a que los bronquios se han inflamado, por tanto están más estrechos y el aire “silba” al pasar por ellos. Suele notarse más cuando el bebé expulsa el aire, en la respiración.

El bebé tiene que hacer más esfuerzo del normal para respirar y mueve el abdomen al hacerlo o se le hunden los músculos intercostales.

Además, sus bronquios segregan más moco y el bebé intenta expulsarlo mediante la tos. En esta fase puede haber más o menos fiebre, pero lo principal es la tos y la dificultad del bebé para respirar.

Aunque la mortalidad suele ser menor del 2%; se ha asociado con persistencia de broncoespasmos comportándose similar al asma bronquial.

Tratamiento:

Lo más importante es asegurarnos de que el bebé puede respirar:

Limpiarle bien la nariz para que no esté obstruida por mucosidad. Incorporarle. No forzarle a comer (lo hará mejor con cuchara, poco a poco. Darle agua a menudo, ya que le ayudará a ablandar las secreciones. Un humidificador también le ayudará.

Entre las medicinas más habituales se encuentran las siguientes:

Antibióticos: Al ser una enfermedad causada por virus, no son necesarios. A veces se dan, si se sospecha que haya una infección bacteriana sobreañadida (en ese caso, el bebé seguramente tenga más de 39 de fiebre, y /o durante más de 2-3 días).

Antivíricos: No se ha comprobado que sean útiles. Además, son muy caros. Se reservan para niños con dificultades añadidas, como ser prematuros o padecer una inmunodeficiencia.

Broncodilatadores: Se pueden emplear por medio de aerosoles o nebulizadores y pueden ser de gran ayuda.

Antiinflamatorios (Corticoides): También pueden ser de gran ayuda. Unas veces se administran en aerosol, otras en gotas o incluso en inyectables.

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Mucolíticos: Aunque se utilizan a menudo, su efecto no es superior al simple hecho de aumentar el aporte de líquidos o poner un humidificador.

Antitusivos: No son recomendables. El bebé necesita toser para mantener limpias las vías respiratorias.
En general, el manejo de esta enfermedad se centra en la oxigenación y control del estado de hidratación del bebé.

Complicaciones:

Los bebés pequeños suelen necesitar estar vigilados en el ámbito de un hospital. Ellos tienen menos fuerza, se cansan de toser y puede resultar difícil alimentarlos.

Los síntomas de que el bebé necesita atención especializada son los siguientes:

Tiene los labios azulados. Esto indica que le llega poco oxígeno. Al respirar se le hunde la piel entre las costillas, por encima del esternón o por debajo del borde de las costillas. Esto se llama “tiraje” e indica que tiene que hacer un esfuerzo “extra” para respirar. Respira muy deprisa, pero muy flojito. Vomita todo lo que toma. Está muy decaído. Tiene fiebre alta.

Predisposición:

En casi todas las temporadas de lluvia hay pequeñas epidemias de bronquiolitis por el Virus Respiratorio Sincitial, que pueden afectar a los bebés entre 3 y 9 meses.

Los bebés amamantados también pueden padecer bronquiolitis, aunque quizá de forma algo más leve.

Padecer un primer episodio de bronquiolitis puede predisponer al bebé a tener bronquitis de repetición.

A partir de los 2-3 años, los bronquios de los niños son ya de mayor calibre y suelen mejorar este tipo de bronquitis salvo en el caso de que se asocie asma o algún tipo de alergia.

Si un bebé tiene más de 3 episodios de bronquitis obstructivas en un periodo corto de tiempo, la mayoría de los pediatras recomiendan medicamentos preventivos tales como:
Ketotifeno (es un jarabe).Corticoides inhalados.

Prevención:

Es importante el lavado de manos con agua y jabón o gel de alcohol isopropílico al manipular a los bebés, ofrecer lactancia materna al menos durante el primer año de vida y evitar el cigarrillo. En bebés con factores de riesgo se debe considerar el uso de anticuerpos monoclonales contra el virus sincicial. Una buena manera de proteger al bebé es evitar el tabaco dentro de casa.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La fiebre en el niño

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La fiebre es la elevación de la temperatura oral o axilar por encima de 37.5ºC y la rectal por encima de 38ºC. Es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la persona que atiende al niño. La fiebre alta y persistente puede indicar la importancia y severidad de la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa que el organismo se está defendiendo. Es importante aprender a reconocer la fiebre y que medidas tomar, pero no bajársela a toda costa sin buscar la causa. La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza, poco apetito y dificultad para digerir alimentos. Para aliviar estos síntomas se puede recurrir a los medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.

Un niño que tiene fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome la temperatura si usted ve 1 o más de los siguientes síntomas: Sudoración excesiva. Piel seca y caliente al tocarla. Somnolencia (sueño constante durante el día). Síntomas de respiración inusual o resfriado. Dolor de oído. Vómitos. Poco apetito. Cuando un niño usualmente activo, deja de moverse y jugar.

