Ronquera

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Sinónimo: Disfonía: Voz alterada

Término alternativo:

Afonía: pérdida total o parcial de la voz.

Definición:

La voz es un tema de investigación actual en el campo de la otorrinolaringología. Sin embargo, no hay estudios basados en hallazgos científicos que se centren en el diagnóstico y tratamiento de la disfonía. Como positivo, se reconoce que se ha logrado una mejor definición de las infecciones, alergia, reflujo e irritantes ambientales relacionados con la laringe, al igual que la diferenciación entre el entrenamiento y las características de las mucosas.

La ronquera, o disfonía, es el resultado de la dificultad para producir sonidos al tratar de hablar, o un cambio en el tono o calidad de la voz, la cual puede sonar débil, excesivamente velada, chillona o ronca.

Por lo general, la ronquera se atribuye a un problema en las cuerdas vocales y la mayoría de los casos están asociados con inflamación de la laringe (laringitis).

También puede tornarse persistente (por semanas o meses) y ser causada por una variedad de problemas que van desde triviales hasta peligrosos.

Causas comunes:

Enfermedades del aparato respiratorio: Entre estas la más importante es la laringitis, también la faringitis, la amigdalitis (anginas), alergias (hipersensibilidad a una particular sustancia que, si se inhala, ingiere o se toca, produce unos síntomas característicos), nódulos, tumores, etc. Inhalación o ingestión de sustancias irritantes (pimienta, vinagre, productos químicos abrasivos, etc.). El hábito de fumar, el alcohol u objetos extraños puede originar un cambio temporal o permanente de la voz. Tos (puede ser producida por alergias o por algunas enfermedades como la bronquitis). Malos usos de la voz: El forzar demasiado la voz por motivos de trabajo (maestros, cantantes, vendedores, relaciones públicas, etc.), como una manera de mostrar el enfado (grandes gritos de rabia o reprimenda), los lloros prolongados, especialmente en los niños, pueden causar los mismos resultados. Enfermedad viral. Reflujo gastroesofágico (ácido estomacal que irrita la laringe).

Otras causas:

• Debilidad generalizada causada por otras enfermedades.
• Amigdalitis (inflamación de una amígdala o ambas.
• Cuerpo extraño en el esófago o la tráquea.
• Mononucleosis infecciosa (fiebre glandular).
• Goteo retronasal (secreción).
• Nódulos o parálisis de las cuerdas vocales (postoperatoria).
• Broncoscopia u otros exámenes (temporal).
• Pubertad.
• Cáncer de la laringe.
• Fractura laríngea.
• Trastornos psiquiátricos, mentales (Neurosis histérica, fonastenia, síndrome de ronquera por estrés).

Una voz afónica, o con un timbre o intensidad diferente puede aparecer en ciertos casos de nerviosismo. A veces surge ronca o, a veces, aguda y chillante como un pitido.

Anatómico Obstrucción traqueobronquial Laringoespasmo. Edema laríngeo

Manipulaciones de la laringe: Ciertas operaciones o procedimientos médicos como una operación de pólipos, una inserción de cánulas para una revisión del aparato digestivo o respiratorio (broncoscopia) pueden producir afonías o cambios de la voz.

El frío excesivo: El contacto del frío con la garganta bien mediante el clima o al beber agua fría o helados puede producir un cambio en la voz.

Diagnóstico:

Ante una pérdida de la voz, voz que no se oye, voz ronca y hasta de baja intensidad hay que tener presente si:

• Hay dificultad para respirar o deglutir junto con la ronquera.
• La ronquera está acompañada de babeo, en especial en un niño pequeño.
• La ronquera se presenta en un niño menor de 3 meses de edad.
• La ronquera ha persistido por más de 1 semana en un niño o más de 2 semanas en un adulto.

En estas condiciones la asistencia médica debe ser inmediata y una vez que la condición de la persona esté estable, el médico examinará la garganta y la boca. A la persona se le harán preguntas acerca de los síntomas y la historia clínica, en cuanto a la calidad, el tiempo, los factores agravantes y otros síntomas acompañantes como fiebre, tos y debilidad.

Algunos de los exámenes médicos que se realizan son:

• Conteo sanguíneo completo, o fórmula leucocitaria.
• Examen de la garganta con un espejo pequeño.
• Tomografía axial computarizada o radiografía del cuello.
• Laringoscopia (visualización de la laringe con laringoscopio)
• Cultivo de muestra faríngea.

Tratamiento:

La ronquera puede ser aguda o crónica, pero el tratamiento es el mismo en la mayoría de los casos.

El reposo y el tiempo son en realidad la única forma de curar la ronquera que no está asociada con otros síntomas. El hecho de llorar, gritar, hablar o cantar en exceso tendrán como único efecto el empeoramiento del problema. Se debe tener paciencia, dado que el proceso de curación puede tomar varios días. Es recomendable no hablar, a menos que sea estrictamente necesario, y evitar susurrar, dado que puede causar más tensión en las cuerdas vocales que el hecho de hablar.

La humidificación del aire con un vaporizador o la ingestión de líquidos pueden proporcionar algún alivio.

Se deben tratar otros trastornos subyacentes como bronquitis, alergias, laringitis o alcoholismo, tabaquismo.

Una afonía o cambio de la voz que no desaparece en tres o cuatro días requiere la atención de un especialista para que diagnostique las causas reales del problema.

Cuidados generales:

La ronquera puede ser aguda o crónica, pero el tratamiento es el mismo en la mayoría de los casos.

El reposo y el tiempo son en realidad la única forma de curar la ronquera que no está asociada con otros síntomas. Este tipo de ronquera es muy resistente al tratamiento médico. El hecho de llorar, gritar, hablar o cantar en exceso tendrán como único efecto el empeorar el problema. Se debe tener paciencia dado que el proceso de curación puede tomar varios días. Se recomienda no hablar, a menos que sea estrictamente necesario, y evitar susurrar puesto que puede causar más tensión en las cuerdas vocales que el hecho de hablar.

Las gárgaras no tienen ningún efecto terapéutico en las cuerdas vocales. Se deben evitar los descongestionantes porque resecan las cuerdas vocales y prolongan la irritación. En caso de fumar, se debe reducir o dejar el consumo del cigarrillo.

La humidificación del aire con un vaporizador o la ingestión de líquidos pueden proporcionar algún alivio.

Si se presenta dificultad respiratoria grave, la primera prioridad es asegurarse de que haya una respiración normal, para lo cual puede ser necesario colocar un tubo respiratorio

Dr. Avilio Méndez Flores

Mitos y verdades en oftalmología

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Mito 1: “Leer en la oscuridad causa pérdida de visión”

No tiene mucho que ver leer con mucha o poca luz, ver mucha o poco TV, usar mucho o poco el computador. Ningún estudio serio ha confirmado daño a los ojos por estas causas.

Mito 2: “Los ojos se desgastan si los usas demasiado”

Los ojos no son como velas, por lo que usarlos no los desgasta. Si tus ojos son saludables y los cuidas, podrán seguir así buena parte de tu vida. Dejar de leer o trabajar en el computador no ayudará ni perjudicará tu vista.

Los ojos son para usarlos y usarlos mucho es muy bueno porque eso permite la estimulación sensorial. Leer mucho mejora la capacidad cerebral, la cultura y permite al cerebro envejecer más lentamente.

Mito 3: “Comer zanahoria mejora la vista”

Este mito se originó durante la 2º Guerra Mundial, cuando la inteligencia británica propagó el rumor de que sus pilotos tenían una excelente vista porque comían muchas zanahorias… pero la verdad es que ellos no querían que los alemanes supieran que hacían uso del radar.

Aunque es cierto que las zanahorias son ricas en vitamina A, que es fundamental para la vista porque es un componente del pigmento de la retina, hay muchos otros alimentos que pueden aportar esta vitamina. Ellos son los espárragos, las naranjas, los berros, la acelga, la espinaca, la betarraga, la papaya, el kiwi, el melón y la leche. La vitamina A en exceso puede ser dañina.