La mayoría son de origen viral o bacteriano. La dentición probablemente pueda ser una causa no significativa de fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En general, la fiebre no es lo único importante, también cuenta el estado general y la actitud del niño.

• Ofrézcale líquidos fríos que reemplacen los que él pierda a causa de la sudoración o de la diarrea. Esto puede ayudar a reducir la temperatura corporal.
• Manténgalo lo más fresco que pueda, colocándole la menor vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar la fiebre.
• Bañarlo o impregnarlo con agua ligeramente tibia por un lapso de 20 a 30 minutos, puede ser útil para reducir la fiebre.
• El uso de antipiréticos se hará en base a las recomendaciones del médico, según el peso y la edad del niño.

Dr. Avilio Méndez Flores

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El sarampión

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Es una enfermedad producida por un virus.

El contagio se produce, generalmente, por las secreciones emitidas en finas gotas por la tos.

Tarda en manifestarse unos 10 días.

Los síntomas suelen ser agudos: fiebre alta, tos frecuente, marcada conjuntivitis y faringitis y 4 días después una erupción característica de manchas rojas parduscas que comienzan en la cara y dura 8 días si no se complica. La enfermedad es más grave en lactantes y adultos mayores.

No tiene tratamiento antibiótico.

Se puede complicar con diarrea o neumonía.

Se previene con la vacuna respectiva en una sola aplicación o en el equipo de la trivalente viral a partir del año de edad.

Dato práctico: fiebre sin tos no es sarampión.

Dr. Avilio Méndez Flores

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La rubeola

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Es una enfermedad viral. Su contagio se produce por la emisión de partículas de las secreciones de la nariz y garganta de un individuo afectado.

A partir del contacto puede tardar de 16 a 18 días en manifestarse.

Los síntomas son: fiebre y erupción. Los adultos pueden sufrir, por alrededor de 5 días, de fiebre leve, dolor de cabeza, malestar general y conjuntivitis.

El contagio en la mujer embarazada puede ocasionar malformaciones en el feto.

No tiene tratamiento antibiótico.

Dos aplicaciones de la vacuna trivalente viral protegen de por vida.

Recuerde: Es menos difícil prevenir que intentar curar. Cuide su salud.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Influenza

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Es producida por virus y generalmente se presenta de forma epidémica.

Se contagia por contacto directo y a través del aire. Apenas tarda de 1 a 3 días en manifestarse.

Tratándose de una gripe aguda sus síntomas son: Fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta y tos. Puede complicarse con diarrea, neumonía o meningitis.

No tiene tratamiento antibiótico.

Los virus de la influenza tienen una capacidad extraordinaria de mutación, por lo que cada año hay que rehacer la inmunización. Está formalmente indicada en mayores de 65 años, en pacientes con enfermedades crónicas y su única contraindicación es la alergia a la proteína del huevo.

La aplicación de la vacuna debería ser una firme rutina anual.

Recuerde: más fácil es prevenir que curar. Cuida tu salud.

Dr. Avilio Méndez Flores

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Descubren explicación a resistencia del dengue

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Científicos franceses y estadounidenses han encontrado una explicación del mecanismo de resistencia al virus del dengue que puede desarrollar nuevas estrategias de prevención contra una enfermedad que afecta cada año a más de 100 millones de personas, especialmente en América Latina y el Sudeste Asiático.

Según informó el Centro Nacional de Investigación Superior de Francia, expertos del Instituto Pasteur y de la Universidad de Berkeley han observado que las células de respuesta inmunitaria implicadas en el control de la infección de agentes patógenos son capaces de capturar el virus y de evitar que se multiplique.

El momento clave de la infección de las células más sensibles a la enfermedad se produce cuando la glicoproteína del envoltorio viral entra en contacto con las células dendríticas de la piel, según han concluido los investigadores, que han publicado los resultados de sus pesquisas en la revista “PloS NTD”.

De entre las células a las que ataca el virus, los macrófagos de la dermis humana que contienen el denominado CD209/DC-SIGN son los que tienen la capacidad de evitar la propagación del virus.

El trabajo de los investigadores describe por primera vez un nuevo mecanismo de resistencia que constituye un importante sistema de defensa innato contra el virus que transmite el mosquito “Aedes aegypti”, que infecta con la enfermedad al ser humano, señaló el CNRS en un comunicado.

La enfermedad del dengue constituye un problema creciente de salud pública en las zonas infectadas, donde el aumento del número de casos lo convierte en un mal endémico.

El dengue es el principal virus emergente de transmisión vectorial en las regiones tropicales y subtropicales del Sureste Asiático y América Latina.