Por ejemplo, hay una enfermedad llamada degeneración macular relacionada a la edad. Dentro del tratamiento de esta enfermedad está el comer productos con Omega 3 como pescados de agua fría: atún, salmón, truchas y verduras como el brócoli, la zanahoria, las espinacas y acelgas, ya que estas verduras aportan nutrientes y minerales y vitaminas para el mejor funcionamiento de la macula, donde están los conos ejes fundamentales de la visión. Pero no nos va a mejorar la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

Mito 4: El daltonismo sólo afecta a los niños, nunca a las niñas”

Aunque este mito es falso, las mujeres tienen menos propensión a desarrollar daltonismo que los hombres. Se estima que como máximo el 8% de los niños presenta algún grado de daltonismo, mientras que menos del 1% de las niñas padece este trastorno.

En todo examen de visión del niño se debe estudiar la visión en colores para ver si presenta discromatopsia, que es el nombre clínico del llamado comúnmente daltonismo.

Mito 5: “Tomar gin puede dejarte ciego”

Este mito se inició junto con la creación del gin en 1740 en Inglaterra, época en la que la bebida tenía gran demanda por los sectores populares debido a su bajo precio.

A raíz de ello, para hacerse de un gran negocio, muchos productores comenzaron a adulterar la bebida con alcohol desnaturalizado, lo que provocó graves daños a la salud pública. El gin adulterado tenía grandes cantidades de metanol, alcohol que en exceso puede producir alteración de la vista, visión borrosa y en ocasiones ceguera irreversible, pues el nervio óptico es el sitio de manifestación de la toxicidad del metanol.

Actualmente muchas bebidas, al igual que el gin, contienen pequeñas dosis de metanol en su composición que no son dañinas para la vista. Por ejemplo el whisky contiene 1000mg/l de metanol, el vino tinto 43 mg/l, el vino blanco 38 mg/l, el brandy 1500 mg/l y el ron 800 mg/l.

En Francia también existía un tipo de ceguera llamada Neuropatía óptica tóxica, que se atribuía al alcohol, pero ya no es frecuente.

MITO 6: “Los ojos de los hombres son más grandes que los de las mujeres”

Verdadero. Cada ojo tiene forma de esfera de 2,5 centímetros de diámetro, siendo curiosamente los ojos del hombre medio milímetro más grandes que los de la mujer. Esta diferencia de tamaño no tiene ninguna incidencia en la vista.

Mito 7: “Los ojos claros son escasos”

Verdadero. Un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague, a raíz del estudio del mapa del genoma humano, asegura que hace cerca de 6 mil años atrás, en el Neolítico, en el norte del Mar Negro, existió la primera persona con ojos azules. Este individuo habría sufrido una mutación genética que bloqueó la producción del pigmento melanina en los ojos y dio lugar a la aparición del azul.

Al parecer, el café sería el color natural de los ojos de los seres humanos y se debe al efecto de la melanina. Entonces, los ojos de otro color serían una mutación genética, según las investigaciones de estos científicos.

El profesor noruego Hans Eiberg, quien ha estudiado por décadas la evolución del color en los ojos humanos en todo el mundo, afirma que el gen OCA2 es el responsable de darle el color al cabello, a la piel y a los ojos. Este gen es el que habría mutado hace 6 millones de años y lo habría hecho de manera tan perfecta, que de aquella mutación surgieron 300 millones de copias en 150 millones de personas, que habrían nacido con ojos azules.

Las personas con ojos claros tienen menos filtro para la luz y por ende mayor grado de toxicidad a la luz. Quizás presentan más riesgo de Degeneración macular relacionada a edad.

Mito 8: “Acostumbrarse a los lentes perjudica la visión y no usar lentes cuando son necesarios, produce que aumente el defecto refractivo”.

No es cierta ninguna de las dos aseveraciones. El papel de los lentes se restringe en llevar el foco de la imagen a la retina mientras los llevamos puestos. Al quitarlos, únicamente deja de hacer su papel. El usarlos o el dejar de hacerlo no va a influir en que el problema aumente o disminuya, sólo hay algunos casos en que con el uso de lentes de contacto en la miopía puede detenerla, pero sólo en algunos casos que ésta avance y es mayormente en adultos.

Mito 9: “La televisión ocasiona problemas visuales” o “Ver televisión con el cuarto oscuro daña los ojos”

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Ambas aseveraciones son falsas, sino seríamos una generación de ciegos, aunque es recomendable no acercarse demasiado a la pantalla. No está demostrado que estas radiaciones dañen la retina o alguna otra zona del ojo. Lo mismo podemos decir de las computadoras. Que aunque se usan mucho más cerca de los ojos, es mejor colocar un filtro para seguridad, aunque su papel no es muy seguro ni necesario, ya que el uso de algún lente protege de la radiación de la pantalla.

Desde que la televisión entró en nuestras las salas de estar, no hay ninguna prueba de que el hecho de ver la televisión acercándose mucho al televisor sea perjudicial para los ojos de los niños. La Academia Americana de Oftalmología (AAO) afirma que, en realidad, los niños pueden enfocar cerca sin desarrollar cansancio ocular mejor que los adultos, de ahí que a menudo adquieran el hábito de colocarse cerca del televisor o sostener lo que están leyendo cerca de los ojos. De todos modos, el hecho de que un niño se ponga muy cerca del televisor puede indicar que es miope.

Del mismo modo, según la AAO, trabajar con computadoras no es perjudicial para los ojos. De todos modos, cuando utilizamos la computadora durante períodos de tiempo largos, los ojos nos parpadean menos de lo normal (como cuando leemos o realizamos otra tarea que implica fijar la vista). Esto puede resecar los ojos, lo que puede producir una sensación de fatiga o cansancio ocular. Por eso es una buena idea hacer que su hijo haga descansos frecuentemente cuando utilice la computadora o juegue con videojuegos.

Mito 10: “Leer con poca luz lesiona los ojos, así como leer acostado o leer en exceso es perjudicial”.

Totalmente falso, claro que al leer con poca luz tenemos menos contraste entre las letras oscuras y el papel blanco, y por eso vemos peor, pero esto no produce ningún daño ocular. Así como tomar una foto con poca luz no daña la cámara, tampoco influye la posición de acostado o parado en los problemas oculares. El leer muy de cerca produce que el ojo acomode más, el cristalino enfocará mucho más y será incomodo quizás dando molestias oculares, pero son problemas pasajeros, no daños permanentes al aparato ocular.

Mito 11: “Si un niño se pone bizco, los ojos se le quedarán así”.

No, contrariamente a lo que afirma el viejo dicho, los ojos de un niño no se quedarán permanentemente estrábicos por el hecho de ponerse bizco.

Mito 12: “Si tengo problemas en la vista, mi hijo heredará ese rasgo”.

Lamentablemente, esto a veces es cierto. Si usted necesita gafas para ver bien o ha desarrollado algún trastorno ocular (como las cataratas), es posible que su hijo herede ese rasgo. Informe al pediatra de su hijo sobre los antecedentes familiares del niño en lo que se refiere a los problemas de la vista.

Mito 13: “Dos padres con ojos azules no pueden tener un hijo con ojos marrones”

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Dos padres con ojos azules pueden tener un hijo con ojos marrones, aunque se trata de algo muy poco frecuente. Del mismo modo, dos padres con ojos marrones pueden tener un hijo con ojos azules, aunque también es algo muy poco habitual.

Mito 14: “La insulina disminuye la agudeza visual”

La diabetes mellitus es una enfermedad del metabolismo caracterizada por un aumento sostenido en la glicemia, secundario a falta de producción de insulina endógena o a una eficiencia disminuida, lo cual lleva a alteraciones en los vasos de la retina, produciéndose la retinopatía diabética; por lo cual se debe mantener la glicemia controlada con el uso de insulina si es necesario para evitar este daño retinal y la disminución visual.

Mito 15: “Es el glaucoma un cáncer”

El glaucoma es un grupo de trastornos oculares que pueden producir perdida de visión, por aumento de la presión intraocular que lleva a daño del nervio óptico y pérdida de campo visual e incluso pérdida de la agudeza visual y ceguera; pero en ningún momento esta enfermedad es un cáncer.