Fuente:EFE

La hepatitis B

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El virus de la hepatitis B se propaga a través de la sangre y otros fluidos corporales. La infección se puede presentar si la persona:

• Recibe transfusiones de sangre.
• Tiene contacto con sangre en escenarios de atención médica.
• Se ha sometido a tatuajes o acupuntura con instrumentos contaminados.
• Ha compartido agujas al consumir drogas.
• Ha tenido relaciones sexuales sin precaución con una persona infectada

El virus de la hepatitis B se le puede transmitir a un bebé durante el parto o poco después si la madre está infectada.

El riesgo de llegar a infectarse de manera crónica depende de la edad de la persona en el momento de la infección. La mayoría de los recién nacidos y alrededor del 50% de los niños infectados con hepatitis B desarrollan hepatitis crónica. Sólo unos pocos adultos infectados con VHB desarrollan dicha afección crónica.

La mayor parte del daño del virus de la hepatitis B se debe a la respuesta del cuerpo a la infección. Cuando la respuesta inmunitaria del cuerpo detecta la infección, envía células especiales para combatirla. Sin embargo, estas células que combaten la enfermedad pueden llevar a la inflamación del hígado. El daño hepático también interfiere con la capacidad del cuerpo para deshacerse de la bilirrubina, un producto de la descomposición de glóbulos rojos viejos. Esto lleva a que se presente ictericia (coloración amarillenta de los ojos y del cuerpo) y orina turbia.

Toma alrededor de 1-6 meses desde el momento de la infección hasta que aparecen los síntomas de hepatitis aguda. Los síntomas iniciales pueden abarcar:

Pérdida del apetito. Fatiga. Fiebre baja. Dolores musculares y articulares. Náuseas y vómitos. Piel amarilla y orina turbia debido a la ictericia

Se hacen los siguientes exámenes para ayudar a diagnosticar la hepatitis B: Nivel de albúmina (puede estar bajo). Pruebas analíticas de anticuerpos contra la hepatitis B. Pruebas de la función hepática. Tiempo de protrombina (puede incrementarse debido a insuficiencia hepática severa)

La hepatitis aguda no necesita un tratamiento diferente al monitoreo cuidadoso de la función hepática, lo cual involucra exámenes de sangre. En los casos raros en que la persona desarrolla insuficiencia hepática, se le debe monitorear en una unidad de cuidados intensivos (UCI) hasta que se recupere o hasta que sea necesario un trasplante de hígado, que es la única cura en estos casos.

El daño hepático le dificulta al hígado su capacidad de descomponer proteínas, de manera que se debe restringir la ingesta proteica. Se administrarán medicamentos para limitar la producción de proteínas por parte de las bacterias en el cuerpo.

El tratamiento de la hepatitis crónica consiste en medicamentos para tratar infecciones y reducir la inflamación y otros síntomas. Asimismo, el transplante de hígado se utiliza para tratar la enfermedad hepática por hepatitis B crónica en estado terminal.

La enfermedad aguda generalmente desaparece después de 2 o 3 semanas y el hígado vuelve a la normalidad en aproximadamente 4 meses. Algunas personas infectadas desarrollan hepatitis crónica.

La hepatitis B es mortal en aproximadamente un 1% de los casos.

Existe una tasa de carcinoma hepatocelular más alta en aquellas personas que han tenido hepatitis B que en la población general. Otras complicaciones pueden abarcar: Hepatitis crónica y persistente. Cirrosis

Se debe consultar con el médico si se presentan síntomas de hepatitis B. Igualmente, se debe consultar si los síntomas de la hepatitis B no desaparecen en 2 o 3 semanas, si se desarrollan nuevos síntomas o si la persona pertenece a un grupo de alto riesgo para hepatitis B y todavía no ha sido vacunada contra la enfermedad.

Las personas que están en alto riesgo, incluyendo los trabajadores de la salud y aquellos que conviven con alguien con hepatitis B, deben hacerse aplicar la vacuna contra la hepatitis B. Se recomienda la vacunación de todos los recién nacidos y niños que no hayan llegado todavía a la pubertad. Los bebés nacidos de madres que en el momento tengan hepatitis B aguda o que hayan tenido la infección reciben vacunas especiales que incluyen la administración de inmunoglobulina contra la hepatitis B y vacunación contra la hepatitis B en las 12 horas posteriores al nacimiento.

El examen de toda la sangre donada ha reducido la probabilidad de contraer hepatitis B en una transfusión de sangre. La notificación obligatoria de esta enfermedad permite a los trabajadores de la salud del estado rastrear a las personas que han estado expuestas al virus y vacunar a aquellos que aún no han desarrollado la enfermedad.

Se debe evitar el contacto sexual con una persona que padezca hepatitis B crónica o aguda. El uso de condones, si se hace en forma sistemática y apropiada, también puede reducir el riesgo de desarrollar esta afección.

Dr. Avilio Méndez Flores

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