Mito 16: “Usar anteojos mejora el defecto de refracción”

El uso de las gafas no mejora el defecto de refracción, lo que mejora es la calidad de visión si esta se compara con la visión sin anteojos; en los niños el uso de anteojos no mejora el defecto de refracción pero si evita que se produzca ambliopía (ojo perezoso).

Mito 17: “La miopía se produce por forzar los ojos”.

La miopía es un defecto de refracción debido a una variación en el tamaño normal o forma del ojo, también hay evidencia que existe una base genética, pero no hay evidencia que el forzar los ojos, leer con mala iluminación u otro tipo de factores ambientales sean una causa de miopía.

Mito 18: “El oftalmólogo y el optómetra son lo mismo”

No, el oftalmólogo es un profesional del área de la salud, medico con una especialización en oftalmología (salud visual) capacitado para diagnosticar y tratar medica y/o quirúrgicamente las diferentes entidades patológicas de los ojos. El optómetra es un profesional paramédico del área de la salud, que no es medico y no tiene entrenamiento para realizar procedimientos quirúrgicos ni para formular todos los medicamentos oftalmológicos existentes.

Mito 19: “Si miras directamente la acción de soldar te dañarás los ojos”.

Sí, sobretodo la soldadura de arco que tiene longitudes de onda más nocivas ya que de forma directa no pueden ser absorbidas por las estructuras del ojo y pasan directamente a la retina. Existen casos en los que se han visto agujeros maculares y quemaduras en la retina. Es importante el uso de protección necesaria para filtrar las radiaciones.

Mito 20: “Las gotitas de manzanilla alivian los ojos irritados”

Depende de la causa de la irritación. Si te desvelaste o pasaste mucho tiempo frente a un monitor las gotas de manzanilla elaboradas por un laboratorio y que vengan estériles pueden funcionar. Pero lo ideal es que si tienes algún problema en los ojos acudas con un especialista porque a veces los remedios que utilizamos sólo pueden disfrazar la enfermedad o empeorar la situación. Las gotitas de manzanilla pueden ser un descanso, pero no la solución.

Mito 21: “Puedo comprar mis lentes en cualquier lugar”

Eso es malísimo. Los lentes así como los zapatos van diseñados a la medida de cada persona; a la larga los que compramos en algún puesto ambulante sólo van a causar molestias. Por otro lado los anteojos oscuros que compramos en la calle nunca tienen garantía de que de verdad nos protejan contra los rayos ultravioleta. Aunque sean un poco más caros debemos comprar aquellos que tengan un certificado de autenticidad, que nos digan que efectivamente filtrarán los rayos ultravioleta.

Mito 22: “A través de los ojos se puede detectar si tienes alguna enfermedad”

Claro, hay personas que desconocen ser diabéticas y que en un examen oftalmológico se identifica que padecen de esta enfermedad o alguna otra. En el ojo es donde se puede ver en forma directa la vascularización de nuestro cuerpo, si existen venas cerradas, rectificadas o tortuosas, así se podrían identificar padecimientos como hipertensión. Si el ojo se siente seco o lleno de arena puede ser indicio de artritis o lupus.

Dr. Avilio Méndez Flores

Depresión por estrés

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Una de las hormonas, el cortisol, que permite conexiones neuronales y su adaptación en situaciones de estrés, si es segregada en gran cantidad o durante mucho tiempo, puede ser la causa de la depresión, según trabajos realizados con ratones por científicos franceses.

Esta hormona “aumenta la movilidad de los receptores situados en la superficie de las neuronas”, lo que incrementa su plasticidad, permite más conexiones y una “adaptación más eficaz de las demandas de la actividad cerebral”, afirman los investigadores.

Por el contrario, si el estrés es reiterado, la secreción de cortisol en gran cantidad y de modo durable, reduce las capacidades de plasticidad en los puntos de contacto de las neuronas. Esta hipersecreción, se vuelve nefasta, al punto que acelera el envejecimiento y facilita la aparición de enfermedades como la depresión.

Estas exploraciones deben permitir a los científicos la identificación de nuevos ángulos de ataques terapéuticos en las patologías psiquiátricas como el estado de estrés post traumático o la depresión.

Dr. Avilio Méndez Flores

Enfermedad de Chagas

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Definición:

Es causada por la infestación con el parásito Tripanosoma cruzi y transmitido por el Chipo (Triatoma infestans).

Modo de transmisión:

Por picada:

El chipo se infesta al picar un animal o una persona enferma con el mal. Luego, al picar a otra persona, expulsa heces que contienen el parásito del Chagas. Las heces pueden contaminar las mucosas o lesiones en la piel y permitir el ingreso del parásito.

Por alimentos contaminados:

Al consumir alimentos frescos (frutas y hortalizas) que contengan heces contaminadas del chipo.

También es posible la infestación por otras vías:

– De la madre al hijo durante el embarazo.
– Por transfusiones de sangre no segura y transplante de órganos (en Venezuela se descarta la enfermedad de Chagas a todos los donantes)

Síntomas:

En fase aguda:

Fiebre, fatiga y dolor en el cuerpo.

En fase crónica:

Complicaciones cardíacas e intestinales.

Tratamiento:

Antibióticos en la fase aguda y medicación sintomática en la fase crónica.

Prevención:

• Colocar malla antiinsectos en puertas y ventanas.
• Lavar bien los alimentos antes de consumirlos.
• Capturar a los chipos vivos y llevarlos al Instituto de Medicina Tropical de la UCV para las investigaciones del caso.

Dr. Avilio Méndez Flores

Hemostasia

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Se refiere a la detención de una hemorragia, ya sea de manera natural o por medios artificiales. De manera natural y cuando la herida es pequeña la hemorragia se detendrá en menos de 5 minutos.

El primer paso es la coagulación de la sangre, que tiende a formar una capa protectora. Este proceso se cumple porque las plaquetas se detienen y se adhieren a la zona dañada del vaso sanguíneo. Cambian de forma para pegarse entre sí como un rompecabezas y bloquear de esta forma la salida de sangre. Las que ya se unieron liberan sustancias que atraen a otras plaquetas formando un tapón de sangre coagulada muy efectivo, a menos que se trate de un vaso grande. Este proceso no demora más de 10 minutos. Los factores de coagulación forman una malla (fibrina) que cierra la herida formando una costra para dar paso a la cicatrización.

También la hemostasia puede lograrse por medios artificiales manteniendo compresión externa sobre los tejidos seccionados, suturando los tejidos o específicamente los vasos de mediano calibre.

En una pequeña o mediana herida una compresión moderada puede acelerar el proceso de hemostasia, y si es menor de un centímetro puede cicatrizar sin dejar marca alguna, pero es importante vigilar que no se contamine para evitar una infección.

Dr. Avilio Méndez Flores

Ceguera por diabetes

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La mala alimentación puede incrementar los casos de ceguera por diabetes.

Los médicos no se cansan de insistir en que una dieta sana y equilibrada puede evitar muchos problemas de salud. Ahora, incluso los oftalmólogos hacen suya esta recomendación. La obesidad es una de las razones por la que ciertas personas desarrollan diabetes, que puede desembocar en una ceguera, no es para menos, ya que la diabetes juvenil ha experimentado un notable crecimiento durante los últimos años en los países desarrollados.

Los expertos tienden a unir el repunte de esta enfermedad a los hábitos alimentarios una dieta rica en grasas e hidratos de carbono.

Los niños no nacen con diabetes, sino que algunos nacen con la tendencia a desarrollarla. La diabetes juvenil es la peor de todas. El joven que sufre esta enfermedad y no está tratado médicamente se quedará ciego a los 25 ó 30 años.

La diabetes es una enfermedad que se puede transmitir por herencia de genes. Sin embargo, con una dieta equilibrada, sus efectos pueden ser controlados.

No obstante, los expertos en nutrición han dado la voz de alerta al apreciar un elevado consumo de productos ricos en grasas, azúcares e hidratos de carbono entre los jóvenes. Según estos expertos, los niños que no disfrutan de una dieta equilibrada son más propensos a sufrir en el futuro enfermedades como la diabetes, ceguera o cardiovasculares.

Si no atajamos el problema, no es descartable que en el futuro se incremente el número de niños que padezcan diabetes que puede desembocar en una ceguera.

Dr. Avilio Méndez Flores

Conjuntivitis purulenta neonatal

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La supuración ocular del recién nacido puede verse por la presencia de pus en 1 o dos ojos acompañado o no de inflamación de párpados. Es un problema muy frecuente que puede darse en varias circunstancias. Los ojos del feto están libres de microbios en el ambiente intrauterino, pero al pasar por el canal pelviano materno recoge una gran cantidad de microorganismos que viven en la vagina de su madre, algunas de estos organismos son saprofitos (o sea que viven en ese sitio sin causar daño a la mujer) y otros producen infección vaginal, es así como podemos encontrar estreptococos, estafilococos, colibacilos, gonocococos, monilias, etc. Estos agentes se siembran en la capa externa del ojo que es la conjuntiva y la inflaman.

También puede deberse a obstrucción del conducto naso-lagrimal, el cual va desde la parten interna del párpado inferior hasta la nariz y su función es comunicar el ojo con las fosas nasales, de esta manera las lágrimas secretadas que circulan por la parte externa del ojo se drena hacia la nariz y es por esa razón que cuando lloramos se nos humedecen las fosas nasales; si este conducto está obstruido las lágrimas no pueden derivar hacia la nariz y al detenerse mucho tiempo en el ojo se infecta.

El tratamiento puede ser preventivo por medio de un buen aseo vaginal sobre todo una semana antes del parto. En pleno parto evitar la contaminación fecal del canal pelviano con un efectivo enema rectal al inicio del trabajo de parto. Una vez nacido el niño aplicarle colirio a base de antibióticos para prevenir la infección (tratamiento que debe hacerse en la sala de parto o el servicio de recién nacidos). Si la infección se ha instalado se usará colirio a base de gentamicina-neomicina o polimixina 1 gota cada 4 horas y si no hay mejoría en 3 días llevarlo a consulta médica. Si la supuración ocular durante el tiempo que se aplica el medicamento mejora, pero al suspenderlo de nuevo reaparece el problema debe ser visto por un oftalmólogo pues hay suficiente sospecha que se trate de obstrucción del conducto lagrimal.

Dr. Avilio Méndez Flores

Pañalitis

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Los pañales se deben cambiar frecuentemente, evitando la permanencia de pañales húmedos por mucho tiempo que pudieran ocasionar una pañalitis. Debido a lo delicado de la piel del bebé resulta más sencillo prevenir ésta afección que tratarla. Primero retire el pañal sucio y colóquelo fuera del alcance del niño.

Luego limpie suave pero completamente las nalgas y los genitales, desde arriba hacia abajo y de adelante hacia atrás, es decir, siempre en dirección al ano y no al revés, para evitar traer microbios que se encuentran en las heces hacia el área genital.

Limpie la zona preferiblemente con papel higiénico o algodón humedecidos en aceite. También podrá utilizar las toallitas húmedas comerciales sin olor cuando salga de su casa. Después de limpiar, utilice algún ungüento a base de óxido de zinc, lo que resulta de fundamental importancia en la prevención de la dermatitis por pañal, o pañalitis.

Esta es la forma más común de irritación primaria de la piel. Se produce como reacción a la fricción, maceración y contacto prolongado de la piel con una combinación de orina y heces y sustancias químicas irritantes como residuos de jabón.

En la medida de lo posible, procure que se refresque la zona genital, manteniéndola algunas pocas horas sin pañales. Evite aplicar almidón o harinas en el área genital ya que pueden fermentar, favoreciendo el desarrollo de hongos. Una vez que haya terminado de limpiar y proteger la zona genital coloque un pañal desechable limpio. En la actualidad, estos productos resultan indispensables para la mujer moderna ya que evitan la utilización de los pañales de tela, imperdibles que los sujetan y la gran inversión en tiempo y esfuerzo requeridos en lavar los pañales de tela cada vez que el niño los ensucia.

Pero recomendamos no continuar usándolos después de los 18 meses de edad del niño, porque ya debería estar controlando sus evacuaciones y micciones.

Dr. Avilio Méndez Flores

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